Críticas

My Spy The Eternal City no sabe para quién es; su peculiar pareja protagonista la salva

Martha O'Hara
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My Spy The Eternal City quiere ser dos películas al mismo tiempo y, durante todo el metraje, parece disculparse con cada una por la existencia de la otra. Una es una comedia familiar sobre un agente veterano de la CIA y la adolescente a quien ha tomado bajo su protección. La otra es un thriller de espionaje con una conspiración nuclear que apunta al Vaticano. Peter Segal dirige esta secuela de la película original, y la costura entre ambas historias queda a la vista en cuestión de minutos. Antes de que empezaran a rodar, alguien debió preguntarse quién se suponía que iba a comprar las entradas.

La premisa cabe en una frase. JJ, interpretado por Dave Bautista, se reencuentra con su protegida Sophie, interpretada por Chloe Coleman, para detener un catastrófico plan nuclear contra la Ciudad del Vaticano. Es un gancho extraño para una comedia infantil, aunque podría sostener una aventura ligera. El problema empieza cuando la película sube las apuestas, abandona la cálida dinámica de compañeros y se lanza a recorrer el mundo al estilo Bond, con secuencias de acción más grandes; eso le valió la clasificación PG-13 en Estados Unidos. El sitio de Roger Ebert lo resumió sin rodeos: demasiado tonta para los adultos y demasiado adulta para los niños. No puedo rebatirlo. Un padre que lleve a un niño pequeño por los chistes tendrá que soportar escenas propias de una película más fría y dura.

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La película funciona mejor cuando se olvida de la trama y se limita a observar a sus dos protagonistas. Bautista tiene el físico de alguien que no puede entrar en una habitación sin llamar la atención, y buena parte de las risas surge de contrastar su corpulencia con una adolescente de lengua filosa. Coleman le da carácter a Sophie sin convertirla en una insoportable. Juntos funcionan. Si los separan o los entierran bajo explicaciones sobre la conspiración, el interés se desvanece enseguida. El vínculo entre un agente veterano y la protegida a quien ha entrenado también es la única parte de la historia que se siente personal, porque lo que está en juego entre ellos importa mucho antes que cualquier bomba.

Anna Faris, en el papel de Nancy, parece estar pasándola bien, y ese ánimo se contagia. Troubled Productions señaló lo mismo: el elenco tiene buena química y varios chistes realmente funcionan. Flula Borg, como Crane, es un buen contrapunto para Bautista y consigue sus risas sin exigir más tiempo en pantalla del que el guion puede darle. Son momentos breves, pero son lo que uno recuerda al salir.

Después está todo el resto. Kristen Schaal como Bobbi, Ken Jeong como David Kim, Taeho K como Collin, Billy Barratt como Ryan, Craig Robinson como Connelly y Tamer Burjaq como Boris completan los créditos, y la mayoría parece llegar con un rasgo o un chiste y marcharse con ese mismo rasgo o chiste. Jeong y Robinson son el caso más claro, porque sus nombres por sí solos prometen una película más suelta y divertida que la que tenemos. Una comedia que depende tanto de sus intérpretes debería darles algo que hacer más allá de cumplir una función en la trama. Ver talento cómico usado como parte de la decoración es lo que más me molestó.

La irregularidad duele sobre todo en la dirección de Segal. La acción cumple, y rara vez pasa de ahí. Va de una gran secuencia a la siguiente sin demasiada inventiva, y la comedia nunca termina de decidir si su tarea es pinchar el peligro o acompañarlo. Una reseña destacó una secuencia espantosamente mala. Es un juicio duro, pero una película que alterna de manera tan brusca entre los chistes y la amenaza tarde o temprano va a fallar el tono, y cuando eso sucede, toda la sala lo siente. Dura 101 minutos: no es larga, pero el desencuentro tiene tiempo de sobra para hacerse pesado.

El título promete la Ciudad Eterna, y una película de espías en torno al Vaticano parte con una ventaja evidente. Nunca sentí que a la película le interesara el lugar más allá del nombre en el cartel. Una amenaza contra uno de los sitios más reconocibles del planeta debería sentirse situada en un lugar concreto, con calles, multitudes y una idea de todo lo que se perdería. Aquí, el escenario funciona sobre todo como una etiqueta y, para una historia que aspira a ser una gran aventura internacional, resulta extrañamente inmóvil.

La crítica está dividida, y es fácil entender por qué. OutNow calificó la película de inofensiva y predecible, y no anda muy desencaminada. Algunos espectadores se quedarán con la calidez del elenco y le perdonarán lo demás. Otros no dejarán de tropezar con los cambios de tono. Yo quedo en un punto intermedio, sin demasiado entusiasmo. Los protagonistas son buena compañía, algunos chistes funcionan y un par de intérpretes secundarios merecían mejor material. Pero la película nunca explica por qué JJ y Sophie tuvieron que volver para una trama como esta. Lo que permanece es la pareja formada por un hombre muy corpulento y una adolescente nada impresionada. A su lado, la conspiración nuclear apenas se nota, y sospecho que los realizadores lo saben.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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