Música

Taylor Swift y el fraude de los bots: el productor Michael Smith, sentenciado a 18 meses tras embolsarse 14 millones de dólares

Noah Brandt
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La frase más reveladora del caso de Michael Smith la escribió el propio Smith mucho antes de que un juez la leyera. Para mantenerse lejos de “los que mandan”, escribió en un correo electrónico, necesitaba “UN MONTÓN de contenido con pocas reproducciones”. Leída como una nota de producción, describe toda una estética: ninguna canción pensada para escucharse dos veces, ningún tema que pudiera destacar, un catálogo construido para parecer ruido ante los sistemas que pagan por la música.

La cobertura se ha centrado en la condena a prisión y en Taylor Swift, y ambos elementos son reales. Pero la comparación que acaparó los titulares también es un veredicto sobre la infraestructura. Durante años, los servicios de streaming contabilizaron esas reproducciones, les asignaron un valor y pagaron por ellas; las alertas que aparecen en el expediente de la fiscalía provinieron de un distribuidor y de la entidad que paga a los compositores, no de los servicios que llevan la cuenta.

Un catálogo creado para que nadie lo escuchara

La fiscalía afirma que, entre 2017 y 2024, Smith utilizó miles de cuentas falsas en Spotify, Apple Music, Amazon Music y YouTube Music para reproducir cientos de miles de canciones generadas por IA miles de millones de veces. Los temas tenían títulos como “Callous Post” y “Calorie Screams”, nombres que parecen elegidos para que nadie los recuerde. Abrió las cuentas con direcciones de correo electrónico falsas y tarjetas de débito obtenidas de manera fraudulenta. Una primera versión del sistema operaba con 1,040 cuentas de bots que generaban alrededor de 661,440 reproducciones al día; según la fiscalía, en ocasiones llegó a tener hasta 10,000 cuentas activas.

La dispersión fue la decisión creativa que hizo funcionar todo lo demás. “Si conseguimos demasiadas reproducciones en una canción, la cifra baja”, escribió Smith en un correo electrónico de mayo de 2019 citado por la fiscalía. La distribución limitada entre un catálogo enorme buscaba “evitar reproducciones anómalas en cualquier canción individual”, en palabras del Departamento de Justicia, según informó Paste. En la práctica, el público para el que escribía era cualquier sistema de detección calibrado para identificar un aumento sospechoso.

La cifra de Taylor Swift, en contexto

La comparación se basa en datos de streaming citados por la fiscalía y es más acotada de lo que dan a entender los titulares. En abril de 2023, el catálogo completo de Taylor Swift acumuló 9.3 millones de reproducciones en planes familiares de YouTube Music. Ese mismo mes, las cuentas de bots de Smith sumaron 80.9 millones de reproducciones de sus temas generados por IA en planes familiares, casi nueve veces más. Swift no fue víctima en el caso. Es el punto de referencia.

El detalle importante es el plan familiar. Smith compró esas suscripciones, según la fiscalía, porque eran “la forma más barata de operar muchas cuentas al mismo tiempo”. Un producto pensado para que los integrantes de un hogar compartieran música se convirtió, en sus manos, en la manera más barata de manejar una granja de bots. Parte del dinero de esas suscripciones volvió a los fondos de regalías, una de las razones por las que la pérdida acordada es menor que lo que Smith recibió.

Quién pagó y quién lo detectó

Según el gobierno, Smith recibió más de 14 millones de dólares de entidades que pagan regalías. La cifra de 8.09 millones de dólares en pérdidas es lo que quedó después de descontar las regalías estimadas por escuchas legítimas y el dinero de las suscripciones que pagó. Spotify dijo a Music Business Worldwide que sus medidas preventivas limitaron a unos 60,000 dólares lo que Smith ganó en esa plataforma. Desde abril de 2024, Spotify solo paga regalías de grabación por temas que hayan acumulado al menos 1,000 reproducciones en los 12 meses anteriores. Sin embargo, la empresa afirma que ese umbral y su requisito mínimo de oyentes únicos no se aplican a las regalías editoriales, es decir, el dinero que se debe a los compositores.

