Análisis

Love Island USA volvió a expulsar a una participante por lenguaje racista

Molly Se-kyung

El video no lo encontró ningún periodista. Lo descubrieron personas que reconocieron a Alannah Keyser después de su aparición en Love Island USA como bomba de Casa Amor, y lo compartieron en redes. El clip mostraba a la estudiante universitaria de 21 años cantando una canción de Roddy Ricch sin saltarse la n-word. Después aparecieron un comentario en Instagram y un mensaje de Snap con el mismo insulto, esta vez sin el contexto de ninguna canción. Peacock confirmó su salida del programa días después. El narrador Iain Stirling lo anunció como si fuera una eliminación más.

No era una eliminación más. Era la cuarta vez en dos temporadas que Love Island USA repetía exactamente la misma secuencia: participante llega, video aparece, expulsión confirmada, disculpa publicada o no, y el programa sigue. La pregunta que la serie no ha respondido en ninguno de los cuatro casos es por qué el sistema que supone debe prevenir esto sigue siendo el mismo.

La temporada 7 tuvo dos casos: Yulissa Escobar, del elenco original, fue retirada después de que circulara un video de ella usando la n-word en un pódcast. Cierra Ortega salió tras publicaciones con un insulto antiasiático. Antes del estreno de la temporada 8, Vasana Montgomery fue separada del elenco cuando dos videos suyos con el mismo tipo de contenido se hicieron virales. Montgomery publicó una disculpa en Instagram. Según informó NBC News, Peacock confirmó que el material no era accesible durante el vetting porque estaba en cuentas privadas.

Keyser no publicó ningún comunicado. Su padre habló en medios y la describió como una persona “educada” con amigos de distintas culturas. The Hollywood Reporter cubrió la expulsión sin declaración de Keyser. El argumento del padre —rodeada de diversidad, por lo tanto incapaz de racismo— es una fórmula que no funciona en ninguna dirección: una persona con amigos de distintas culturas que sigue sin entender por qué esa palabra existe es exactamente el perfil que el programa sigue eligiendo.

La explicación de cuentas privadas se sostuvo en la temporada 7. Es menos convincente la segunda vez que se usa en la misma temporada 8. Después de los dos casos del año pasado, Peacock actualizó el formulario de inscripción para pedir a los aspirantes que declaren si hay algo en su pasado que pueda generar atención negativa. Esa es la totalidad de la actualización: el sistema de prevención ante cuatro incidentes racistas en dos años es una pregunta que la gente puede responder o no.

El argumento que defiende el proceso actual

La posición más razonable de la productora es esta: el contenido de cuentas privadas no es accesible durante un proceso de selección que se hace semanas antes del estreno, y los participantes son adultos responsables de sus propias decisiones pasadas. El show no puede controlar lo que la gente hace en privado.

Hay también un argumento que merece tomarse en serio sobre los límites del escrutinio digital. Revisar sistemáticamente los historiales privados de todos los aspirantes en redes sociales introduce preguntas sobre vigilancia y privacidad que van más allá del entretenimiento. Si Peacock tiene autorización para buscar insultos raciales en cuentas privadas, ¿qué más puede buscar? La respuesta no es obvia, y el precedente puede aplicarse de maneras que no siempre van a ser benévolas.

Por qué el formato sigue siendo el problema

Cuatro expulsiones. La misma secuencia. El mismo comunicado. La misma promesa de que el proceso mejorará. La diferencia entre la temporada 7 y la 8 es que en la 8 la explicación ya se oyó antes.

Lo que la serie no ha mencionado en ninguna de sus cuatro comunicaciones de expulsión es lo que viven las participantes negras que permanecen en la villa. En Love Island USA 8 hay mujeres negras que entraron al concurso, construyeron relaciones, pasaron por Casa Amor, y en algún momento tuvieron que enterarse —por las mismas redes que destapan todo— de que la persona que llegó a competir con ellas había usado, en el pasado, la palabra que las reduce a algo menos que humano. Eso llega mientras están filmando, sin posibilidad de procesar lo que sienten en público. El programa nunca habla de ellas en estos anuncios.

Cheatsheet publicó un análisis de la segunda expulsión de la temporada 8 señalando que el patrón de salidas no produjo ningún cambio en cómo el show gestiona estas situaciones para el resto del elenco. Es la nota al pie que se repite en los cuatro casos.

Lo que el programa le pide a su audiencia

En los cuatro casos de Love Island USA con expulsiones por lenguaje racista, fue la audiencia —específicamente usuarios negros en redes sociales— la que encontró el material, lo identificó y lo difundió hasta que la presión obligó a actuar. No fue el equipo de producción. No fue el área de casting. El show anuncia después la expulsión como si fuera el resultado de su política de tolerancia cero, cuando en realidad es el resultado de un trabajo que la audiencia hizo por ellos.

Deadline cubrió la salida de Montgomery como parte de este patrón de presión social que produce respuestas institucionales. The Daily Beast informó lo mismo con la salida de Keyser. La constante es siempre la misma: Peacock no encuentra el contenido. Lo encuentra la audiencia. Peacock publica el comunicado.

Lo que se sabe / Lo que está en disputa

Lo verificado: Cuatro participantes expulsadas de Love Island USA en las temporadas 7 y 8 por contenido racista. En los cuatro casos, el material estaba en cuentas privadas o no indexadas públicamente al momento del casting. Peacock confirmó todas las expulsiones. Después de la temporada 7, el formulario de inscripción se actualizó para incluir una pregunta de autodivulgación.

Lo que está en disputa: Si la revisión profunda de redes sociales privadas es viable, legal y aplicable sin crear problemas de privacidad más amplios. Si cantar una letra con la n-word es equivalente a usarla de forma deliberada, o si esa distinción —como sugirió la disculpa de Montgomery— es en sí misma producto de la falta de comprensión que el comportamiento revela. Si la expulsión después de que la audiencia descubre el contenido constituye responsabilidad real o protección de imagen. Y si cuatro casos en dos años indican un fallo de selección o un modelo de negocio que se beneficia del escándalo tanto como dice querer evitarlo.

Love Island USA va a filmar su temporada 9. El sistema actual va a estar vigente cuando lo haga.

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