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Culpable: Jake Gyllenhaal al teléfono en Netflix, dirigido 11 días desde una camioneta

Martha O'Hara
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El remake que Antoine Fuqua estrenó en 2021 de la película danesa Den skyldige mantiene a Jake Gyllenhaal frente a una consola del 911 durante 90 minutos, mientras el resto de los personajes se comunica con él por teléfono. Se filmó en once días en el Los Ángeles de la pandemia, con su director siguiendo todo desde una camioneta estacionada afuera, y se convirtió en una de las películas más vistas de Netflix aquel otoño.

Culpable (The Guilty, 2021) transcurre en una sola noche en Los Ángeles, con incendios forestales activos en toda la región. Joe Baylor (Jake Gyllenhaal) es un oficial del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) al que sacaron de las calles y asignaron al turno nocturno de una central de llamadas del 911 mientras espera una audiencia judicial por un incidente ocurrido en servicio ocho meses antes. La mayoría de las llamadas que atiende son de rutina. Entonces contesta una de Emily Lighton (Riley Keough), una mujer que le dice que la secuestraron y que va en una camioneta blanca por una autopista. Tiene que colgar antes de poder decir mucho más, y la Patrulla de Caminos de California (California Highway Patrol) le responde a Joe que no puede encontrar una camioneta sin placas.

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A partir de ahí, la película nunca sale de la central. Joe trabaja el caso con las herramientas de su escritorio: el teléfono de la casa de Emily, donde contesta Abby, su hija de seis años; el teléfono del esposo de Emily, Henry Fisher (Peter Sarsgaard); su supervisor, el sargento Bill Miller (Ethan Hawke), que no va a enviar oficiales a ningún lado sin una orden judicial; y su excompañero, Rick (Eli Goree), que está fuera de servicio y preocupado por lo que Joe piensa declarar en la audiencia. Cada llamada cambia lo que Joe cree que está pasando en la camioneta, y los giros finales de la película conviene descubrirlos al verla. Lo que sí se puede decir es que el título se refiere a más de una persona.

Una película danesa, un operador y un teléfono

Culpable es un remake muy apegado a Den skyldige, el thriller danés de 2018 con el que debutó en el largometraje Gustav Möller, quien lo escribió junto con Emil Nygaard Albertsen. En el original, Jakob Cedergren interpreta a Asger Holm, un policía de Copenhague asignado al área de emergencias mientras espera una audiencia por un tiroteo mortal en servicio, y las llamadas entran por la línea 112 de Dinamarca. La película costó alrededor de 500,000 euros, dura 85 minutos y se estrenó en enero de 2018 en la World Cinema Dramatic Competition del Sundance Film Festival, donde Magnolia Pictures adquirió los derechos para Estados Unidos.

Después, Den skyldige fue la apuesta de Dinamarca para el Óscar a mejor película internacional en la 91.ª edición de los premios de la Academia y quedó en la lista de preseleccionadas de diciembre, además de ser la gran ganadora de los Robert Awards, los premios del cine danés. Ese historial la volvió una candidata obvia para una versión en inglés, y el remake mantiene casi intacta la arquitectura del original: un oficial degradado, una audiencia pendiente, una mujer secuestrada, una camioneta blanca, una niña asustada en el teléfono de la casa y un compañero al que le piden entrar por la fuerza a un departamento. Lo que cambia es el mapa. Copenhague y el norte de Selandia se convierten en Los Ángeles y la Patrulla de Caminos de California, el 112 pasa a ser el 911 y la noche transcurre en plena temporada de incendios en lugar de un turno cualquiera.

Un director, un guionista y el reencuentro de Southpaw

El remake nació de su protagonista. En diciembre de 2018, Jake Gyllenhaal adquirió los derechos de Den skyldige y armó el proyecto como un vehículo que protagonizaría y produciría con su compañía, Nine Stories Productions, junto con Bold Films. En septiembre de 2020, Antoine Fuqua se sumó como director y productor. Los dos ya habían trabajado juntos en Southpaw (2015), el drama de box en el que Gyllenhaal reemplazó al protagonista anunciado originalmente, así que Culpable fue un reencuentro para ambos.

Fuqua llegó con una larga trayectoria en historias policiacas y de crimen. Su consagración, Training Day (2001), le dio a Denzel Washington el Óscar a mejor actor, y más tarde dirigió las tres películas de The Equalizer (2014–2023), también con Washington. Después de Culpable hizo Emancipation (2022) y Michael (2026), la película biográfica sobre Michael Jackson, que se convirtió en la más taquillera de su carrera. Vista desde esa filmografía, Culpable es una rareza: una producción pequeña y contenida de un director más conocido por la gran escala y las balaceras.

