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Lukas Podolski hizo historia: primero en ganar copas en cinco países distintos

Penelope H. Fritz

La noche que el Górnik Zabrze ganó el Puchar Polski, Lukas Podolski entró al campo en el minuto noventa. El resultado era dos a cero contra Raków Częstochowa y el partido ya estaba definido. Lo que siguió fue típico de él: en dos minutos consiguió que le expulsaran a un rival. Así cerró el último gran partido de su carrera.

El polaco-alemán más famoso del fútbol nació en Gliwice, en el sur de Polonia, el 4 de junio de 1985. Su papá, Waldemar, había sido campeón de fútbol en Polonia. Su mamá, Krysztyna, jugó handball. Cuando Lukas tenía dos años, la familia se fue a vivir a Alemania occidental bajo un programa de repatriación que permitía el retorno de familias con raíces alemanas. Se instalaron en Bergheim, cerca de Colonia. Lukas se convirtió en alemán sin dejar de ser polaco.

A los diez años entró a la cantera del 1. FC Köln. A los diecisiete debutó en el primer equipo. Su primera temporada en la Bundesliga fue un escándalo de bueno: 18 partidos, 8 goles, un apodo —Prinz Poldi— que la hinchada colonesa adoptó para siempre. En el Mundial de Alemania 2006, con 21 años, se llevó el premio al Mejor Jugador Joven por delante de Messi y Cristiano Ronaldo. Marcó dos goles en seis minutos contra Suecia.

El Bayern de Múnich lo quiso y se lo llevó en 2006. Ganó el doblete en 2007-08 —Bundesliga y DFB-Pokal— pero nunca se sintió del todo cómodo. El equipo lo usaba en posiciones que no eran las suyas. Cuando pudo, volvió al Köln. Después vino Arsenal, donde en 2014 ganó la FA Cup. Después Inter de Milán en préstamo, Galatasaray con la Copa de Turquía y dos Supercopas. Después el Vissel Kobe en Japón, donde en 2019 ganó la Copa del Emperador.

Acá está la clave de la carrera de Podolski que no aparece en las estadísticas: eligió pertenecer antes que brillar. Cuando el Bayern le ofreció quedarse en el fútbol de élite, prefirió volver a donde lo querían. Cuando podría haberse retirado en Europa, eligió el fútbol japonés. Y cuando podría haberse retirado en comodidad, eligió el Górnik Zabrze, el club de su infancia polaca.

El 2 de mayo de 2026, el Górnik ganó el Puchar Polski por primera vez en 54 años. Podolski fue parte de ese plantel hasta el final. Con esa victoria, se convirtió en el primer jugador en la historia del fútbol en ganar copas domésticas en cinco países distintos: Alemania, Inglaterra, Turquía, Japón y Polonia. Es un récord que ningún otro ha logrado porque requiere no solo talento, sino la decisión de invertir en proyectos que el fútbol moderno suele ignorar.

El 22 de mayo anunció su retiro del fútbol profesional. La semana anterior había comprado el 86 por ciento de las acciones del Górnik Zabrze. Se quedó en la Silesia polaca no como turista sino como dueño, como habitante, como el futbolista que siempre supo dónde terminaba su historia. Jugó 130 partidos para Alemania, marcó 49 goles, ganó el Mundial de Brasil en 2014. Al final, lo que más importa es distinto: es lo que hizo en el lugar donde empezó todo.

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