Las alertas que aparecen en el expediente de la fiscalía llegaron de otros lados. En octubre de 2018, un distribuidor dijo que planeaba retirar sus lanzamientos tras recibir informes sobre abuso de reproducciones; Smith respondió: “¡No hay absolutamente ningún fraude en curso!”. The Mechanical Licensing Collective, la entidad estadounidense que gestiona las regalías de streaming de los compositores, suspendió sus pagos en 2023. La fiscalía cree que entonces un abogado envió un correo electrónico a la MLC para insistir en que ninguna de las obras había sido generada por computadora: “¡Mike es el autor ‘humano’!”.

Ninguna de las noticias sobre la sentencia registra qué detectaron Apple Music, Amazon Music o YouTube Music, ni cuándo. En septiembre de 2025, Spotify dijo que “toda la música recibe el mismo trato, sin importar las herramientas utilizadas para crearla”. Es un principio justo para los artistas que trabajan con herramientas de IA. También deja la detección del fraude en manos de la apariencia de las reproducciones, no de lo que se subió a la plataforma.

The MLC dijo ante el tribunal que el fraude de streaming “redirige una parte del fondo de regalías existente, que corresponde a todos y cada uno de los titulares legítimos de derechos, hacia los estafadores”. Los abogados de Smith respondieron que ningún artista ni compositor sufrió una pérdida considerable. La fiscalía fue más contundente: “la pérdida quizá se haya dispersado, pero las ganancias fraudulentas no”. Que la pérdida esté dispersa también explica por qué no se ha responsabilizado a ninguna empresa en particular.

La sentencia y el siguiente paso de la industria

El juez federal de distrito John G. Koeltl condenó a Smith, de 54 años y residente de Cornelius, Carolina del Norte, a 18 meses de prisión en un tribunal federal de Manhattan el 6 de octubre, seguidos de dos años de libertad supervisada, y ordenó el decomiso de 8,091,843.64 dólares, la cifra de pérdidas acordada por ambas partes. Smith se había declarado culpable en marzo de un cargo de conspiración para cometer fraude electrónico. La fiscalía pidió una condena de al menos 46 meses; la oficina de libertad condicional recomendó 24, y sus abogados solicitaron libertad condicional sin tiempo en prisión. Digital Music News lo considera la primera persona del país en recibir una condena federal por fraude de streaming musical.

La fiscalía había advertido que “si el público está pendiente de este caso, como afirma el acusado, una condena indulgente enviará precisamente el mensaje equivocado”. La pena quedó más cerca de la cifra recomendada por la oficina de libertad condicional que de la que pidió la fiscalía. El precedente más cercano viene de Dinamarca: un hombre condenado por usar bots para inflar las reproducciones de 689 temas recibió una pena de 18 meses en marzo de 2024, que aumentó a 24 meses en febrero de 2025 tras una apelación.

Las organizaciones de la industria recibieron bien el resultado. IFPI dijo que “envía un mensaje claro: el fraude de streaming es un delito y tiene consecuencias graves”, y agregó que “la aplicación de la ley es solo una parte de la lucha contra el fraude de streaming”, aludiendo a su nueva Streaming Integrity Initiative. La RIAA afirmó que el fraude de streaming “perjudica a los creadores y engaña a los fans”. Michael Lewan, de Music Fights Fraud Alliance, dijo que Smith “socavó la confianza en la industria musical y les robó 8 millones de dólares a artistas y compositores”. Noell Tin, abogado de Smith, dijo que su cliente “cumplirá su condena y está comprometido a reparar el daño”.

Hay otro detalle en los documentos de la defensa. Según sus abogados, un sello discográfico le ofreció a Smith un puesto en producción de audio por 5,000 dólares al mes. El hombre que descubrió exactamente dónde dejan de mirar los medidores de la industria pronto podría recibir un sueldo de esa misma industria por saberlo.

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