Ciencia

El mayor vivero de planetas se ve 40 veces más ancho que el sistema solar

Peter Finch

El disco mide 40 veces más que la distancia del Sol al cinturón de Kuiper, el borde exterior del vecindario planetario. Tiene filamentos y ráfagas que se extienden bastante por encima y por debajo del plano central, y solo aparecen de un lado. Ese desequilibrio no aparece en ninguno de los modelos actuales de formación de planetas.

El sistema se llama IRAS 23077+6707 y desde ahora también es conocido como Chivito de Drácula, en homenaje al sándwich uruguayo. Se ubica a unos mil años luz de la Tierra, en dirección a la constelación de Cefeo, y se orienta de canto, así que el Hubble ve su perfil lateral completo en lugar de la vista de brazos que se obtiene cuando un disco se observa de frente. Justo esa orientación reveló la estructura inesperada.

Para formar planetas, el tamaño cuenta. Los modelos estándar imaginan estrellas jóvenes rodeadas de discos bastante ordenados, axisimétricos, en los que los granos de polvo se agrupan lentamente en planetesimales a lo largo de millones de años. Un disco con un diámetro 40 veces mayor que el del sistema solar, plagado de ráfagas turbulentas y de extensiones que aparecen solo de un lado, deja ver que las guarderías planetarias pueden ser mucho más bruscas que las del manual.

“El nivel de detalle que estamos viendo es poco frecuente en las imágenes de discos protoplanetarios, y estas nuevas tomas del Hubble muestran que los viveros de planetas pueden ser mucho más activos y caóticos de lo que esperábamos”, señaló Kristina Monsch, del Centro de Astrofísica Harvard y Smithsonian, quien lideró el análisis.

La forma de obtener la imagen también suma confianza. La Cámara de Gran Campo 3 del Hubble fotografió el sistema con seis filtros de banda ancha, de 0,4 a 1,6 micrómetros, desde la luz visible hasta el infrarrojo cercano. La combinación de filtros mostró cómo la luz de la estrella se dispersa en distintas capas de polvo del disco, y así se reveló la subestructura. Como el disco está de canto, la propia franja oscura central tapa a la estrella y deja ver con nitidez el material a su alrededor. IRAS 23077+6707 quedó convertido en un laboratorio natural poco común.

Hay razones para leer el resultado con cuidado. La luz visible muestra las capas de polvo que reflejan, pero no enseña en forma directa el gas molecular en el que está la mayor parte de la masa con la que se arman los planetas. Los filamentos asimétricos podrían responder al paso reciente de otra estrella, a un compañero todavía oculto o a un rasgo evolutivo de los discos que no se había detectado antes, porque casi ninguno de los discos estudiados estaba de canto. Un solo objeto, por mucho que rompa récords, no es una población.

Las observaciones que vienen ya están en marcha. El mismo equipo, junto con otros grupos, está pidiendo tiempo en el conjunto ALMA, en el desierto de Atacama, para fotografiar el gas molecular del disco y buscar posibles compañeros subestelares ocultos entre los filamentos. El artículo del Hubble, publicado en The Astrophysical Journal el 12 de mayo de 2026, será la imagen de referencia en luz visible para todo el seguimiento.

Imagen: NASA, ESA, STScI, Kristina Monsch (CfA); procesamiento de Joseph DePasquale (STScI).

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