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Daisy Edgar-Jones encabeza una Sensatez y sentimiento sobre el dinero

Liv Altman

Cada generación recibe a las hermanas Dashwood que le tocan, y las condiciones del arreglo casi no cambian. Dos jóvenes quedan de golpe sin fortuna por la muerte de un padre y la tacañería de un medio hermano, y se les avisa que lo que siga dependerá de la buena voluntad de hombres que nada les deben. Jane Austen levantó su primera novela publicada sobre esa aritmética: la distancia entre Elinor, que se guarda lo que siente para sostener la casa, y Marianne, que lo derrocha en público y lo paga caro. El nuevo filme de Georgia Oakley vuelve a esas cuentas con un elenco lo bastante joven para que el cálculo se sienta como una emergencia y no como un rito del cine de época.

El elenco es la tesis. Daisy Edgar-Jones es Elinor, la hermana que administra el duelo ajeno mientras esconde el propio, y Esmé Creed-Miles interpreta a Marianne, que ve en la compostura una forma de mentira. Es un reparto de temperamentos muy calculado y empuja la historia hacia lo que Austen defendía por debajo del cortejo: que la sensatez y el sentimiento no son manías de carácter, sino estrategias de supervivencia premiadas de forma dispareja. Focus Features armó un tráiler que resalta el anhelo; la cinta que está debajo parece más atenta a la cuenta que llega al final.

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Alrededor de las hermanas, el elenco suma intérpretes que complican en vez de adornar. George MacKay es Edward Ferrars, el pretendiente apocado cuyo honor también es una trampa; Frank Dillane da vida al encantador y desastroso Willoughby; y Herbert Nordrum toma al coronel Brandon, el hombre mayor cuya entereza la novela te reta a juzgar aburrida antes de contradecirte. Caitríona Balfe es la viuda señora Dashwood, que sostiene el duelo familiar desde el centro, mientras Fiona Shaw le imprime su comicidad amenazante a la casamentera señora Jennings. Stacy Martin y Tom Brooke encarnan a los cuñados felizmente insoportables, la pareja cuyas pequeñas crueldades echan a andar la trama.

Oakley llega aquí por una ruta inesperada. Su debut, Blue Jean, era un relato actual y tenso sobre una maestra de deportes forzada a ocultarse bajo una ley homófoba: íntimo, en presente, políticamente exacto. Encargarle un gran fresco de época es apostar a que esa misma sensibilidad para la presión social viaje dos siglos atrás. El guion es de la novelista australiana Diana Reid, cuya narrativa disecciona las economías morales de mujeres jóvenes con dinero y posición en juego, y que debuta aquí en el cine. Las dos entran en una de las salas más llenas del género: cada novela de Austen carga ya con una repisa de adaptaciones. Sobre esta pesan dos sombras —la película de Ang Lee, escrita por Emma Thompson, que sigue siendo el patrón de medida, y la versión televisiva de Andrew Davies, más pausada y sensual—. Entre esos polos se juega toda nueva adaptación.

Lo que esta promete es una lectura más fría de lo conocido. La campaña insistió en una idea: ser complaciente nunca le sirvió de nada a una mujer, una glosa muy contemporánea del modo en que Elinor se borra a sí misma, y una señal de que la película quiere leer las decisiones de las hermanas como economía antes que como romance. Si ese giro está en la cinta o solo en la publicidad es la duda abierta; la ironía de Austen se cita fácil y se pone en escena con dificultad. Pero la decisión de poner el dinero al frente —la herencia amarrada, la renta que mengua, el mercado del matrimonio entendido sin adornos como un mercado de trabajo— es fiel a un libro al que con frecuencia se ha vuelto mero decorado.

Aun así, conviene la cautela. Las adaptaciones de esta novela llegan por oleadas y la repisa está saturada; una nueva debe justificarse frente a versiones que muchos ya conocen de memoria. El salto de escala de Oakley está por probarse, Reid no se ha medido en pantalla y nadie fuera de la producción ha visto todavía un solo cuadro en cine. La propia sinopsis del estudio —una historia «encantadora, ingeniosa y muy cercana» sobre el amor y la hermandad— podría describir cualquiera de una decena de versiones previas y no dice nada sobre para qué existe esta. El encanto nunca fue lo difícil en Austen. El juicio, sí.

Daisy Edgar-Jones and Esme Creed-Miles as the Dashwood sisters in Sense and Sensibility
Daisy Edgar-Jones and Esmé Creed-Miles in Sense and Sensibility (2026)

El filme dura poco más de dos horas y completa su elenco principal con Bodhi Rae Breathnach como la menor de las Dashwood, Margaret. Working Title Films —la casa de Tim Bevan y Eric Fellner, detrás de una larga lista de adaptaciones literarias británicas— produce junto a November Pictures y Kiddo Films. Focus Features maneja el estreno en Estados Unidos y Universal Pictures se ocupa de la distribución internacional.

En México, Sensatez y sentimiento llega a los cines el 29 de octubre, semanas después de su estreno en el Reino Unido a finales de septiembre y en Estados Unidos a mediados de octubre. Si consigue un sitio duradero en un linaje tan profundo se sabrá a la antigua: la contención de una hermana, el desborde de la otra y el ajuste de cuentas que Austen nunca les perdonó a ninguna.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Bodhi Rae Breathnach — Margaret Dashwood

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