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El León de Plata y la tradición de honrar al veterano: la lectura latinoamericana sobre Herzog en Venecia

Jun Satō

Desde América Latina, el Gran Premio del Jurado se lee de otra manera. Aquí, donde el cine de festival llega tarde y a cuentagotas, este premio suele funcionar como una brújula: señala la película que un jurado defendió con fuerza aunque no la coronara, y que semanas después empieza a circular en muestras y cinetecas de la región. El León de Plata es, para el espectador latinoamericano, menos un veredicto que una recomendación anticipada — y este año esa brújula apunta a un veterano.

La apuesta es Bucking Fastard, de Werner Herzog. Vale la pena situarlo en una tradición que en la región se conoce bien: la de los festivales europeos que honran al maestro a destiempo, cuando la obra ya es historia. Venecia le dio a Herzog el León de Oro honorífico en 2024, un reconocimiento que celebra la trayectoria pero deja pendiente la cuenta competitiva que nunca saldó. Un jurado que no se atreve a darle el León mayor todavía puede inclinarse hacia la Plata, y ese es justamente el margen que este premio abre. El detalle concreto está en el elenco: Rooney Mara y Kate Mara, hermanas en la vida real, encarnando a hermanas en pantalla — una decisión que con Herzog suele transformarse en un estudio sobre la sangre y el reflejo más que en un truco de reparto. Su método es el del forastero obstinado: busca la verdad extática, filma hasta que la imagen se agrieta, confía en el rostro antes que en el guion. Frente a un jurado que preside Maggie Gyllenhaal, sensible al trabajo actoral, una película sostenida en dos rostros está bien calculada. Para el público de la región, además, honrar a Herzog es reconocer a un cineasta cuya mirada de outsider siempre dialogó con los márgenes.

La alternativa más sólida es Company, de Casey Affleck, con Nick Nolte, Ben Mendelsohn y Scoot McNairy. Es cine de actores llevado por un actor: escenas largas, información retenida, un reparto de rostros curtidos. Pensando en la distribución regional, es también el título más fácil de vender fuera del circuito de festivales, un puente entre el cine de autor y la sala comercial que el jurado podría premiar por pura precisión.

La segunda alternativa cambia de terreno: Il Fuoco Che Ti Porti Dentro, de Edoardo De Angelis, la carta del cine nacional italiano. Interesa desde América Latina porque plantea la pregunta de siempre: cuánto pesa el cine local frente a la maquinaria del indie anglosajón. De Angelis tiene el prestigio para volver defendible esa elección, y un premio suyo recordaría que los festivales no siempre miran hacia Hollywood.

Lo que el pronóstico no puede ver es lo esencial a treinta días: nadie ha visto una sola imagen. Cada argumento se apoya en el método, la premisa y el elenco, no en la pantalla — y Herzog puede resultar deslumbrante o plano sin aviso. La costumbre de premiar al veterano es una tendencia, no una regla: los jurados la rompen seguido, y un hallazgo de Lee Chang-dong o Koreeda podría saltar directo al León y dejar la Plata a otra película.

La ceremonia de Venecia 83 se transmitirá desde el Lido el 12 de septiembre de 2026, y el Gran Premio del Jurado estará entre los primeros Leones competitivos en revelarse. En MCM lo cubriremos en vivo, lo contrastaremos con este pronóstico y rastrearemos cómo llegan a la región las películas que se lleven la Plata.

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