Películas

El estudio de Kung Fu Panda 3 vuelve a los Ocho Inmortales una banda que asalta el cielo

Jun Satō

Antes de ser inmortales, propone esta versión, los Ocho Inmortales eran unos rateros. Con esa vuelta de tuerca abre All Wishes Come True!: dos mortales que le echaron el ojo a una bóveda celestial deciden que el camino más corto al tesoro es actuar como si ya pertenecieran al piso de arriba. Fingen el porte de los dioses, juntan a una banda y se lanzan a desvalijar el cielo desde adentro.

Escrita y dirigida por Mu Zhengyang, la cinta trata una leyenda china de manual como un asalto trata un banco: como un plano. En vez de repetir la estampa conocida de los Ocho Inmortales cruzando el mar, pregunta quiénes eran estas figuras antes de la veneración, y responde con transas, embaucadores y oportunistas de mucha calle. La comedia es amplia, pero la jugada de fondo es ladina: una historia de origen donde la santidad es un fraude que se salió de control.

YouTube video

Lo que aquí manda no es el elenco sino una mirada. Pearl Studio, la casa de Shanghái que coprodujo Kung Fu Panda 3 y la película de Netflix Más allá de la Luna, le pone una superficie de hechura hollywoodense a un mito local: siluetas redondeadas, luz volumétrica acolchada, comedia física medida al cuadro. Los ocho protagonistas están dibujados como una bola dispareja más que como un panteón. Los cerebros del plan, Zhongli Quan y Lü Dongbin, quedan al centro; alrededor, un golpeador con muleta de hierro, una mujer con espada, un anciano montado en su burro. Están diseñados primero para el chiste y después para la reverencia, y ese orden es la tesis.

Para Pearl Studio la película funciona como toma de postura. El estudio pasó sus primeros años como socio menor que aportaba oficio a las franquicias gringas; aquí firma su propio tanque a partir de una fuente enteramente china y conserva el acabado que aprendió afuera. Los Ocho Inmortales están entre los íconos más reconocibles del folclor chino, lo que los vuelve a la vez una apuesta comercial segura y un alambre: reinventarlos con torpeza no es solo hacer una película floja, es editarle a todos una herencia compartida.

El peso es de verdad. «Los Ocho Inmortales cruzan el mar, cada quien mostrando su poder» es un dicho que mil millones de personas completan sin ayuda, atajo para un grupo en el que cada integrante aporta un don distinto. Guardarse esa imagen y regresar el casete hasta el instante previo a que alguno pudiera hacer algo divino es la apuesta central: tomar el remate que todos conocen como un spoiler y armar el chiste al revés desde ahí.

La estructura casi se escribe sola a partir del acervo. El mito ya reparte entre los ocho un atributo propio —una espada, un abanico, una flauta, una muleta de hierro, un loto— y un asalto solo pide especialistas, cada quien con un truco del que depende el golpe. Lo más ingenioso de la cinta es dejar que esos poderes heredados hagan de los papeles que necesita una banda, así la mitología llega con una división del trabajo ya puesta y el guion se ahorra inventarla.

El diseño se vuelve fastuoso donde el relato se vuelve ligero. Frisos dorados de templo, cielos de tinta empujados hacia el volumen digital, siluetas de ópera suavizadas hasta formas que un público familiar lee de un vistazo. Se les exige a las superficies sostener la mitología mientras la trama se dedica a minarla, y cuando la cinta funciona deja que la dirección de arte haga creer para que los personajes sigan mintiendo.

Lo que ese pulido no resuelve es la distancia con el público que la película ahora necesita. Los Ocho Inmortales cargan siglos de referencias para quien creció con ellos y casi ninguna para los demás. Reducida a una banda de asaltantes y mandada al extranjero en mandarín subtitulado en lugar de doblado, la cuadrilla corre el riesgo de leerse como mascotas de fantasía genéricas en mercados que no conocen la fuente. Volver un mito un atraco por ingeniería inversa es un buen gancho; no prueba que el mito quisiera un origen, y el marco puede parecer menos reinvención que mantenimiento de una propiedad intelectual que vale.

Still from the animated film All Wishes Come True directed by Mu Zhengyang
A scene from All Wishes Come True! (2026)

El elenco de voces lo encabeza Chen Hao como Zhongli Quan, con Li Shaozhe dándole voz a Lü Dongbin, en un conjunto de ocho. Mu Zhengyang escribe y dirige. La película dura 143 minutos y está producida por Pearl Studio y CMC Pictures junto con China Film Group, el aparato comercial que viene convirtiendo la animación china en una línea de exportación y no solo de consumo interno.

En casa la apuesta ya pegó: se estrenó con fuerza, adelantada una semana respecto a su fecha prevista tras unas funciones previas potentes, y firmó el despunte animado más claro del verano. Desde ahí, CMC Pictures la lleva hacia afuera —primero Australia y Nueva Zelanda, luego Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido e Irlanda el 14 de agosto, con más territorios europeos por sumarse—. Por lo pronto no hay estreno confirmado en salas mexicanas.

Etiquetas: , , , , ,

Discussion

There are 0 comments.