Negocios y Finanzas

La tecnología que construyó la civilización era una cuerda, y se perdió

Victor Maslow

Casi todo lo que mostramos como prueba del ingenio humano —las pirámides, las catedrales, los barcos que dibujaron los primeros mapas confiables— se sostenía con algo que hoy casi no existe. No fue la piedra ni el bronce ni la madera. Fue la cuerda. La herramienta más decisiva de nuestra especie es la que menos rastro dejó, porque la fibra es orgánica y lo orgánico se pudre.

Esa ausencia cambió la forma en que contamos la historia del progreso. La economía llama tecnologías de propósito general a los pocos inventos que reorganizan todo lo que viene detrás: la máquina de vapor, el motor eléctrico, el semiconductor. Su valor está en que casi todas las demás industrias terminan dependiendo de ellos. La cuerda encabeza esa lista, aunque casi nunca figure en ella.

Vale la pena ver lo que libera un tramo de fibra trenzada. Amarra una piedra afilada a un palo y vuelve hacha a dos objetos inútiles. Tensa el arco, arma la trampa, cuelga la red, sube un bloque más pesado que quien lo jala, baja el balde al pozo y apareja la vela que convierte el viento en distancia. La polea, el telar, el puente colgante y toda la navegación a vela dependen de ella.

Que la cuerda se caiga del registro tiene una razón física simple. La fibra se deshace en pocos años; las cargas que levantó sobreviven milenios y se quedan con el crédito. Nos maravilla cómo movieron los egipcios sus piedras y olvidamos las sogas de fibra que hicieron el trabajo.

Lo que sobrevive sorprende justamente por escaso. El rastro directo más antiguo de la técnica es un cordel de tres cabos, trenzado con corteza interior de conífera, pegado a una herramienta de piedra en el sitio de Abri du Maras, en el sur de Francia, y hecho hace unos 46.000 años por neandertales, no por nosotros. Unos milenios después, en la cueva de Hohle Fels, en Alemania, cazadores y recolectores de la Edad de Hielo tallaron herramientas para hacer cuerda con marfil de mamut, con cuatro orificios y surcos en espiral para peinar la fibra. Hacer cuerda es más antiguo que la agricultura y que la rueda.

Solemos fechar la civilización a partir de lo que duró. ¿Y si el mejor reloj empezara la primera vez que alguien remojó un puñado de corteza, lo torció hasta hacerlo más fuerte que sus partes y ya no paró?

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