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El club gastronómico en Netflix: en las cenas de Bergen, tras un incendio fatal, callar es el precio por conservar la silla

Martha Lucas
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El bestseller De Eetclub, de Saskia Noort, llega a Netflix convertido en una serie neerlandesa de siete episodios: cuatro parejas ricas de Bergen, cenas espléndidas por turnos y un incendio que deja a cada invitado con algo que esconder.

Saskia Noort le puso a su novela un título sencillo. De Eetclub quiere decir «el club de la cena» y nombra una costumbre, no un crimen: cuatro parejas en un pueblo neerlandés acomodado, veladas que se turnan de casa en casa y un incendio que mata a uno de los maridos. Cuando Netflix adaptó el libro, el título en inglés, The Perfect Lie, movió el foco de la mesa a lo que se dice sobre ella; en América Latina la serie se estrenó como El club gastronómico. The Perfect Lie promete un secreto, mientras que el original solo describía un hábito social. Ese pequeño giro, del lugar a la mentira, sirve para entrar en una serie neerlandesa cuya premisa viene de una de las formas más viejas del relato policiaco: un círculo cerrado de personas que saben, cada una, un poco más de lo que están dispuestas a contar.

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De qué se trata El club gastronómico

La historia sigue a Karen, interpretada por Loes Haverkort, que se muda con su esposo y su hija a Bergen, un pueblo próspero de la provincia de Holanda Septentrional. Ahí se topa con Hanneke, una amiga de otra etapa de su vida, y gracias a ella la invitan al club de cenas. Es un grupo de parejas adineradas que se turnan como anfitrionas, que toman buen vino en casas enormes y que convirtieron la mesa generosa en un estilo de vida. Para alguien recién llegado, esa invitación es un atajo hacia un pueblo que, de otra forma, tardaría años en abrirle la puerta.

Entonces una de las villas se incendia y Evert, interpretado por Edwin Jonker, muere entre las llamas. Su esposa, Babette, queda en el centro del duelo del grupo, y Karen empieza a sospechar que el fuego no fue el accidente que todos suponen. La premisa que Netflix puso sobre la mesa es que cada integrante del círculo esconde algo. Por eso la pregunta que mueve los siete episodios va más allá de quién provocó el incendio. Lo que importa es quién, entre la gente sentada a esa mesa, tenía razones para que después nadie revisara las cosas demasiado de cerca.

Eso hace de Karen una protagonista muy particular. No es detective ni tiene autoridad para hacer preguntas. Es una invitada, y su acceso a las otras parejas llega justo hasta donde lo permite la hospitalidad de ellas. Cada cena a la que va es también una visita a la casa de alguien más, con reglas que puso otra persona. La audiencia entra al grupo junto con ella y aprende sus códigos al mismo ritmo, que es el lugar clásico del forastero en una historia sobre un círculo cerrado.

De la novela de Saskia Noort a una serie de siete capítulos

Saskia Noort es una de las autoras de novela policiaca más vendidas de los Países Bajos. Formó a sus lectores con novelas de suspenso ambientadas entre personas que parecen tener la vida resuelta. Su debut, Terug naar de kust, marcó el patrón, y De Eetclub lo llevó a la lista de los más vendidos: la vida cómoda como escenario y el crimen como lo que deja al descubierto aquello sobre lo que esa comodidad se sostiene. El libro ya había tenido una adaptación para los cines neerlandeses antes de que Netflix lo tomara, prueba de lo bien instalada que está la historia en la cultura popular de ese país.

La adaptación la escribió Dorien Goertzen como guionista principal, junto con Jop Esmeijer. Su reto es el conocido de llevar una novela a serie, pero con una complicación concreta. La novela está narrada desde el punto de vista de Karen, así que el lector sabe lo que ella sabe y sospecha lo que ella sospecha. Una serie con ocho actores principales no puede sostenerse igual sobre una sola conciencia. Cualquier versión para pantalla tiene que decidir cuánto mostrar de la vida de las otras parejas lejos de la mirada de Karen, y en qué momento, porque cada escena que ella no presencia cambia el equilibrio entre lo que sabe el público y lo que sabe ella.

