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Sugar regresa a Apple TV+: el detective de Colin Farrell vuelve a un Los Ángeles que ya sabe lo que es

Camille Lefèvre

Un detective privado vive de mirar: le pagan por observar la vida de otros hasta que el secreto se rompe. John Sugar llevó ese oficio a un extremo que ningún hombre debería alcanzar, porque observa a la humanidad como un cinéfilo observa las películas que ama, con hambre y con ternura, y con la certeza de estar del lado equivocado de la pantalla. La segunda temporada arranca justo ahí, en ese hueco, con un hombre que daría todo por ser, una vez, el observado.

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El neo-noir de Apple TV+ regresa y el investigador de Farrell hace lo que el género le exige: buscar a alguien que se esfumó. Un caso nuevo lo devuelve a una ciudad que se mueve a punta de desapariciones, mientras la hermana que nunca dejó de buscar sigue sin volver. Farrell arma a Sugar como un hombre hecho de películas viejas, amable hasta la tristeza, y la serie deja que esa amabilidad se vuelva inquietante mientras lo vemos cruzar cuartos para los que no fue hecho.

Fernando Meirelles dirige, y su cámara es el verdadero argumento. El director de Ciudad de Dios corta hacia fragmentos del viejo Hollywood como si la cabeza del detective tuviera su propio proyector, y eso nos dice, antes de cualquier diálogo, que este hombre vive el mundo como cine: mira en vez de habitar. Su Los Ángeles viene del linaje de Barrio chino y El largo adiós, la ciudad donde la corrupción es el clima y el detective es el último que todavía cree que a una desaparecida se la puede traer de regreso.

Lo que el caso oculta es el tema de fondo. La obsesión de Sugar por rescatar desconocidos no es heroísmo, es nostalgia: el reflejo de quien decidió amar a la humanidad desde lejos y no puede dejar de estirar la mano hacia los que esa humanidad pierde. Cada desaparecido que persigue es un ensayo de la única que no nombra. La trama policial es un espejo y la serie lo sabe; esta vez deja de esconder su premisa y deja que el detective se vuelva el misterio.

Eso cambia el trato con quien mira. La primera temporada se sostenía en una pregunta, qué es este hombre, y apretaba guardándose la respuesta. Empezar con las cartas sobre la mesa mueve la apuesta: ya no importa qué es Sugar, sino para qué sirve ahora que lo sabemos. Y debajo del tema de la vigilancia late otra cosa más callada, una cultura entera dedicada a mirar la vida ajena, donde Sugar es el extremo tierno, el que sí ama lo que observa y aun así no puede entrar.

Colin Farrell in the Apple TV+ series Sugar, seated on a park bench.
Photo: Jason LaVeris/Apple TV+

Y queda la pregunta que la temporada no contesta. Si Sugar encontrara mañana a su hermana, ¿cerraría la distancia entre observar a la humanidad y pertenecer a ella, o probaría que la distancia siempre fue el punto? Un detective puede devolverle una desconocida a su familia; a sí mismo, no.

La segunda temporada de Sugar llega a Apple TV+ el 19 de junio de 2026, con el primero de ocho episodios y uno nuevo cada viernes hasta el final, el 7 de agosto. Sam Catlin queda como showrunner, con el creador Mark Protosevich y el propio Farrell entre los productores ejecutivos. Junto a Farrell aparecen Jin Ha, Laura Donnelly, Tony Dalton, Sasha Calle y Raymond Lee, con Shea Whigham como estrella invitada.

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