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OH! invocan a Tangerine Dream y Human League en su debut analógico We Come In Peace

Noah Brandt
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La decisión de grabar únicamente con hardware analógico no es nostalgia; es una postura. Para Massimo Paramour y Gianluca Pighi —el dúo de Piacenza que edita bajo el nombre OH!— esa decisión es la tesis central de We Come In Peace, su debut de larga duración, y explica por qué el disco suena como suena: cálido, tenso y extrañamente presente.

Dieciséis pistas, todas ensambladas en el Elfo Studio sin una sola muestra ni atajo digital. Lo que Paramour y Pighi construyeron allí es menos un álbum que una transmisión: una señal apuntada a las mismas frecuencias que Tangerine Dream y Human League emitían a principios de los ochenta, recibida ahora, en esta década, con toda la fidelidad que aquellas emisiones solo prometían a medias. La cadena analógica no es un capricho; da al disco su textura: la leve deriva de un oscilador de sintetizador, el ataque físico de una caja de ritmos que no está cuantizada a la perfección, el calor y el ruido de fondo que la producción moderna elimina en silencio. Paramour y Pighi describen el álbum como “una carta de amor” a esos predecesores —leída, significativamente, con el acento del presente.

Ese acento contemporáneo viene en parte del elenco de vocalistas convocados de todo el mundo. Local Suicide, Sarah P, Tareq y Alexander Price aportan cada uno una geografía y un registro distintos al disco; la producción no los homogeniza. Cada voz lleva su propia historia y OH! las cose juntas sin borrar las diferencias —que es, al fin y al cabo, el concepto implícito en el título. La colección suena como transmisiones de todo el mundo llegando al mismo receptor a la vez.

El rango es deliberado y sin complejos. “Crush” opera en el extremo más nervioso del post-punk: un groove mecánico bajo líneas de sintetizador diseñadas para resonar en tu cabeza mucho después de que la pista termine. “Falling”, en cambio, es pop sin disculpas —abierto, melódico, iluminado desde adentro, con un estribillo que los Human League no habrían dudado en reclamar. Que ambas pistas pertenezcan al mismo debut es el argumento de OH!: la línea entre la pista de baile y la escucha con audífonos, entre el rigor y la accesibilidad, es una que la producción analógica borra en silencio.

We Come In Peace ya está disponible en plataformas de streaming a través de Huldigung Records.

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