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«The WONDERfools» llega a Netflix con superpoderes que la Corea del 99 no había pedido

Martha O'Hara

Una ciudad costera coreana llamada Haeseong amanece con un problema que ninguna ordenanza municipal contempla. Algunos de sus habitantes más comunes pueden hacer cosas que nadie les pidió. Una joven de mal carácter, que lleva el restaurante de su abuela, mueve objetos que no debería poder mover. Un funcionario público venido desde Seúl arrastra una telequinesis que lleva años ocultando. Un quejoso crónico del Ayuntamiento y el más miedoso del barrio descubren que se han convertido, sin haberlo decidido, en la primera línea de defensa de la ciudad. The WONDERfools es una comedia coreana de superhéroes en el mismo sentido en que Woo, una abogada extraordinaria era una serie de tribunales: el género funciona, pero no es el tema.

El tema es el año. Yoo In-sik, que regresa a la televisión seriada tras el impacto que tuvo Park Eun-bin en su último trabajo, levantó la serie sobre una fecha que no es escenografía. Esa mañana extraña en Haeseong ocurre en 1999, dieciocho meses después del rescate del FMI de noviembre de 1997, el trauma nacional más concreto de la década. Al país le habían demostrado, del modo más físico posible, que sus sistemas podían fallar de la noche a la mañana. El rescate terminó con el supuesto de empleo asegurado heredado de la posguerra, desmontó el contrato social de los chaebol que había ordenado la vida laboral de toda una generación y produjo la mayor reestructuración de la memoria moderna del país. Un año y medio después le pidieron a la opinión pública que se tomara en serio el problema del año 2000: la posibilidad de que las computadoras que sostenían los bancos, los aeropuertos, los hospitales y la red eléctrica fallaran en una fecha exacta. The WONDERfools elige ese año porque, dentro de ese sistema nervioso, los superpoderes no se reciben igual.

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El origen del proyecto importa. La prensa especializada coreana documentó que la serie comenzó como una propiedad intelectual desarrollada junto a POW! Entertainment, la productora fundada por Stan Lee, antes de reinventarse como obra original coreana ya en la sala de guion. La herencia se nota: marginados con capacidades que no controlan, un grupo que tiene que aprender a operar junto, un antagonista institucional. Pero la ejecución da vuelta al contrato que el cómic estadounidense lleva seis décadas escribiendo. En el modelo Stan Lee, el poder termina completando al inadaptado: siempre estuvo destinado a tenerlo, el don revela quién es. En la versión que creó Kang Eun-kyung y guionó Heo Da-joong, el poder expone aquello que la ciudad ya había dejado de esperar de sus vecinos. Eun Chae-ni, según los materiales de promoción, es el peor desastre de Haeseong antes de cualquier superpoder. El poder no la arregla. La vuelve visible.

Las decisiones del reparto sostienen ese encuadre. El primer rol protagónico de Park Eun-bin desde Woo Young-woo es, a propósito, otro registro: donde Woo era ordenada, Chae-ni reacciona; donde Woo organizaba el caos, Chae-ni lo es. Cha Eun-woo, en su primer protagónico tras la controversia fiscal que pausó su carrera, interpreta a Lee Un-jeong, un funcionario con telequinesis que armó su vida entera alrededor del ocultamiento. Poner a un ídolo cuya visibilidad pública acaba de convertirse en un problema dentro de un personaje definido por la capacidad escondida es la decisión editorial más afilada de toda la serie. Kim Hae-sook, como la abuela de Chae-ni, sostiene el melodrama familiar que las obras de Yoo In-sik nunca pueden dejar de cargar. Son Hyun-joo, al frente del eje antagonista como el médico que conduce el Proyecto Wunderkinder, le aporta a la comedia la amenaza institucional que la acerca a Psychokinesis de Yeon Sang-ho: los poderes como algo que el sistema intenta recuperar.

El género coreano de superhéroes ya dejó atrás la imitación estadounidense, y por eso un proyecto así puede existir hoy. Strong Girl Bong-soon, en 2017, usó el superpoder como mecanismo de comedia romántica con encuadre occidental. Psychokinesis (Yeon Sang-ho, 2018) lo convirtió en parábola de la protesta, los desalojos y la disputa por el espacio público. Moving, en Disney+, releyó los poderes como secreto institucional heredado: lo que los padres hicieron bajo la dictadura lo cargan los hijos. La familia perfecta los reescribió como discapacidad familiar. Vigilante los usó como rabia de clase. The WONDERfools entra en esa conversación desde un ángulo que aún no se había probado: el género como forma de leer a contraluz un momento histórico concreto. El crédito de Stan Lee no es defecto de esa genealogía. Es la prueba. La industria coreana está lo bastante consolidada como para digerir propiedad intelectual estadounidense de superhéroes, desarrollarla dentro de su propio cuarto de guion y devolver algo tan local que el crédito original terminó retirándose.

La otra decisión técnica de Yoo In-sik es el ritmo. Las series de superhéroes del modelo Marvel descansan sobre la secuencia de acción: la coreografía es donde la obra argumenta. The WONDERfools importa el ritmo procesal-cómico que Yoo desarrolló en Woo, una abogada extraordinaria y lo aplica al material de género. El poder se vuelve trámite. El obstáculo burocrático reemplaza al físico; la declaración del testigo reemplaza a la escena post-créditos; el pasillo del Ayuntamiento reemplaza al combate en una azotea. Es lo que hace que la serie sea específicamente coreana y no una Marvel con sazón local. La televisión coreana siempre entendió que las escenas más decisivas son las que pasan entre personas que aún no entienden qué les acaba de ocurrir.

The WONDERfools - Netflix
The Wonderfools Cr. konamhi, LEE YOUNG SU/Netflix © 2026

La pregunta sobre la que la serie está construida no se cierra ni cuando se cierra la trama. Qué hace una ciudad que ya aprendió que sus sistemas pueden colapsar con una capacidad que nunca pidió. La generación del FMI le entregó algo a la generación del Y2K; la serie le pregunta a esa generación qué heredó y qué va a hacer con eso. En 2026 Corea sigue respondiendo. Nadie terminó de hacerlo.

The WONDERfools se estrena en Netflix el 15 de mayo de 2026. Ocho episodios, todos disponibles desde el primer día. Dirige Yoo In-sik. Guion de Heo Da-joong sobre una idea de Kang Eun-kyung. Reparto principal: Park Eun-bin, Cha Eun-woo, Kim Hae-sook, Choi Dae-hoon, Im Seong-jae y Son Hyun-joo.

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