Negocios y Finanzas

Huawei llega a juicio en Nueva York cuando Xi y Trump se alistan para verse

Victor Maslow

El gigante chino de las telecomunicaciones Huawei llegó a un tribunal federal en Brooklyn para responder a cargos que tocan el núcleo de la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China: extorsión, fraude bancario, evasión de sanciones y el presunto robo de secretos comerciales de cinco empresas tecnológicas estadounidenses. La empresa se ha declarado inocente de todos los cargos. La selección del jurado comenzó seis días antes de que el presidente de China, Xi Jinping, tenga previsto reunirse con Donald Trump en Washington, lo que pone los calendarios legal y diplomático en una trayectoria de colisión que ninguna de las partes puede controlar por completo.

Se espera que el caso, ante la jueza de distrito de Estados Unidos Ann Donnelly, dure aproximadamente tres meses. En el centro hay un patrón de supuesto engaño que, según los fiscales, se extendió por dos continentes: se acusa a Huawei de haber realizado negocios en Irán a través de una filial en Hong Kong llamada Skycom, canalizando transacciones y adquiriendo tecnología de origen estadounidense en violación de las sanciones de EE.UU. También se acusa a la empresa de una conspiración de extorsión para robar secretos comerciales de rivales como T-Mobile, Sprint y Cisco; en algunos casos, alegan los fiscales, ofreciendo bonificaciones en efectivo a empleados que entregaran información de propiedad exclusiva. Por separado, la acusación formal imputa a Huawei haber suministrado equipos de vigilancia que Irán utilizó para rastrear e identificar a manifestantes durante las protestas antigubernamentales de 2009 en Teherán. La empresa ha refutado los cargos y ha rechazado los intentos de calificar sus vínculos con Skycom como cualquier otra cosa que no sea un negocio legítimo.

Lo que está en juego en la economía real va más allá de cualquier veredicto. Huawei suministra infraestructura 5G a operadores de redes en más de 170 países. Los gobiernos europeos que operan equipos fabricados por Huawei han enfrentado años de presión de inteligencia estadounidense para acelerar los programas de reemplazo, lo que añadiría miles de millones en gastos de capital a operadores que ya luchan con altos costos de endeudamiento. Una condena fortalece ese argumento político. Una absolución prolongada —o incluso un jurado sin acuerdo— lo complica y envalentona a los gobiernos que se han resistido a la sustitución por razones de costo.

Lo que el juicio no puede hacer es alterar la trayectoria de Huawei dentro de China. Desde que los controles de exportación de Estados Unidos cortaron el acceso de la empresa a los chips de última generación en 2020, Huawei y sus socios nacionales han reconstruido sistemáticamente una pila tecnológica paralela. La empresa envió un teléfono móvil con capacidad 5G en 2023 utilizando un chip fabricado en SMIC, la fundición estatal china, un desarrollo que llegó años antes de lo que se pretendía permitir con los controles de exportación. La brecha tecnológica es real, pero se está reduciendo. El caso del Departamento de Justicia que tardó cinco años en llegar a juicio está procesando a una empresa que ya no depende de los semiconductores estadounidenses como solía hacerlo.

La dimensión diplomática sigue siendo aguda. La reunión del 24 de septiembre entre Xi y Trump será la primera desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, y se espera que el comercio y la política tecnológica dominen la agenda. Los dos gobiernos han pasado meses señalando apertura a negociaciones sobre controles de exportación, tierras raras y política de semiconductores. Cualquier desarrollo dramático en la sala del tribunal —un testigo que nombre la coordinación estatal china, un documento que surja en el contrainterrogatorio— podría restablecer instantáneamente el tono de esas conversaciones. El tribunal opera según su propio cronograma, pero el juicio no existe en un vacío diplomático.

El caso tiene su origen en reportajes de Reuters de 2012 y 2013 que documentaban los vínculos de Huawei con Skycom. Una acusación penal fue revelada en 2019; la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, fue arrestada en Vancouver ese año y estuvo detenida casi tres años antes de regresar a China en un canje de prisioneros en 2021. El juicio corporativo completo, que llega cinco años después, es el sistema legal completando un arco que el panorama diplomático y comercial ya ha superado con creces.

La selección del jurado comenzó el 8 de septiembre. No se espera un veredicto, si llega dentro del cronograma previsto del juicio, antes de diciembre.

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