Películas

Netflix hará la película de ‘Sesame Street’, y no es lo único que cambia para las familias

La película acaparó los titulares; lo concreto para las familias son la renovación, los spin-offs y el nuevo juego.
Liv Altman
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La noticia que más rápido circuló fue también la más breve: habrá una película de Plaza Sésamo, y la hará Netflix. Es un titular hecho para difundirse: un nombre querido, la promesa de una película de acción real y un estudio de renombre detrás, Rideback, de Dan Lin. Pero, por ahora, también es lo menos concreto de todo lo que anunció Netflix. Todavía no hay elenco ni fecha de estreno: solo un acuerdo de desarrollo entre la plataforma y Sesame Workshop.

El cambio que realmente afecta a las familias está detrás de ese titular, y va mucho más allá de una película. En el mismo anuncio, Netflix renovó la serie para que siga bien entrada la próxima década, duplicó el tamaño de su mayor universo preescolar propio y convirtió uno de sus éxitos revelación en un videojuego. Si se leen en conjunto —algo que la prensa especializada en su mayoría no hizo—, las noticias describen una sola realidad: la compañía que una generación de padres asocia con el drama de prestigio ahora ocupa un lugar central en la vida frente a las pantallas de los más pequeños, desde la institución más antigua hasta la más nueva.

Vale la pena detenerse en esa institución. Durante casi sesenta años, Plaza Sésamo fue parte del paisaje de la televisión pública: se veía por la mañana en PBS y detrás estaba un taller sin fines de lucro; era gratuita para el público. Su paso por HBO la década pasada ya había roto con ese modelo: de pronto, el programa que enseñó a contar a los niños estaba detrás de una suscripción prémium. Cuando Warner Bros. Discovery decidió no renovar la serie y se redujo el apoyo federal a la televisión pública, Sesame Workshop salió a buscar un hogar justo cuando las luces estaban por apagarse. Lo encontró en Netflix.

Las condiciones de ese rescate son lo que las familias pueden aprovechar. Los episodios nuevos siguen estrenándose el mismo día en PBS y PBS KIDS, gratis, como siempre; Netflix ofrece la versión de pago y una extensa biblioteca, a la que llegaron más de cien episodios durante el verano y se han ido sumando otros desde entonces. La renovación que acaba de anunciarse lleva la serie hasta su temporada 62: más que un detalle de programación, es una garantía. El programa que parecía haberse quedado sin hogar ahora es un título central de Netflix, con años por delante y una película que lo acompaña.

Si Plaza Sésamo es la herencia, La casa de muñecas de Gabby es algo que Netflix construyó por su cuenta, y ahora está expandiendo su franquicia con la confianza de un estudio que encontró su propia Frozen. La temporada actual ya presentó a Doozie, la hermanita de Gabby, y a su cachorro; pronto llegará una serie derivada centrada en ellos, Doozie’s Doghouse. Unas semanas después vendrá una apuesta sin guion que pocos esperaban: Makers and Bakers, una competencia de repostería y manualidades protagonizada por personajes y con un panel de celebridades como jueces. Es el tipo de expansión de formato que suele reservarse para las grandes franquicias para adultos, pero aquí apunta directamente a niños de cuatro años, que, según señalan los propios ejecutivos de Netflix, se quedan viendo la serie más tiempo de lo que suele permitir el género.

Luego está la incorporación más reciente a este universo. Las guerreras k-pop, la producción original que se convirtió en un fenómeno transversal para Netflix, tendrá su propio videojuego, KPop Demon Hunters: Ready, Set Shine, en Playground, la plataforma infantil de la compañía. Ese es el detalle revelador de todo el anuncio. Netflix ya no se limita a licenciar contenidos infantiles o a renovarlos: los crea y luego los vuelve a explotar en distintos formatos, tal como hace con sus franquicias para adultos.

Vista en el contexto de la historia del medio, la estrategia resulta familiar. Las cadenas siempre han concentrado la programación infantil: genera fidelidad, los niños la vuelven a ver una y otra vez y ayuda a crear hábitos desde temprano. Lo nuevo es dónde vive ahora ese canon. El bloque de televisión preescolar que antes era un bien público, financiado y gratuito, se convierte cada vez más en un conjunto de propiedades dentro de un solo servicio de suscripción, junto a las creaciones propias de la plataforma. Para las familias, la noticia práctica es el calendario, y es mucho más concreto que la película que acaparó los titulares: el videojuego de Las guerreras k-pop llega el 29 de septiembre; la serie derivada Doozie’s Doghouse, el 9 de noviembre; y Makers and Bakers, el 9 de diciembre. Plaza Sésamo sigue llegando como siempre: gratis el mismo día en PBS, mientras Netflix conserva la biblioteca y, más adelante, tendrá la película.

La película tendrá su cartel. Pero la frase más discreta del comunicado es la que seguirá siendo cierta dentro de diez años: la calle donde todos crecimos tiene dueño, y para entrar hace falta una contraseña.

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