Películas

72 Hours: la energía frenética de Hart no salva una comedia floja

Liv Altman
Añádenos en Google

La escena inicial de 72 Hours arranca a toda velocidad: Joe Nixon, el personaje de Kevin Hart, es un ejecutivo publicitario de 40 años que se aferra a su relevancia y termina en un club de playa de Miami, rodeado de veinteañeros impulsados por el tequila y las malas decisiones. La premisa pide a gritos unas cuantas carcajadas, pero la más reciente comedia del director Tim Story nunca termina de aprovechar su potencial. En cambio, se conforma con una serie de momentos humorísticos bastante obvios que no llegan a convertirse en algo realmente memorable.

La película sigue a Joe Nixon (Hart), cuya carrera pende de un hilo tras una racha de campañas fallidas. Cuando lo agregan por error a un chat grupal donde organizan una desenfrenada despedida de soltero en Miami para su colega más joven, Mason Moses (Mason Gooding), Joe ve la oportunidad de revivir su juventud y salvar su reputación profesional. La premisa central —el choque generacional entre el ejecutivo formal de Hart y un grupo de jóvenes adultos caóticos— tiene potencial, pero se desperdicia en favor de una incorrección política tibia y un humor perezoso.

YouTube video

Hart, quien ha construido su carrera interpretando a hombres comunes agobiados por las circunstancias, ofrece una actuación que resulta familiar. No hay nada de la sutileza ni la profundidad que aportó a papeles como los de Ride Along o Central Intelligence, y Joe Nixon queda reducido a poco más que un vehículo para la energía frenética característica de Hart. Marcello Hernández, Kam Patterson y Teyana Taylor cumplen bien en sus papeles secundarios, pero sus personajes suelen sentirse unidimensionales: caricaturas en vez de individuos plenamente desarrollados. La actuación más destacada es la de Zach Cherry como Barry, un integrante sarcástico y ocurrente de la despedida de soltero que se roba varias escenas con sus réplicas agudas y un impecable sentido del ritmo cómico. La capacidad de Cherry para combinar el humor con momentos de auténtica emoción lo convierte en la presencia más atractiva de la película.

En lo visual, 72 Hours se beneficia de una fotografía vibrante de Miami. La vida nocturna iluminada con neón y las playas bañadas por el sol están captadas con una atmósfera distendida que da a entender que los actores se divirtieron durante el rodaje.

El punto débil de 72 Hours está en su núcleo emocional. Bajo las payasadas superficiales, la película intenta explorar temas como la amistad y la redención, pero esos momentos parecen añadidos a la fuerza, no ganados. La baja puntuación de la película en el Wokeometer (2/10) sugiere que evita deliberadamente los temas progresistas para apostar por fórmulas cómicas probadas, algo que quizá agrade a algunos espectadores, pero que en 2026 se siente anticuado. Aunque hay algunas risas y momentos divertidos, no bastan para sostener los 93 minutos de duración.

La estructura de la película es otro punto cuestionable. La narración avanza a través de una serie de escenas sueltas, cada una compitiendo por llamar la atención, pero sin desarrollar lo que plantea la anterior. Este enfoque fragmentado dificulta que el público se involucre con los personajes o sus problemas, porque la historia salta de una situación a otra sin una cohesión real.

Las comparaciones con The Hangover son inevitables, y 72 Hours no alcanza ese nivel. Mientras que The Hangover supo equilibrar el humor subido de tono con una auténtica carga emocional, 72 Hours se apoya demasiado en sus recursos cómicos y sacrifica la profundidad. Los enredos generacionales y las peripecias motivadas por la carrera profesional carecen del ingenio o la profundidad necesarios para ir más allá de la comedia subida de tono de siempre.

El director Tim Story, conocido por películas como Ride Along y Think Like a Man, imprime a 72 Hours un estilo consistente, pero poco inspirado. Su trabajo es correcto, aunque le falta el despliegue visual o la innovación narrativa que podrían haber elevado el material. El ritmo es irregular: los momentos de humor genuino quedan opacados por bajones de energía. La apuesta de Story por la comedia amplia y los gags físicos suele eclipsar los momentos más sutiles, centrados en los personajes.

El público al que apunta la película está claro: los fans de las comedias anteriores de Hart y quienes buscan una noche de entretenimiento sin complicaciones. Sin embargo, incluso dentro de ese nicho, a 72 Hours le cuesta destacar. El humor funciona a ratos, pero falla en otros, y depende demasiado de estereotipos anticuados y clichés generacionales. El intento de combinar la comedia subida de tono con profundidad emocional no funciona, porque los momentos emotivos se sienten forzados y poco merecidos.

Al final, 72 Hours es una oportunidad perdida: una comedia que pudo haber sido más que la suma de sus partes, pero que se conforma con ser otra película olvidable del género de las despedidas de soltero desenfrenadas.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.