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El Fitbit Air sin pantalla de Google llega a 99 dólares y le baja el volumen al smartwatch

Google presentó un nuevo monitor de actividad física que renuncia a la pantalla, las notificaciones y las apps. Tras una década de smartwatches cada vez más invasivos, la respuesta más ambiciosa que la propia Google supo dar fue restar.
Susan Hill

El nuevo Fitbit Air es una “piedrita” de 12 gramos sin pantalla que se inserta en una correa de tela, mide pulso y sueño las 24 horas y nunca se enciende para interrumpir a nadie. Google lo anunció el jueves junto con una Google Health app que reemplaza a la vieja Fitbit. La apuesta es explícita — el smartwatch siempre encendido y vibrando se pasó de la raya. Para cualquiera que pasó los últimos cinco años manoteando notificaciones desde la muñeca, el Air es la primera oferta seria de retroceder un paso sin renunciar a los datos.

El hardware es un pebble de policarbonato que entra desde abajo en cualquier correa: tela, deportiva, banda pectoral. Con la correa puesta pesa 12 gramos, casi la mitad del Fitbit Inspire 3 y un 25 por ciento más chico que el Luxe. La batería rinde hasta una semana, y una carga rápida de cinco minutos da alrededor de un día de uso. Es menos que las dos semanas que promete Whoop, pero suficiente para olvidarse del cargador la mayoría de las semanas.

Los sensores cubren ritmo cardíaco las 24 horas, monitoreo del ritmo con alertas de fibrilación auricular, oxígeno en sangre, etapas y duración del sueño, variabilidad cardíaca y frecuencia en reposo. No tiene GPS integrado, así que corredores y ciclistas que quieran registrar el recorrido todavía van a tener que llevar el celular. El Air guarda siete días de datos de movimiento, pero solo un día de entrenamiento offline — alcanza para casi todos, queda corto para quien entrena varios días sin el celular cerca.

Stephen Curry. Fitbit Air
Stephen Curry. Fitbit Air. Photo by Google

La capa de escepticismo viene de fábrica. El mensaje de “sin pantalla, sin distracciones” es real, pero el coach de salud con IA y el análisis de tendencias más útil quedan detrás de Google Health Premium, la suscripción rebautizada de Fitbit Premium que cuesta cerca de 10 dólares al mes después de tres meses gratis. Sin la suscripción, el Air es un tracker competente pero austero. Hay una contradicción más silenciosa: un dispositivo sin pantalla manda al usuario al celular cada vez que quiere saber algo, justamente la conducta que el formato debía romper.

Lo más interesante es el modelo de negocio. Whoop, el dispositivo al que el Air se parece más, no cobra por el hardware pero impone una suscripción anual mínima de 200 dólares. Google dio vuelta esa lógica — pagás 99 dólares por el aparato y la suscripción es opcional. Para alguien que ya tiene un Pixel Watch o un Apple Watch y quiere un tracker más discreto para dormir y recuperarse, sin una pantalla iluminándose en la mesa de luz, las cuentas cierran.

El Air es el primer hardware nuevo de Fitbit en cuatro años, y la Google Health app que lo acompaña reemplaza a la app de Fitbit en celulares. La función estrella es un coach de IA basado en Gemini que lee datos del Apple Watch, Oura y Garmin además de los propios — una señal clara de que Google ya no compite por un lugar en la muñeca, sino por la capa entera de datos de salud.

Las preventas abrieron el 7 de mayo a 99,99 dólares, con una edición especial de Stephen Curry a 129,99. El Fitbit Air sale a la venta en Estados Unidos el 26 de mayo, y la nueva Google Health app empieza a desplegarse en Android e iOS desde el 19 de mayo. La disponibilidad en países latinoamericanos todavía no fue confirmada — habrá que mirar precios locales y conversión a moneda regional cuando Google publique fechas para México, Argentina, Colombia, Chile y el resto de la región.

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