Siete episodios son, además, un formato distinto al de la versión de cine que llegó antes. Una película tiene que comprimir la cadena de cenas de la novela en unas cuantas escenas. Una serie limitada tiene espacio para darle a cada velada, y a cada casa, su propio peso. Ese espacio es justo lo que suelen ofrecer las adaptaciones de novela policiaca en streaming, y es la razón más clara para volver a un libro que el público neerlandés ya conoce.

Dos directoras y un equipo de producción neerlandés

Los siete episodios los dirigen Dana Nechushtan y Margien Rogaar, que se reparten la serie. Dividir una serie limitada entre dos directores es una práctica común en la televisión europea, donde los episodios muchas veces se filman por bloques. Eso le da a los guiones una responsabilidad especial: mantener la información en el orden correcto al pasar de los episodios de una directora a los de la otra. En un misterio construido sobre lo que cada personaje se guarda, el orden en que se revelan las cosas es casi todo el oficio.

La produce Fiction Valley, una productora independiente neerlandesa, con Jacqueline de Goeij y Annemieke van Vliet como productoras. La serie se suma a la lista de originales de Netflix en neerlandés que la plataforma llevó a una audiencia internacional, un catálogo que incluye el drama oscuro Ares y Dirty Lines, ambientada en Ámsterdam. En cada caso la apuesta es la misma que Netflix hizo en toda Europa: una historia local, contada en su propio idioma, puede viajar si la premisa es lo bastante fuerte para funcionar sin traducción.

Bergen, el escenario que hace el trabajo

Bergen no es un simple telón de fondo. El pueblo está junto a las dunas y la costa del mar del Norte, en Holanda Septentrional, a poca distancia en auto de Alkmaar. Desde hace mucho tiene fama de ser uno de los lugares más ricos del país, un pueblo de casas grandes y jardines bien cuidados. Su nombre significa para un lector neerlandés lo mismo que ciertos pueblos de Surrey o de Connecticut para un británico o un estadounidense.

Eso pesa por la relación que tienen los neerlandeses con el dinero. Los Países Bajos se ven a sí mismos como un país sobrio, donde presumir es de mal gusto, una idea que resume el conocido dicho «doe maar normaal, dan doe je al gek genoeg» (compórtate normal, que con eso ya es bastante locura). En esa cultura, un club de cenas exclusivo en un pueblo rico es una forma callada de mostrar estatus, una manera de marcar quién está dentro sin decirlo nunca. La novela de Noort saca su tensión de esa contradicción, y la serie la hereda: un grupo que se presenta como círculo de amigos es también un arreglo privado entre personas con mucho que perder.

Un género que creció alrededor de la premisa

Fuera de los Países Bajos, el público va a reconocer el molde gracias a la televisión en inglés. Big Little Lies, adaptada de la novela de Liane Moriarty de 2014, juntó a un grupo de padres ricos de Monterey alrededor de una muerte sobre la que acuerdan guardar silencio. The Undoing, basada en la novela de Jean Hanff Korelitz You Should Have Known, metió un asesinato dentro de un matrimonio privilegiado de Nueva York. Nine Perfect Strangers encerró a un grupo de adultos acomodados en un retiro de bienestar. Las tres parten de la idea de que el dinero compra cierto tipo de discreción, y las tres llegaron a la pantalla mucho después de que apareciera el libro de Noort.

Ninguna de esas series viene de De Eetclub, pero compararlas sirve en dos sentidos. Por un lado, explica por qué Netflix vio potencial internacional en una novela neerlandesa de la década anterior: el mercado de los misterios entre gente acomodada ya demostró que funciona. Por otro, deja ver lo que la historia neerlandesa tiene y las estadounidenses no. En Monterey, la riqueza es espectáculo, con vista al océano y lujo a la vista de todos. En Bergen, la riqueza tiene que mantenerse discreta, y un crimen en ese entorno amenaza dos cosas a la vez: a las personas involucradas y a la ficción educada de que ahí nadie es, en realidad, tan rico.

