Críticas

Foreign Tongues — Los Rolling Stones convocan a Robert Smith, Paul McCartney y un póstumo Charlie Watts para el disco más abierto de su carrera reciente

Producido por Andrew Watt y con una lista de colaboradores que abarca cuatro décadas del rock, Foreign Tongues pregunta qué suena a nuevo en los Rolling Stones.
Alice Lange

Foreign Tongues, el vigésimo quinto álbum de estudio de The Rolling Stones, llega con credenciales que lo distinguen claramente de cualquier entrega reciente de la banda. Producido por Andrew Watt —responsable también de Hackney Diamonds—, el álbum de 14 temas incluye aportaciones de Paul McCartney, Steve Winwood, Bruno Mars, Chad Smith y Robert Smith de The Cure: una lista de colaboradores que convierte el sonido establecido de los Stones en punto de partida, no de llegada.

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El título del álbum es una declaración de intenciones. Foreign Tongues apunta a que los Stones jalan de registros que normalmente no habitan, y la convocatoria de Robert Smith —la voz del post-punk más sombrío— junto a Bruno Mars confirma que Andrew Watt tomó el encargo en serio. Lo que vincula a colaboradores tan distintos no es el género, sino la disposición a dejar que sensibilidades externas entren a un cuarto que históricamente ha pertenecido solo a los Stones.

Steve Jordan maneja la batería con aplomo, sin el peso de competir con el fantasma de Charlie Watts. Pero Foreign Tongues también trae a Watts de regreso: una de las canciones incluye una grabación hecha antes de su muerte en 2021, colocada en la secuencia no como tributo sino como contribución entre contribuciones. No se anuncia. Suena a Charlie Watts, y con eso basta.

Las 14 canciones abarcan un territorio amplio. «Rough and Twisted» abre desde el rock más directo. «Ringing Hollow» busca algo más atmosférico. «Hit Me In The Head», con menos de tres minutos, muestra la eficiencia comprimida que los Stones despliegan mejor cuando dejan de hacer declaraciones y simplemente hacen música. La variedad es un activo real que en momentos le cuesta coherencia al álbum.

La voz de Mick Jagger está trabajada a partir de lo que ese instrumento puede hacer en 2026. Los registros agudos se han angostado; el centro tiene más peso. Foreign Tongues no lo esconde. Esa franqueza sobre los alcances vocales es una de las virtudes más calladas del disco: una banda que trabaja con lo que tiene, no con lo que tuvo.

Foreign Tongues argumenta de manera creíble que los Rolling Stones siguen siendo una banda activa con algo que resolver. No todos los temas justifican su lugar en los 14 cortes, y la secuencia resulta a veces más generosa que precisa. Pero un álbum tan cargado de colaboración y tan dispuesto a generar resultados disparejos es, a fin de cuentas, más honesto que uno que apuesta a lo seguro, y en ese terreno Foreign Tongues responde.

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