Películas

Through My Window enamora por sus protagonistas, pero le falta atreverse a más

El romance juvenil de Marçal Forés (2022) apuesta por lo seguro y rara vez arriesga.
Martha O'Hara
Añádenos en Google

Through My Window parte de una situación que casi cualquiera reconoce: Raquel (Clara Galle) lleva mucho tiempo enamorada del vecino de al lado, Ares Hidalgo (Julio Peña), y la película la presenta como alguien que ha vivido ese sentimiento a distancia. No esconde hacia dónde va, y Marçal Forés tampoco finge lo contrario. Nadie se pregunta si la pareja terminará junta. La pregunta es si el camino vale la pena, y ahí la cinta tiene más aciertos de los que su aire de fórmula haría suponer, aunque también defectos bastante visibles.

El motor del relato es una inversión sencilla y eficaz. Durante años, Ares ha sido para Raquel una fantasía a distancia, alguien a quien se mira sin esperar nada a cambio. El conflicto arranca cuando él también empieza a sentir algo por ella. Ese giro obliga a Galle a cambiar de registro: la admiración callada de Raquel deja de ser un rasgo simpático y se vuelve un obstáculo real, porque ahora la fantasía exige una respuesta. Galle lo resuelve con contención. No subraya la inseguridad del personaje ni la convierte en caricatura, y por eso Raquel resulta cercana incluso cuando la trama la empuja por caminos previsibles. Peña tiene el trabajo contrario. Ares debe ser deseable sin parecer inalcanzable, y el actor lo consigue con un carisma fácil que, eso sí, a veces se queda en la superficie. La química entre ambos sostiene la película y, en sus mejores momentos, la salva.

YouTube video

El reparto secundario le hace bien al tono. Guillermo Lasheras como Yoshi y Natalia Azahara como Daniela aportan frescura, y eso pesa porque Through My Window se presenta como romance, drama y comedia a la vez, una mezcla que se desbalancea con facilidad. Cuando la historia se pone seria, los personajes de apoyo dejan respirar. Cuando se pone ligera, recuerdan que hay algo en juego. No siempre lo logran, y el guion los trata más como acompañantes de la protagonista que como gente con vida propia. Aun así, se agradece que alrededor de Raquel haya personas con las que da gusto pasar el rato.

Lo más interesante de la cinta es cómo reparte sus géneros. Un romance que acepta pasar por el drama y por la comedia corre el riesgo de perder el hilo. Aquí ese riesgo se esquiva casi siempre, y creo que se debe a lo poco que se le pide a la premisa: dos vecinos y un sentimiento guardado durante mucho tiempo. Esa sencillez le da una unidad de tono que otras películas más ambiciosas no siempre consiguen. Tiene un precio, que es la prudencia. En cada bifurcación se elige el camino menos arriesgado, y uno sospecha que habría ganado carácter si se hubiera inclinado con más decisión hacia el lado dramático o hacia el cómico.

Donde la película se debilita es en la oposición familiar, justo la pieza que debería darle tensión. Varios de los Hidalgo llevan nombres sacados de la mitología griega: Ares, Apolo (Hugo Arbues), Artemis (Eric Masip). El detalle tiene gracia, y además presenta a la familia como algo casi legendario. El problema es que esa aura no se convierte en conflicto. La sinopsis habla de sentimientos que nacen a pesar de las objeciones de la familia, y sobre el papel eso da para buen drama. En pantalla, la oposición se siente anunciada y poco vivida. Abel Folk (Juan), Rachel Lascar (Sofía), Pilar Castro (Tere) y Emilia Lazo (Claudia) forman un elenco de buen nivel cuyo potencial el guion no siempre aprovecha, y un obstáculo sin peso no genera urgencia.

A mi juicio, esa es la falla de fondo. Una vez que Ares también siente algo, la tensión tiene que venir de afuera, y lo de afuera es lo menos trabajado de la película. Queda un romance en el que casi nada se interpone entre los dos, de modo que cada obstáculo se esquiva sin dejar huella. Una historia así necesita que perder algo duela. Aquí se nos dice que habría un precio, pero casi nunca lo sentimos.

La estructura camina sobre rieles. Quien conozca el género anticipará cada vuelta: el acercamiento, la duda, la presión externa, la reconciliación. Ningún giro contradice esa expectativa, y la película parece conforme con ello. No es un pecado en sí mismo, porque el romance vive de repetir ciertos gestos, pero obliga a que los detalles pequeños hagan el trabajo que la trama no hace, y eso no siempre ocurre. Hay tramos en los que el relato se limita a avanzar, sin detenerse a darles a los personajes un momento que se quede en la memoria.

La dirección de Forés es funcional. Sirve a la historia sin querer imponerse a ella, y eso tiene su mérito en un género donde es fácil que la puesta en escena se vuelva ruido. También es verdad que ese mismo recato hace que la película se parezca mucho a otras de su familia. Lo que la distingue no está en cómo se cuenta, sino en las personas a las que se la confía.

Hay además una amabilidad que conviene reconocer. Nadie queda en ridículo por querer algo. El sentimiento largo y callado de Raquel se trata como emoción real y no como remate de chiste, y la cinta le es fiel incluso cuando va por la risa.

A favor de la película pesa la química de la pareja; en contra, la previsibilidad. Ninguna cancela a la otra. Quien llegue buscando un romance cómodo, con una pareja a la que vale la pena acompañar, saldrá satisfecho. Quien espere que el género se arriesgue un poco más encontrará una película que cumple sin sorprender. Yo me quedo a medio camino: la entiendo y la disfruto a ratos, pero rara vez me conmueve.

Entre los romances recientes, Through My Window es una opción sólida y poco arriesgada. No busca reinventar el género y aun así deja algunos buenos momentos, sostenidos casi por completo en la naturalidad de sus dos protagonistas. Su tema central, el amor frente a la mirada de la familia, es un conflicto que muchos espectadores conocen de primera mano, y la película lo trata con simpatía y sin burlarse de nadie.

Si funciona, es porque Galle y Peña convencen de que esos dos vecinos merecen encontrarse. Si se queda corta, es porque el guion confía demasiado en ellos y poco en sí mismo. Con un obstáculo familiar más serio y un par de escenas pensadas para quedarse en la memoria, habría sido una película mejor. Tal como está, es una comedia romántica agradable que se ve sin esfuerzo y se olvida con la misma facilidad.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Discussion

There are 0 comments.