Análisis

Sadie Sink y Prada apuestan por el dibujo a mano tras los comerciales navideños con IA

En Drawing Prada, la campaña navideña de Prada, unos ratones dibujados por el equipo de John Pomeroy le roban los zapatos a Sadie Sink. Después de los comerciales con IA de Coca-Cola y McDonald’s, el lápiz se volvió una señal de precio.
Molly Se-kyung
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En la nueva campaña navideña de Prada, unos ratoncitos se roban los zapatos de Sadie Sink. Los dibujó a mano, con lápiz y papel, un equipo encabezado por John Pomeroy, un animador que aprendió el oficio en Disney y que cofundó el estudio que alguna vez construyó un largometraje completo alrededor de una ratona de campo viuda. Prada bautizó la campaña como Drawing Prada. WWD, que obtuvo las imágenes en exclusiva, le dio un nombre más filoso: “el antídoto de Prada contra el AI slop”, la basura visual que la inteligencia artificial produce en serie.

La frase es de WWD, no de Prada, y es justo la que hay que discutir. Después de dos Navidades en las que Coca-Cola llenó sus comerciales de animales generados y McDonald’s en Países Bajos bajó un spot hecho con IA a los pocos días, una campaña dibujada a mano de una casa de lujo no es un gesto nostálgico. Es una señal de precio. La lectura de MCM es que la imagen hecha por personas se está volviendo un atributo premium de la publicidad, como pasó con la costura a mano en la marroquinería, y que la línea cae donde siempre caen las líneas del lujo. El lápiz se queda con la bolsa. El generador, con el refresco.

Qué muestra la campaña navideña de Prada con Sadie Sink

Los datos vienen de la exclusiva de WWD y de DSCENE, que publicó la campaña el mismo día de su lanzamiento. Las fotos fijas son del fotógrafo británico Glen Luchford. Alrededor de sus imágenes aparecen escenas de invierno ilustradas y animales dibujados por los artistas de Pomeroy. El elenco es joven e internacional: Sadie Sink y Maya Hawke, que crecieron juntas frente a la cámara en Stranger Things; la cantante y actriz china Chen Haoyu, también conocida como Amy Chen, además de Kelvin Harrison Jr. y Luther Ford. De acuerdo con WWD, un zorro cínico sigue a Hawke por la nieve, un lince de las nieves va tras la bolsa de Chen, conejos y murciélagos juegan con los accesorios de piel de Ford y los ratones le roban a Sink sus zapatos Prada.

Las fotos vienen con cortometrajes que, según la descripción de WWD, combinan acción real con animación en dos dimensiones, y con un video detrás de cámaras sobre el proceso de dibujo. MCM vio las imágenes fijas que se publicaron, no los cortos, así que todo lo que se dice aquí sobre las imágenes en movimiento es la versión de la prensa especializada. Lo que sí dejan ver las fotos es la premisa: actores reales, accesorios reales y criaturas que no intentan para nada verse fotográficas. Nadie tiene que creerse que esos ratones son ratones.

Elegir a Sink para esa premisa no fue casualidad. Ya había sido imagen de Prada, al lado de Benedict Cumberbatch, en los documentales Re-Nylon de la casa sobre el plástico en el océano, y llega aquí después de una racha dedicada al teatro y a una película de superhéroes más que a posar frente a un aro de luz: una temporada en Broadway con John Proctor Is the Villain que le dio una nominación al Tony, el Romeo & Juliet de Robert Icke en el West End de Londres y un papel que no se reveló en Spider-Man: Brand New Day. Su carrera se lee como una serie de decisiones que ponen el material por encima de la exposición. Una campaña que le pide actuar frente a un dibujo a lápiz le queda mejor a esa reputación que una sesión de alfombra roja.

Por qué el lápiz es el centro de la campaña de Prada con Sadie Sink

La decisión que define Drawing Prada es haber contratado a Pomeroy, y su biografía es el argumento. Empezó en Disney como artista de fondos y animó en Winnie the Pooh and Tigger Too. Se fue con Don Bluth y Gary Goldman para fundar el estudio que hizo The Secret of NIMH, fue animador principal en An American Tail, otra película de ratones, y regresó a Disney para supervisar al personaje de John Smith en Pocahontas y trabajar en Fantasia 2000. Luego Disney cerró por un tiempo su departamento de animación tradicional, y él se volvió independiente.

O sea que el oficio por el que paga Prada es uno que la industria del cine ya decidió, hace no tanto, que era demasiado lento y demasiado caro para sostenerlo a gran escala. Justo por eso lo quiere una casa de lujo. El lujo siempre vendió trabajo visible: la costura hecha a mano, las horas en el taller. En el clip detrás de cámaras que cita WWD, Pomeroy lo plantea en esos mismos términos. “Hay una razón muy clara y deliberada para hacer animación dibujada a mano, y es ver que tiene valor y que el trabajo dibujado y hecho a mano sigue vivo en el mundo de hoy”, dice. Y también: “Aprendí mi oficio con lápiz y papel”. DSCENE escribió que sus comentarios establecen el “enfoque del proyecto en el arte humano”. Los ratones son el comprobante de las horas trabajadas.

Los comerciales navideños con IA que le abrieron camino a Prada

El contraste que traza Prada tiene nombre en todas las redacciones que cubrieron la Navidad pasada. Coca-Cola rehízo su propio “Holidays Are Coming” con IA generativa y, según NBC News, lo repitió al año siguiente con dos “estudios de IA”, Silverside y Secret Level, que produjeron películas con look de animación llenas de camiones y animales de ojos enormes. Film Stories describió una de ellas como un desfile de “conejos y ardillas con ojos gigantes que te miran hasta el fondo del alma”.

