Películas

Cómo La bola negra convirtió un fragmento de Lorca en el salto de Los Javis a Cannes

Veronica Loop

Federico García Lorca dejó cuatro páginas de una novela titulada La bola negra antes de que las fuerzas sublevadas lo asesinaran, y la pregunta de quién termina la obra inacabada de un mártir lleva pesando sobre la cultura española desde entonces. Javier Calvo y Javier Ambrossi la respondieron sin terminarla: la expandieron. La bola negra trenza esos fragmentos con la obra de teatro de Alberto Conejero La piedra oscura en una historia que atraviesa tres tiempos, y la apuesta de construir una película sobre tan poco texto superviviente es justo lo que el jurado de Cannes premió con una Mejor Dirección compartida.

El filme se mueve entre un joven al que dan la bola negra en el club social de su padre por los rumores sobre su deseo, un capítulo posterior ensombrecido por la guerra que mató a Lorca, y un escritor de hoy que descubre que un abuelo al que nunca conoció le dejó un documento que amarra su propia vida a ese pasado enterrado. La arquitectura es el argumento: la historia queer no llega como herencia porque los documentos fueron destruidos, escondidos o nunca escritos, y la película hace que recuperar un solo papel pese como el destino entero de un linaje.

El estreno se fue a 16 minutos de ovación, de los más largos del festival, y parte del motivo es el reparto. Penélope Cruz y Glenn Close anclan un elenco que pasa por Lola Dueñas y Miguel Bernardeau hasta el cantante Guitarricadelafuente en su primer papel en pantalla: un abanico de registros, de la estrella internacional a la crudeza de la primera toma, que los directores usan para marcar la distancia entre las épocas que cruza el filme. La crítica lo leyó como su trabajo formalmente más ambicioso, un melodrama de varias épocas que cambia la intimidad televisiva por la escala sin perder la calidez.

Para Los Javis el premio es un umbral. Calvo y Ambrossi levantaron su nombre con la obra y la película La Llamada y la serie Veneno, un trabajo que los volvió centrales en la cultura popular española y en su conversación sobre la visibilidad queer. La bola negra los mete en la competencia de Cannes y los saca con un premio de dirección: un salto de fenómeno nacional al escenario principal del festival que pocos cineastas españoles dan en una sola película.

El premio compartido es también donde se aloja la duda. Dividir la Mejor Dirección con Pawel Pawlikowski se lee, para algunos, como un jurado que se cubre: admira la ambición sin poner la película por encima del resto del campo. Y adaptar a Lorca siempre carga el riesgo de completar una frase que su autor nunca eligió escribir. La película se inclina hacia ese peligro en vez de esquivarlo, y ahí están al mismo tiempo su nervio y su exposición.

Lo que abre es inmediato. La bola negra salió de Cannes con un acuerdo en Estados Unidos con Netflix que la prensa ubica alrededor de los cinco millones de dólares, tras una guerra de ofertas, y un estreno en cines en España a través de Elastica previsto para el otoño. Una adaptación de Lorca con ese mapa de distribución y un premio de dirección de Cannes detrás entra en la temporada de premios como el título más visible de España, y como la prueba más clara hasta ahora de si Los Javis viajan más allá del público que ya conoce sus nombres.

Discussion

There are 0 comments.