Ciencia

Un neandertal murió hace 75 mil años, al parecer por una lanza de madera en el pecho

Nadia Okonkwo
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Un orificio perfectamente redondo en el omóplato de un neandertal es la herida de salida de una lanza de madera que entró por el pecho. El hueso pertenece a una persona adulta de edad avanzada sepultada en la cueva de Shanidar, en las montañas del Kurdistán iraquí, y sus bordes no muestran ninguna señal de cicatrización: esta persona murió con la herida o poco después de sufrirla.

Ese mismo individuo ya había sobrevivido a otra catástrofe. Un diente frontal inferior, partido a la mitad por un golpe fuerte en la cara, se quedó en la boca el tiempo suficiente para cubrirse de sarro y pulirse al masticar. Con la boca rota y adolorida, esta persona siguió comiendo durante mucho tiempo, y un solo esqueleto parcial reúne ahora una muerte violenta y las huellas de una vida que otros probablemente ayudaron a mantener.

El individuo, conocido como Shanidar A, vivió hace unos 75,000 años y tenía alrededor de 45 años al morir, a juzgar por el fuerte desgaste de sus dientes frontales. Un equipo encabezado por Emma Pomeroy, de la Universidad de Cambridge, con el arqueólogo Graeme Barker y colegas del Reino Unido y España, describe los restos en la revista Scientific Reports. Los huesos recuperados no permiten saber el sexo de esta persona.

Pomeroy interpreta la herida como intencional. «La posición de la herida y la fuerza necesaria para atravesar por completo el cuerpo del neandertal tienen todas las características de un golpe mortal intencional dirigido al corazón», afirmó en un comunicado de la Universidad de Cambridge. Barker se muestra más prudente: «Lo único que podremos saber sobre el final de la vida de este neandertal es que fue violento y que llegó con la punta de una lanza de madera».

Cómo se descifró una herida de hace 75,000 años

El omóplato se había reblandecido en el sedimento húmedo de la cueva. El equipo lo endureció en el lugar con una resina de conservación y lo levantó junto con el bloque de tierra que tenía debajo, una decisión que preservó la evidencia clave.

Las microtomografías del bloque, una técnica de rayos X de alta resolución que permite ver el interior sin excavar, revelaron al menos cuatro fragmentos de hueso, cada uno de al menos 4 milímetros de largo, justo debajo del orificio. Uno de ellos encaja exactamente en el agujero, como lo confirma una cresta de inserción muscular que continúa del omóplato al fragmento. Las piezas fueron empujadas fuera del hueso hacia el tejido blando que lo cubría, algo que solo ocurre mientras el cuerpo está intacto.

Los datos tomográficos no mostraron madrigueras ni raíces de diámetro similar, y los bordes del orificio tienen la misma coloración mineral que el resto del hueso, así que el daño es antiguo. Bajo el microscopio, los márgenes no muestran crecimiento de hueso nuevo, la señal típica de la cicatrización. La lesión ocurrió en el momento de la muerte o muy cerca de él.

La forma revela el arma. El orificio mide unos 15 milímetros de diámetro, más o menos el ancho de la yema de un dedo, con un contorno casi perfectamente circular y al menos tres grietas que salen de él. En experimentos de punción sobre cadáveres de animales con réplicas de armas paleolíticas, las lanzas con punta de piedra suelen dejar orificios en forma de rombo, mientras que las puntas de madera redondeadas dejan orificios circulares. Además, el hueso está biselado en su cara posterior, el lado por donde sale el arma.

Una lanza que cruzó el pecho de lado a lado

Los autores reconstruyen una lanza que entró por el costado izquierdo del cuerpo mientras el individuo miraba hacia el frente, atravesó el pecho y salió perforando el omóplato. Una herida así habría perforado los pulmones y posiblemente grandes vasos sanguíneos, lo que, en palabras del artículo, «probablemente llevó a una muerte rápida».

Bruno Maureille, antropólogo de la Universidad de Burdeos que no participó en el estudio, dijo a Science News que la herida la causó una lanza de madera, «absolutamente, sin ninguna duda».

Por qué un orificio así es tan raro

Los esqueletos neandertales están llenos de lesiones, pero casi todas sanaron, y los investigadores relacionan la mayoría con accidentes, probablemente al cazar animales grandes a corta distancia. La posible evidencia de que un homínido hiriera a otro es mucho más escasa. El artículo enumera apenas un puñado de casos en el Pleistoceno medio y superior, entre ellos las fracturas de cráneo de los preneandertales de la Sima de los Huesos, en el norte de España, de unos 430,000 años de antigüedad, y el esqueleto Qafzeh 25, un humano moderno temprano de Israel.

Shanidar ya tenía un caso. Un hombre neandertal conocido como Shanidar 3, que murió hace unos 50,000 años, tiene un corte profundo en una costilla que los investigadores atribuyeron en su momento a un arma con punta de piedra, quizá lanzada por un humano moderno. Shanidar A es unos 25,000 años anterior, y Pomeroy comentó a Live Science que la coincidencia puede ser casual: «Sabemos por la arqueología que los neandertales regresaban una y otra vez a Shanidar y la usaban durante periodos cortos, tanto hace unos 75,000 años como hace entre 45,000 y 50,000 años, y que además dejaban ahí a sus muertos».

