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Find Her convence por su atmósfera, pero se queda corta frente a los clásicos que evoca

El neo-noir independiente de Nick McCallum (2022), rodado en Luisiana, prefiere el ambiente a la intriga compleja.
Martha O'Hara
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Find Her es un neo-noir que Nick McCallum escribe, produce, dirige y protagoniza. Él mismo interpreta a Isaiah Slade, un expolicía que llega a un pueblo pequeño para averiguar quién mató al dueño de un rancho y qué fue de su hija desaparecida. Muy pronto se entiende que Slade no está ahí por simple vocación de justicia: carga con una cuenta personal. La película dura casi noventa minutos y no los desperdicia, pero tampoco los aprovecha para salirse del molde. Se ha presentado como un cruce de Brick con Gone Baby Gone. MovieWeb, que la trata con simpatía, la ve en sus mejores momentos como una prima lejana de L.A. Confidential y Memento. En una entrevista, el propio McCallum dijo que Chinatown es una película que siempre puede dejar puesta de fondo. Las influencias se notan desde el arranque y Find Her nunca termina de salir de su sombra.

Lo mejor que tiene es la atmósfera. Blazing Minds elogia la fotografía de Evan Zissimopulos, nítida y sacándole todo el partido a esa luz baja de sol que alarga las sombras. Señala además que los colores definidos y los paisajes enormes de Florida y Luisiana, donde se filmó (sobre todo en Basile, según MovieWeb), dan una sensación más fría y ominosa de la que uno esperaría del sur de Estados Unidos. Ahí está la apuesta visual: un paisaje abierto que no consuela y un pueblo que parece mirar a Slade de reojo. Funciona, y lo hace sin necesidad de subrayarlo.

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La voz en off de Slade completa ese ambiente. Frases como «Siempre hay mucho murmullo en un lugar como este cuando algo le pasa a un hombre como ese» o «Hay muchas historias entre estas ramas retorcidas» tienen el sabor de novela barata que pide el género, y MovieWeb las cuenta entre lo que mejor aterriza. Yo las disfruto, aunque a ratos suenan más a página del manual del noir que a algo que este personaje diría de verdad. Una voz narradora funciona cuando revela el carácter de quien habla, y aquí a veces solo decora la imagen.

El personaje es, de hecho, el punto más discutible. McCallum le da a Slade un barniz creíble de hombre que ya ha andado por todos los callejones. MovieWeb lo describe como alguien que se automedica y no es inmune a las malas decisiones. Es noir, ¿quién espera un protagonista feliz? Lo que pesa es otra cosa. Blazing Minds apunta que su gesto imperturbable dificulta sentir algo por él y que su distancia con la comunidad a la que llega nunca se cierra. Coincido. Falta un momento de vulnerabilidad, una grieta, algo que convierta al investigador en alguien a quien queramos acompañar y no solo seguir. Por eso la pregunta que plantea la película, cuál es la agenda de Slade, intriga, pero la respuesta importa menos de lo que debería.

Las mujeres le dan más vida a la historia. Blazing Minds destaca a Anais Lilit, como Brandy Warner, y a Rebecca Lines, como Tommy, la tía sustituta de aire matriarcal, por la energía y el dinamismo que aportan, en parte gracias al guion y sobre todo por las actuaciones. Brandy, según MovieWeb, es una aspirante a estrella pop, joven novia de Robert Marks e hija de Garrett Warner, el terrateniente más rico del condado. Cuando Slade se acuesta con ella, la película aprovecha para soltar información: Marks estaba endeudado, Brandy recibió ayuda de su padre y, todo indica, Warner acabará quedándose con el rancho. Es una escena expositiva, sí, pero Lilit le da suficiente carácter para que no se sienta como mero trámite.

El resto de los habitantes del pueblo cumple su función de obstáculo. MovieWeb los describe como lugareños pintorescos que le ponen trabas a Slade: Beth Marks, Garrett Warner, el jefe de policía Bill Landon, al que da vida Richard Gunn, y el jinete Felix Leonard, interpretado por Stelio Savante. Ese rechazo es justo lo que lo convence de quedarse, y funciona bien como motor de la trama. Lo que no ocurre es que alguno de ellos se convierta en algo más que una pieza del tablero. Son sospechosos, no personas, y la película habría ganado con un par de escenas que los dejaran respirar.

La estructura es el otro asunto. La película avanza en línea recta y descubre, capa por capa, un elemento nuevo sobre la muerte de Marks y la desaparición de Sloane, como describe MovieWeb. Blazing Minds la considera de ritmo parejo y fácil de seguir, sin importar los giros, y habla de una simplicidad refrescante. Es una virtud real: nadie se pierde. Pero esa misma simplicidad cronológica puede resultar demasiado procedimental para quien busca en el noir ambigüedad y un relato fragmentado, y ahí es donde la película se queda corta. El género se alimenta de la duda, y esta historia prefiere resolver.

Find Her es un thriller digno, hecho con un cariño evidente por el género y con una factura visual que rebasa su escala. McCallum parece tener una idea más grande detrás: una serie de películas sobre alguien que intenta encontrar a «ella», sea hermana, madre o esposa. Esta primera entrega le sale pareja de principio a fin, pero le falta la rareza o el riesgo que la distinguirían de sus modelos, y un protagonista con quien dé ganas de quedarse. Quien disfrute los neo-noir de ambiente sureño, voces en off y secretos de pueblo encontrará aquí una compañía cumplidora, nada más.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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