Actores

Jessie Buckley ganó el Oscar sin haber tomado nunca el camino esperado

Penelope H. Fritz

Antes de que su nombre apareciera en el sobre de los Oscar, Jessie Buckley estuvo a punto de convertirse en Nancy. El concurso de la BBC buscaba a la protagonista del revival de Oliver! en el West End, ella venía de Killarney, Irlanda, y llegó a la final. No ganó. Consiguió algo más valioso: una carrera que el cine anglosajón lleva quince años intentando clasificar sin éxito.

Creció en el condado de Kerry tocando piano, clarinete y arpa al nivel del grado ocho de la Real Academia Irlandesa de Música. Nació el 28 de diciembre de 1989 y viajó a Londres para formarse en la Real Academia de Arte Dramático (RADA), de donde salió en 2013. El teatro londinense la formó; el cine le dio el espacio para ser peligrosa.

Su debut en el cine fue Beast (2017), de Michael Pearce. Interpretó a Moll Huntford, una mujer atrapada en una relación con un sospechoso de asesinato en Jersey — un papel que exigía ser aterradora y entrañable al mismo tiempo. Wild Rose (2018) le dio el protagónico: una cantante de country que sale de prisión en Glasgow y sueña con Nashville. Su primera nominación al BAFTA como mejor actriz llegó con ese papel. Chernobyl (2019) la mostró al mundo: interpretó a Lyudmila Ignatenko, la esposa que se niega a dejar el hospital pese al riesgo de radiación. La escena más quieta que había rodado. La más difícil de olvidar.

Después eligió exactamente lo que nadie esperaba. Estoy pensando en dejarlo (2020), de Charlie Kaufman, la metió en una pesadilla metafísica donde su personaje literalmente se disuelve. La hija oscura (2021) le dio una nominación al Oscar al mejor papel secundario. Men (2022) la dejó sola frente a cámara en un horror que no se explicaba. Hizo todo eso sin repetirse una sola vez.

En paralelo trabajó el musical con la misma intensidad. Eddie Redmayne la llamó para interpretar a Sally Bowles en el revival de Cabaret en el West End (2021-2022). Ganó el Laurence Olivier a la mejor actriz de musical. El álbum colaborativo con Bernard Butler, For All Our Days That Tear the Heart, quedó finalista al Mercury Prize de 2022. No es un hobby — es la misma actriz aplicando la misma lógica en otro medio.

Hay algo que el relato del Oscar tiende a suavizar: Buckley también ha apostado fuerte y ha perdido. The Bride! (2026), de Maggie Gyllenhaal, fue un fracaso de taquilla pese a un reparto extraordinario. Su actuación en doble papel fue lo mejor de una película que no encontró su forma. El fracaso no fue de ella. Pero ignorarlo sería convertir una carrera de riesgo calculado en una historia de triunfo inevitable.

Hamnet (2025), dirigida por Chloé Zhao, fue donde todo convergió. Agnes Shakespeare — la mujer del dramaturgo más estudiado de la historia, la madre que pierde a su hijo Hamnet mientras el marido escribe en Londres — no es un personaje pasivo en manos de Buckley. La actriz irlandesa la convierte en el centro gravitacional de la película, con un Paul Mescal que la mira desde el otro extremo del encuadre como si no supiera cómo retenerla. En la ceremonia de los Oscar de 2026, Buckley se convirtió en la primera actriz irlandesa en ganar el galardón a la mejor actriz. En su discurso del BAFTA había dicho que compartía el premio con su hija, nacida en 2025.

Vive en Norfolk con su esposo Freddie Sorensen y su hija. Tiene pendiente Three Incestuous Sisters (de Alice Rohrwacher, con Dakota Johnson y Saoirse Ronan) y Hold On to Your Angels (de Benh Zeitlin, con Paul Mescal, producción prevista para febrero de 2027). El sector espera a ver cómo gestiona el peso del Oscar — aunque su historial sugiere que lo hará eligiendo algo que nadie predijo.

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