Críticas

Moonshot: una encantadora, aunque irregular, comedia romántica de ciencia ficción

Molly Se-kyung
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La primera toma de Moonshot muestra una panorámica de la superficie rojiza y oxidada de Marte, en marcado contraste con los exuberantes paisajes verdes de la Tierra: una metáfora visual inmediata de la premisa central de la película, según la cual el amor no conoce fronteras, ni siquiera las que separan planetas. Dirigida por Christopher Winterbauer y escrita por Max Taxe, esta comedia romántica de ciencia ficción está protagonizada por Cole Sprouse y Lana Condor como Walt y Sophie, dos universitarios que se cuelan en una nave rumbo a Marte para reunirse con sus respectivas parejas.

Lo que funciona en Moonshot es la combinación de diálogos ingeniosos y momentos emotivos genuinos. La química entre Sprouse y Condor es palpable y le da un anclaje humano y reconocible a la disparatada premisa de la película. Una escena que destaca es aquella en la que Walt y Sophie comparten un momento de calma en los estrechos compartimentos de la nave: sus risas resuenan en un entorno aséptico y nos recuerdan, de forma sencilla pero efectiva, que hay humanidad en medio de esta propuesta de ciencia ficción de grandes ideas. El elenco secundario, en especial Zach Braff como Leon Kovi, un científico excéntrico, suma humor y calidez a la historia.

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Sin embargo, Moonshot tropieza con el ritmo y algunas decisiones estructurales. El primer acto dedica demasiado tiempo a presentar la futura colonia marciana y la vida cotidiana de los protagonistas en la Tierra, por lo que lo que está en juego parece poco importante pese a lo ambicioso del escenario. Cuando Walt y Sophie suben a la nave, la película encuentra su rumbo, pero el trayecto a Marte se siente apresurado y las subtramas relacionadas con otros pasajeros quedan poco desarrolladas. El romance entre Walt y Sophie tampoco tiene esa progresión pausada que vuelve atractivas películas similares como The Martian o Passengers: la conexión entre ambos parece surgir de golpe, en vez de sentirse merecida.

En lo visual, Moonshot ofrece resultados disparejos. El diseño de producción de la colonia marciana y de la nave es impresionante, con una estética elegante y futurista que resulta plausible y fantástica a la vez. No obstante, algunas imágenes generadas por computadora de los paisajes de Marte se ven anticuadas y sacan al público de la experiencia inmersiva. También destaca el diseño sonoro por el uso del silencio en el espacio, que crea una sensación de aislamiento y acompaña el recorrido emocional de los personajes.

En cuanto a las actuaciones, Cole Sprouse compone un Walt encantador y entrañable: un barista con un corazón de oro. Su sentido del humor brilla en las escenas en las que debe lidiar con lo absurdo de haberse colado en una nave espacial. Lana Condor, como Sophie, aporta inteligencia y vulnerabilidad al personaje, que resulta cercano pese a su actitud fría al principio. La química entre Sprouse y Condor es el punto más fuerte de la película y sostiene buena parte de su peso emocional.

La dirección de Christopher Winterbauer es competente, pero carece de una visión distintiva que permita a Moonshot sobresalir entre otras comedias románticas con elementos de ciencia ficción. Maneja bien los momentos cómicos, aunque su enfoque de las escenas más dramáticas resulta irregular. Los problemas de ritmo dejan claro que Winterbauer podría haber ajustado mejor la narración para lograr una experiencia más cohesionada y envolvente.

En el plano temático, Moonshot explora la idea de que el amor puede superar cualquier frontera, tanto literal como metafórica. La propuesta de terraformar Marte como una nueva frontera para la humanidad sirve de telón de fondo para los recorridos personales de los personajes. Sin embargo, la película no profundiza demasiado en estas ideas, que a menudo parecen quedar en segundo plano frente a la trama romántica. Le habría venido bien examinar con más matices las complejidades éticas y emocionales de colonizar otro planeta.

En comparación con películas como The Martian o Passengers, Moonshot se queda corta. Aunque comparte con ellas el entorno de ciencia ficción y los elementos románticos, le faltan la profundidad y la tensión que las hacen tan atractivas. The Martian, por ejemplo, equilibra el humor y la supervivencia de alto riesgo con una narración llena de impulso, mientras que Passengers se adentra en los dilemas morales de las decisiones de sus personajes. Moonshot, en cambio, se siente más como una comedia romántica ligera ambientada en el espacio, sin la sustancia necesaria para destacar dentro del género.

Por su atractivo para el público, es probable que Moonshot conecte con quienes disfrutan de las comedias románticas y buscan una distracción ligera. En cambio, quienes esperan una experiencia de ciencia ficción más sustanciosa o una exploración más profunda de sus temas podrían quedarse con ganas de más. El humor y la química entre sus protagonistas son sus principales virtudes, pero por sí solos no bastan para ponerla por encima de sus competidoras.

En conclusión, Moonshot es una comedia romántica encantadora, aunque imperfecta, con elementos de ciencia ficción. Funciona cuando se apoya en la química de sus protagonistas y en el humor del elenco secundario, pero pierde el rumbo al intentar equilibrar varias subtramas y un romance poco desarrollado.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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