El guion es de Nic Pizzolatto, el novelista (Galveston, 2010) que creó la serie de HBO True Detective. Pizzolatto ya había trabajado con Fuqua: coescribió Los siete magníficos (2016) con Richard Wenk. Cuando se anunció el proyecto, también se informó que Gyllenhaal había hecho revisiones no acreditadas al guion. Más adelante, ese mismo mes, Netflix compró los derechos mundiales de la película por 30 millones de dólares, antes de que se filmara un solo cuadro.

Once días de noviembre, dirigidos desde una camioneta

La filmación principal se hizo en Los Ángeles en noviembre de 2020, en plena pandemia de COVID-19, y duró once días. Tres días antes de la fecha prevista para arrancar, una persona que había estado en contacto con Fuqua dio positivo al virus. Fuqua dio negativo y el calendario se mantuvo, pero, según los protocolos de seguridad de la producción, dirigió toda la película desde una camioneta, conocida como Colorspace, estacionada cerca del set y equipada con pantallas que mostraban la señal de las cámaras. Desde ahí se mantuvo en contacto con el elenco y el equipo, y tanto él como Gyllenhaal contaron que nunca estuvieron cara a cara durante la filmación.

El elenco se anunció ese mismo mes, y buena parte de él nunca aparece a cuadro. En pantalla, Jake Gyllenhaal comparte la central con Christina Vidal Mitchell, en el papel de la sargento Denise Wade, y con Adrian Martinez como Manny, otro operador. El resto del reparto aparece en los créditos como voces: Ethan Hawke, Riley Keough, Peter Sarsgaard y Eli Goree, además de Paul Dano como Matthew Fontenot, uno de los que llaman, Da’Vine Joy Randolph como operadora de la Patrulla de Caminos y el comediante Bill Burr como alguien que llama desde un club nocturno. Para una película construida sobre el teléfono, es un elenco inusualmente conocido para papeles que solo se escuchan.

Detrás de cámaras, Fuqua trabajó con el director de fotografía Maz Makhani, el editor Jason Ballantine y el compositor Marcelo Zarvos. La película terminada dura 90 minutos, cinco más que el original danés, lo que deja al remake casi tan compacto como la película en la que se basa.

Toronto, Netflix y 69 millones de hogares

Culpable tuvo su estreno mundial en el Toronto International Film Festival el 11 de septiembre de 2021. Llegó a un número limitado de cines de Estados Unidos el 24 de septiembre y a Netflix en todo el mundo el 1 de octubre de 2021. En su primer mes, Netflix informó que la película se había visto en 69 millones de hogares y que había sido la más vista de la plataforma en 91 países, cifras basadas en la métrica que usaba entonces la compañía, que contaba cualquier cuenta que la hubiera visto por lo menos dos minutos.

Las comparaciones con Den skyldige acompañaron al remake desde sus primeras funciones, el destino habitual de una versión rápida en inglés de una película europea reciente y que había recorrido muchos festivales. Ambas comparten premisa, estructura y la mayoría de sus giros, así que la conversación tendió a centrarse en lo que suma la película estadounidense: una ciudad más grande, un telón de fondo de incendios forestales, un reparto de voces más amplio y una estrella cuya compañía era dueña del proyecto. La mayor parte de la atención se la llevó Jake Gyllenhaal, que sostiene la película prácticamente solo en pantalla.

Una premisa que sigue viajando

La historia no se quedó en dos películas. En 2026 se estrenó una versión teatral, The Guilty, en el Donmar Warehouse de Londres, adaptada por la dramaturga Chloë Moss a partir del guion original de Gustav Möller y Emil Nygaard Albertsen, con Russell Tovey como protagonista. Un relato construido alrededor de un solo cuarto y un puñado de voces sin cuerpo resultó encajar en un teatro pequeño con la misma naturalidad con la que había encajado en una producción danesa de bajo presupuesto.

El formato tiene, además, un largo linaje. Entre los thrillers de una sola locación construidos alrededor de una línea telefónica están Enlace mortal (Phone Booth, 2002), con Colin Farrell atrapado en una caseta telefónica en plena calle; The Call (2013), con Halle Berry como operadora del 911, y Locke (2013), en la que Tom Hardy pasa toda la película manejando y haciendo llamadas. Culpable pertenece a esa familia, aunque su ambientación en una central de emergencias y la audiencia pendiente de Joe Baylor vienen directamente de la película danesa.

Cinco años después de su estreno en Netflix, Culpable se entiende mejor como una prueba con buenos recursos de una idea sólida: qué pasa cuando un director de Hollywood, una estrella convertida en productor y un guionista conocido por las series policiacas de largo aliento toman una película danesa sobre un hombre frente a un conmutador y la trasladan a Los Ángeles con un calendario de emergencia. Quienes conozcan Den skyldige estarán atentos sobre todo a las diferencias; quienes no, se encontrarán con un thriller de 90 minutos que descansa casi por completo en Jake Gyllenhaal y un teléfono.

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