Negocios y Finanzas

Jensen Huang se sumó a la cumbre Trump–Xi tras una llamada de último minuto

Victor Maslow

Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, se incorporó a último minuto a la delegación empresarial que acompaña al presidente Donald Trump en la cumbre de Pekín con el presidente Xi Jinping. Huang voló hasta Alaska para abordar el Air Force One después de que una llamada directa de Trump revirtió su exclusión inicial. El telón de fondo es inmediato: Nvidia lleva ocho meses prácticamente sin poder vender sus aceleradores de inteligencia artificial H200 en lo que, antes del endurecimiento de los controles de exportación estadounidenses, fue uno de sus mercados de centros de datos más grandes.

Lo que se acuerde alrededor de esa mesa moldea costos y plazos mucho más allá de la línea de ingresos de Nvidia. El H200 es la pieza central de la infraestructura de IA que están construyendo Microsoft Azure, Google Cloud, AWS y Oracle Cloud, y el suministro de ese chip a China es la palanca más decisiva que la política estadounidense ha usado en la actual guerra fría tecnológica. Un relajamiento redirigiría miles de millones de dólares en capacidad de cómputo; un endurecimiento empujaría a los hiperescalares chinos todavía más hacia el silicio Ascend de Huawei y hacia la alternativa doméstica que Pekín lleva tiempo escalando.

Huang no viaja solo. Junto con él, integran la delegación el director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, y el presidente designado de Apple, Tim Cook, según las coberturas de Euronews y Bloomberg sobre la lista de pasajeros que se modificó en las horas previas al despegue. La presencia de tres de los nombres corporativos estadounidenses con mayor exposición a China le da al viaje forma de misión económica más que de gira estrictamente diplomática. Trump planteó la petición en lenguaje claro: le pedirá a Xi que “abra” China a las empresas estadounidenses, con las exportaciones de chips como titular implícito.

La razón por la cual Huang quedó fuera importa. Semafor y Bloomberg reportaron que se le apartó del listado precisamente para evitar “conversaciones incómodas” sobre los controles de exportación que el propio gobierno estadounidense impone. La marcha atrás no borra esa arquitectura. La Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio, no la presidencia, controla las licencias del H200, y el régimen de control sobre aceleradores avanzados es política bipartidista con huellas del Congreso. Un apretón de manos no es una licencia.

La capa escéptica es la parte que casi nadie está cubriendo a tiempo real. China aprovechó los ocho meses de restricción para acelerar la hoja de ruta del Ascend de Huawei y para empujar a sus hiperescalares —Alibaba Cloud, Tencent Cloud, Volcano Engine de ByteDance— hacia silicio doméstico. Parte de ese cómputo ya no volverá al H200 aunque la licencia se abra. Pekín, además, va a poner su propio precio, y un canal de chips puede reabrirse con cuotas, auditorías de uso final o restricciones geográficas tan estrechas que la victoria de titular se encoge rápido en la práctica. La propia guía trimestral de Nvidia ya descuenta el impacto chino persistente: un descongelamiento sería sorpresa al alza, no escenario base.

Para los trabajadores y consumidores latinoamericanos que leen MCM, la consecuencia es concreta y atraviesa la región por dos vías. La primera: el precio del cómputo de IA se fija globalmente y la línea de suministro del H200 hacia China es el mayor factor de oscilación en la planificación de capacidad de 2026 — eso fija el costo de los servicios de nube que pagan empresas de Brasil, México, Colombia, Argentina y Chile, todas dependientes de capacidad en dólares. La segunda: si Trump endurece su línea con Pekín, la tregua arancelaria se desestabiliza, y eso golpea al peso mexicano y al real brasileño tan rápido como golpea al S&P 500. Si los chips fluyen, el gasto de capital de los hiperescalares se mantendrá en torno a los 300 mil millones de dólares anuales que han estado sosteniendo tanto los empleos de construcción en centros de datos como los recortes administrativos que llegan a Meta, Microsoft y Cloudflare. Si no fluyen, ese capex se redirigirá hacia más plantas de IA en suelo estadounidense — menos clientes en el exterior, más en casa.

La cumbre transcurre jueves y viernes. La tregua arancelaria ampliada en noviembre de 2025 vence el 10 de noviembre de 2026, fecha que pesa detrás de cada conversación a bordo del Air Force One. Nvidia publicará sus resultados del primer trimestre fiscal 2027 el 20 de mayo, la misma semana en que Meta inicia su anunciada reestructuración de 8.000 empleos vinculada a la IA. Ambos números aterrizarán sobre lo que las reuniones de Pekín decidan acerca del H200.

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