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Venecia premia a la forastera: doblete de ‘Woman Unknown’ y palmarés a contracorriente

Martha Lucas

Pocas veces un jurado de Venecia se aparta tanto del pronóstico. La edición 83 de la Mostra la ganó Woman Unknown, de la danesa May el-Toukhy, que además se quedó con la Copa Volpi a la mejor actriz: un doblete que casi ningún analista tenía en su quiniela. El-Toukhy dedicó el León de Oro a su hija adolescente y agradeció a la presidenta del jurado, Maggie Gyllenhaal, haber alzado la voz por la falta de oportunidades para las directoras en competencia.

Woman Unknown ocurre en la Dinamarca de los días posteriores a la liberación de la ocupación alemana y sigue a Marie, niñera y ama de llaves en casa de un industrial de Copenhague, en un equilibrio doméstico más frágil de lo que parece. La Copa Volpi femenina fue para Mathilde Arcel por ese papel, una intérprete que ningún pronóstico llevaba a la ceremonia: la prueba más clara de que el jurado miraba la pantalla y no la temporada.

El palmarés se abrió en abanico. Lee Chang-dong recibió el León de Plata – Gran Premio del Jurado por Possible Love, el regreso del maestro surcoreano y la película que muchos, este medio incluido, daban por el León. La mejor dirección fue para Ilya Khrzhanovsky por DAU, el título más discutido del año. John Malkovich ganó la Copa Volpi masculina por Wild Horse Nine, de Martin McDonagh, la cinta de la ovación más larga del festival. El guion distinguió a Stéphane Brizé, Coralie Amédéo y Olivier Gorce por A Good Little Soldier, y el Premio Especial del Jurado fue para NAZA, el documental de Yuval Abraham y Rachel Szor, único filme de no ficción en concurso. El Mastroianni a la revelación fue para Malou Khebizi.

La conversación volvió sobre dos ausencias. Werner Herzog, con Bucking Fastard, colocado por muchos en el podio del Gran Premio, se fue sin nada. Y la brecha entre aplauso y veredicto tuvo cara: Wild Horse Nine, la ovación más larga del certamen, se convirtió en un solo premio de actuación y no en el León. Una ovación es el fallo de una sala, no de un jurado.

La línea más espinosa del acta es la de Khrzhanovsky. DAU llegó bajo protesta —hubo objeciones por los métodos del proyecto y por la presencia del director de orquesta Teodor Currentzis, defendido desde el escenario por el director del festival, Alberto Barbera— y darle la mejor dirección reabre la discusión. Un jurado atento a la ética de quién construye las imágenes, y cómo, terminó premiando justamente a la más cuestionada en ese plano.

El saldo es un palmarés a contracorriente. El favorito al León, Possible Love, bajó un escalón; la carrera por el mejor actor, armada alrededor de Vincent Lindon en A Good Little Soldier, terminó en un premio al guion de esa misma película. Para el público latinoamericano que sigue el cine de autor, la lectura es alentadora: Venecia volvió a recompensar el riesgo formal y la mirada moral por encima del ruido, y lanza a Woman Unknown y a Lee Chang-dong a una temporada de premios que ya tiene dos nombres nuevos que discutir.

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