Arte

Prada convierte su mansión de Shanghái, Rong Zhai, en un chuanqi que se recorre cuarto por cuarto

El curador Wu Hung acomoda a Song Dong, Geng Xue, Peng Wei y Xiaoze Xie en el salón de baile, las recámaras y el cuarto de billar
Lisbeth Thalberg
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La mayoría de las exposiciones le piden al edificio que desaparezca. En Prada Rong Zhai, la mansión restaurada de Shanghái que Prada opera como recinto cultural, la casa se niega a hacerse a un lado, y su nueva exposición no se lo pide. «Chuanqi: Spacetime Dialogues at Rong Zhai» trata los cuartos de la villa, que fue el hogar del magnate de la harina Rong Zongjing y su familia, como capítulos de un relato y no como espacio de exhibición.

El título retoma una palabra antigua. Chuanqi nombró primero los cuentos de sucesos extraños y maravillosos escritos durante las dinastías Tang y Song; en las eras Ming y Qing pasó a designar largos dramas musicales, muchas veces dedicados a la pasión amorosa, que todavía se representan en toda China. El curador Wu Hung, historiador y crítico de arte, le asigna a cada uno de los cuatro artistas chinos contemporáneos una zona distinta de la residencia, así que la historia se va desplegando conforme el visitante pasa de un cuarto a otro. La Fondazione Prada respalda el proyecto.

El gesto decisivo es del artista Song Dong. En el salón de baile, el espacio más grande de la casa, donde las fiestas de etiqueta se celebraban bajo un tragaluz de vitrales de sesenta y nueve paneles, coloca un espejo sobre el piso. El techo cae dentro de él y, en palabras del anuncio, se vuelve «un caleidoscopio gigantesco». Alrededor hay muebles de casas comunes y corrientes, recubiertos con paneles dorados y superficies jaspeadas. Quien conozca Waste Not, su instalación con los objetos domésticos que su madre guardó durante décadas, documentada por Wu Hung, reconocerá el material: los restos cotidianos de la vida china, llevados aquí hacia lo fantástico.

Song Dong watercolour sketch for his Ballroom installation: an old wardrobe, mirror and chairs annotated in Chinese
Song Dong, Sketch for Ballroom, 2026. Courtesy the artist

Geng Xue, cuya cerámica y cuyo video se nutren de la literatura clásica china, instala una obra en video en la Cámara Norte, un cuarto alargado con ventanas al jardín y paneles de madera tallada que esconden una fila de gabinetes, probablemente una antigua recámara o estudio. Su tema es la frontera entre la realidad subjetiva y la objetiva, muy a tono con un cuarto cuyo uso original solo puede adivinarse.

Peng Wei ocupa el cuarto de billar y el salón de fumar contiguo, un conjunto probablemente pensado para el ocio de los caballeros, y lo llena con más de treinta obras centradas en mujeres. La secuencia arranca con The Story of the Corridor, una animación hecha con imágenes del chuanqi clásico, pasa por Moon of the Floating World, inspirada en la novelista Eileen Chang, y termina con autorretratos y objetos personales en vitrinas. Sus diminutos retratos con marcos dorados parecen recuerdos olvidados en un club de caballeros.

Peng Wei miniature painting of a woman in a red robe and black hat holding a tabby cat, in an oval gilt frame
Peng Wei, This Is Her No. 42, 2024. Courtesy the artist

Xiaoze Xie lleva Amber of History: Reimagining the Library Cave at Dunhuang a la antigua recámara de la señora Yung. La Cueva de la Biblioteca, la cueva 17 de Mogao, resguardó más de 50,000 manuscritos y objetos y permaneció sellada casi mil años, hasta que su redescubrimiento en 1900 dispersó su contenido por todo el mundo. Xie responde a esa dispersión con nueve esculturas semitransparentes de resina impresas en 3D que reproducen la cueva, acomodadas según la geometría de un mandala, junto a dibujos en tinta y una proyección en 3D.

La exposición ocupa dos pisos de Prada Rong Zhai, en el número 186 de North Shaanxi Road, distrito de Jing’an, del 12 de noviembre de 2026 al 28 de febrero de 2027. La casa data de 1918; Prada la restauró y la abrió al público en 2017.

La combinación funciona porque la villa nunca fue neutral. Una casa familiar restaurada con un cuidado obsesivo y reabierta a desconocidos ya es una especie de chuanqi. La apuesta de Wu Hung es que cuatro artistas pueden volver extraña esa historia.

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