A McDonald’s le fue peor por ir más lejos. Su filial en Países Bajos publicó un spot de 45 segundos titulado “It’s the Most Terrible Time of the Year”, hecho por completo con personas generadas por IA que sufrían contratiempos navideños, según reportó TODAY. Lo hicieron la productora The Sweetshop y la agencia TBWANeboko. TechRadar informó que McDonald’s desactivó los comentarios y luego quitó el video de la lista pública tres días después del lanzamiento, y resumió la lección en una línea: “que puedas hacer un comercial con IA no significa que debas hacerlo”. McDonald’s Países Bajos dijo que el spot buscaba “reflejar los momentos de estrés que pueden ocurrir durante las fiestas”.

El mejor argumento contra el lápiz de Prada: el comercial navideño con IA

Los defensores de esos comerciales merecen que se les escuche con sus propias palabras, porque su argumento es más fuerte de lo que sugiere la avalancha de críticas. Pratik Thakar, jefe global de IA generativa de Coca-Cola, le dijo a The Hollywood Reporter que “los haters de internet son los que más gritan” y que “mucha de la gente que se quejaba el año pasado era de la industria creativa y simplemente tenía miedo: miedo por sus trabajos, miedo por lo que eso provocaba. Pero creo que el spot salió muy bien en las pruebas y a la gente común le gustó mucho”. En la nota de NBC News agregó que la primera película con IA “funcionó excepcionalmente bien y fue un éxito entre los clientes”. Melanie Bridge, directora ejecutiva de The Sweetshop, rechazó que su comercial para McDonald’s fuera un atajo: su equipo “generó lo que parecían dailies, miles de tomas”, escribió, y les dio forma como en cualquier producción de alto nivel. “Esto no fue un truco de IA. Fue una película”. TechRadar, que no era fan del spot, reconoció que “domar las alucinaciones de la IA hasta volverlas coherentes no es nada fácil”. Vista así, la herramienta generativa es solo un nuevo juego de pinceles, las quejas vienen de gente que se juega el trabajo, y un zorro de caricatura que vende una bolsa no es más virtuoso que un oso polar generado que vende un refresco.

Casi todo eso puede ser cierto al mismo tiempo, y nada de eso tumba la tesis. La refuerza. Si Thakar tiene razón y al espectador común le gustan los comerciales generados, la imagen generada se vuelve la opción por defecto en el extremo masivo del mercado, y el cuadro dibujado a mano se convierte en lo que lo estándar nunca es: escaso. La propia Coca-Cola se cubrió. NBC News reportó que la misma campaña incluyó también un spot hecho de forma tradicional con “Feliz Navidad” de fondo, con actores de carne y hueso y animación por computadora convencional. Una marca que vende por miles de millones puede darse el lujo de un comercial hecho por personas como seguro. Una marca que vende bolsas a precios de Prada puede hacer de la mano humana todo el mensaje.

La objeción justa contra Prada va por otro lado. La casa nunca escribió “anti-IA” en su propio anuncio; ese encuadre es de WWD. Nada en la cobertura dice cuántos artistas trabajaron en los cortos, cuánto costó la producción ni si alguna herramienta digital tocó los cuadros terminados. Una campaña puede celebrar el lápiz y aun así terminarse en una computadora, como pasa con casi toda la animación dibujada a mano actual. Prada vende la historia del trabajo manual tanto como el trabajo manual en sí.

Esa es la parte incómoda para quien lea Drawing Prada como una buena noticia para los animadores. Pomeroy dice que quiere llevar el oficio “hacia las generaciones futuras”. Los oficios sobreviven con volumen, con aprendices y encargos constantes, no con una campaña de lujo de temporada al año. Si el dibujo a mano se vuelve algo que una casa de moda compra en Navidad para demostrar que puede pagarle a personas, sobrevivirá como sobrevive la alta costura: admirado, caro y escaso. Eso le da para vivir, en cierto modo, a un puñado de artistas. No es un semillero.

Lo que Prada dijo sobre Drawing Prada y lo que no aclaró

Confirmado por WWD y DSCENE: la campaña salió el 27 de octubre de 2026; las fotos son de Glen Luchford; la animación la dirigió John Pomeroy, que llamó al encargo “un honor absoluto”; el elenco lo integran Sadie Sink, Maya Hawke, Chen Haoyu, Kelvin Harrison Jr. y Luther Ford; Prada también lanzó cortometrajes y un video detrás de cámaras. Las fechas de la carrera de Pomeroy son públicas: Disney desde 1973, Don Bluth Productions desde 1979 y su salida de Disney en 2003, cuando el estudio cerró temporalmente su departamento de animación tradicional. Los comerciales con los que se le compara están igual de documentados: las películas con IA “Holidays Are Coming” de Coca-Cola de 2024 y 2025, la segunda lanzada el 3 de noviembre de 2025, y el spot de McDonald’s Países Bajos publicado el 6 de diciembre de 2025 y retirado tres días después.

Sin respuesta: si Prada pensó la campaña como una postura sobre la IA, ya que la frase “antídoto contra el AI slop” es de WWD y no de la marca; el tamaño del equipo de dibujo y el presupuesto; y cómo funcionan los cortometrajes, que MCM no vio. Interpretación, marcada como tal: la división entre comerciales generados para marcas masivas y piezas hechas a mano para casas de lujo es la lectura que MCM hace de dos temporadas navideñas, no una tendencia que alguien haya medido. Los ratones se llevaron los zapatos de Sadie Sink. Prada apuesta a que la mano que los dibujó es hoy lo más valioso que se puede tener.

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