La herida también dice algo sobre las herramientas. La madera casi nunca sobrevive tanto tiempo, por eso las armas de madera se conocen en muy pocos sitios, como las lanzas de Schöningen, en Alemania, de unos 300,000 años, y los palos arrojadizos de unos 130,000 años encontrados en Poggetti Vecchi, en Italia. En Shanidar no se conservó nada de madera aparte de polen y carbón, así que un orificio redondo en un hueso es, como lo plantean los autores, evidencia indirecta de que sus ocupantes también usaban lanzas de madera.

Un diente roto y un grupo que cuidó a los suyos

Se conservan seis dientes frontales inferiores, todos con un patrón de desgaste poco común. Un incisivo se partió a lo largo y perdió la mitad de la corona. Después, el sarro creció sobre las superficies rotas y la masticación fue puliendo ese sarro, dos procesos lentos. El golpe también parece haber torcido los dientes vecinos, algo compatible con un impacto fuerte en la parte frontal de la mandíbula, ya sea por una caída o por violencia.

«No hay duda de que Shanidar A habría tenido dificultades para comunicarse y habría sufrido un dolor terrible durante mucho tiempo», dijo Pomeroy. «Sobrevivir a un golpe que parte un diente de esta forma y luego seguir viviendo y comiendo durante al menos un año, y tal vez más, habría requerido el cuidado y el apoyo de otros neandertales».

La sepultura apunta en la misma dirección. Los restos de Shanidar A estaban en el fondo de un grupo compacto de neandertales muertos, acomodados en un espacio de alrededor de 1.5 metros de largo y un metro de ancho y de profundidad, detrás de una gran roca que cayó del techo de la cueva. El hallazgo eleva a cinco el número mínimo de individuos de ese grupo, colocados ahí en ocasiones distintas, probablemente dentro de la memoria viva de unos y otros. Los autores sostienen que llevar a los muertos una y otra vez a un mismo lugar señalado es difícil de explicar sin intención.

Lo que los huesos no pueden decirnos

Nadie puede decir quién o qué sostenía la lanza. Los autores escriben que si la herida se debió a un accidente de cacería o a violencia entre individuos «no se puede saber». Rebecca Wragg Sykes, arqueóloga y autora del libro Kindred, que no participó en la investigación, dijo a Live Science que «sería interesante comparar también si el cuerno de una cabra salvaje, la especie más cazada en Shanidar, pudo haber sido el responsable».

Además, los restos son parciales: una mano derecha, tres costillas, el omóplato izquierdo y siete dientes, uno de los cuales probablemente pertenece a otra persona. No hay cráneo ni pelvis, y una inundación repentina posterior alteró la tumba. El equipo atribuye los huesos a una sola persona porque ninguno está duplicado y las piezas estaban en una posición coherente, pero el artículo reconoce que podrían provenir de más de un individuo. La identificación del arma también se basa en la comparación con experimentos y no en una punta encontrada en el hueso, y los autores ya analizan si fuerzas más lentas y de baja energía podrían producir las mismas características.

Preguntas frecuentes sobre el neandertal de Shanidar

¿Los neandertales usaban lanzas de madera?

Sí. Las lanzas de madera de Schöningen, en Alemania, de unos 300,000 años de antigüedad, muestran que los primeros humanos en Europa fabricaban armas de madera. Una herida circular como esta es evidencia indirecta de la misma tecnología mucho después y mucho más al este.

¿Cómo saben los arqueólogos si un hueso tiene una herida de lanza?

Buscan hueso que se rompió cuando el cuerpo estaba fresco, sin cicatrización, y descartan raíces, animales excavadores y herramientas de excavación. El contorno importa: en los experimentos, las puntas de piedra suelen dejar orificios en forma de rombo y las puntas de madera redondeadas, orificios circulares.

¿Los neandertales cuidaban a sus heridos?

Shanidar A vivió al menos un año después de un golpe que le partió un diente, y los investigadores sostienen que esa recuperación habría requerido el apoyo de otros.

¿Dónde está la cueva de Shanidar?

La cueva de Shanidar está en las montañas del Kurdistán iraquí, en el norte de Irak. Las excavaciones de Ralph Solecki la convirtieron en uno de los sitios neandertales más conocidos, y las nuevas excavaciones sumaron individuos conocidos como Shanidar Z, A y B.

Los restos de Shanidar A se excavaron en 2019 y 2022, durante los nuevos trabajos de campo en la cueva que empezaron en 2015, y el estudio se publicó el 15 de octubre de 2026. Como siguiente paso, el equipo planea examinar los restos neandertales que Solecki excavó en 1960, que hoy resguarda el Museo de Irak, en Bagdad, para comprobar si algunos huesos antiguos y nuevos pertenecen a los mismos individuos.

Referencia: Pomeroy et al., “Evidence for funerary behaviour and lethal trauma in a new Neanderthal individual from Shanidar Cave,” Scientific Reports, 2026. DOI: 10.1038/s41598-026-69193-z

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