La estructura es más antigua que cualquiera de estas series. Un espacio cerrado, un grupo fijo de personajes y alguien de fuera que llega al inicio de la historia es la forma del drama de salón. Henrik Ibsen escribió obras sobre ese esquema, y Agatha Christie levantó toda una carrera sobre la cena en la que todos tienen un motivo. El club de cenas le da a esa forma vieja un motor contemporáneo. Como las veladas rotan de casa en casa, cada cena lleva el drama a un hogar distinto, con un anfitrión distinto que controla lo que ven los invitados.

El reparto de El club gastronómico

Loes Haverkort encabeza la serie como Karen, la recién llegada que está en el centro de la historia y el personaje a través del cual el público conoce el club. A su alrededor, el elenco incluye a Remko Vrijdag como Ivo Smit, Rifka Lodeizen, Noortje Herlaar, Edwin Jonker como Evert, Charlie-Chan Dagelet, Matthijs van de Sande Bakhuyzen y Teun Luijkx. Para el público neerlandés son caras conocidas del cine, el teatro y la televisión. Para la mayoría de los espectadores de otros países, esta serie es la primera presentación.

The Perfect Lie - Netflix
El club gastronómico. Photo: Netflix

El elenco responde a lo que pide el formato. Una historia sobre cuatro parejas necesita ocho actores capaces de cargar cada uno con una parte del misterio, porque cualquier integrante del círculo puede ser quien guarda el secreto. Un grupo de intérpretes con trayectoria, y no una sola estrella con actores de reparto alrededor, es la decisión lógica para una premisa en la que la sospecha tiene que repartirse parejo alrededor de la mesa.

Una historia, muchos títulos

La serie viaja con una variedad de nombres notable, y cada uno lee la historia a su manera. En Alemania se llama Und hüte dich vor dem Bösen, una advertencia contra el mal. En Francia es Petits meurtres entre voisins, pequeños asesinatos entre vecinos. Italia la tituló Il gusto amaro del tradimento y Portugal, O Gosto Amargo da Traição, los dos sobre el sabor amargo de la traición. En México y el resto de América Latina, como en todo el público de habla hispana, se conoce como El club gastronómico; en Brasil es As Amigas do Clube y en Turquía, Yalanlar Kulübü, el club de las mentiras. Polonia y Rumania se quedan con la idea en inglés, con Kłamstwo idealne y Minciuna perfectă, mientras que los títulos escandinavos, Middagssällskapet, Madklubben y Middagsklubben, son los más cercanos al original de Noort porque nombran el propio club de cenas.

Para una historia sobre cómo las personas se describen unas a otras, la lista encaja de manera curiosa. Algunos títulos ponen el énfasis en el crimen, otros en la traición, otros en el ritual social, y solo unos pocos se quedan con la costumbre sencilla que eligió Noort. Cada uno es un pequeño acto de interpretación, y juntos dibujan el abanico de lecturas que permite la premisa: thriller, drama moral, sátira social.

Datos del estreno

El club gastronómico se estrenó a nivel mundial en Netflix el 10 de septiembre de 2026. Es una serie limitada de siete episodios en neerlandés, adaptada por Dorien Goertzen y Jop Esmeijer a partir de la novela De Eetclub de Saskia Noort, dirigida por Dana Nechushtan y Margien Rogaar y producida por Fiction Valley. Loes Haverkort encabeza el elenco, acompañada por Remko Vrijdag, Rifka Lodeizen, Noortje Herlaar, Edwin Jonker, Charlie-Chan Dagelet, Matthijs van de Sande Bakhuyzen y Teun Luijkx.

El título en inglés promete una sola mentira perfecta, algo que hay que encontrar y exponer. La premisa apunta hacia otro lado: un grupo de personas en el que cada una tiene algo que proteger y entiende que la verdad les costaría a todas al mismo tiempo. Si la serie termina más cerca de su título en inglés o del original, más sencillo, de Noort es algo que se resuelve en su último episodio. Lo que el planteamiento ya deja claro es que en Bergen un lugar en la mesa viene con condiciones.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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