Películas

Premio Especial del Jurado: el cine que confronta frente a la lógica de Hollywood

Jun Satō

Hay un premio en Venecia que no responde a la maquinaria de las precampañas ni a la aritmética de los grandes estudios, y por eso importa desde América Latina: el Premio Especial del Jurado. Es el reconocimiento que un jurado otorga cuando una película lo incomoda demasiado para el León de Oro pero lo obliga a no callar. Para quienes ven el cine de festival como el contrapeso de la lógica de distribución de Hollywood — esa que decide qué llega a nuestras salas y qué se queda fuera —, este galardón funciona como brújula: señala la obra que el mercado no sabría vender pero que un jurado no se atreve a ignorar. Este año esa obra parece ser Mr. Nelson, Did You Kill People?, de Shinya Tsukamoto.

Desde una sensibilidad latinoamericana, acostumbrada a un cine de autor que trabaja con recursos escasos y convicciones enormes, Tsukamoto resulta familiar: un cineasta que durante tres décadas ha filmado el cuerpo bajo la presión de la máquina y de la guerra, la violencia como materia y nunca como espectáculo vendible. Fires on the Plain, su adaptación de 2014, no era una cinta bélica sino la anatomía de lo que el hambre y el matar le hacen a un rostro, rodada con medios mínimos y con el propio director en el papel central; esa renuncia a la escala no es una limitación sino su modo de mirar. El título nuevo traslada ese método a una historia real — el veterano estadounidense de Vietnam Allen Nelson, encarnado por Rodney Hicks en su primer papel protagónico y basado en las memorias del propio Nelson, con Geoffrey Rush en un papel secundario como médico militar —, y su propia formulación — una pregunta lanzada a un hombre sobre si ha matado — condensa la apuesta: el interrogatorio no es el asunto de la película, es su forma. Se trata, justamente, del tipo de película que este premio fue concebido para distinguir: una que interpela en lugar de tranquilizar y que mantiene abierta la pregunta por la complicidad. Y ahí está el punto que desde México conviene subrayar: mientras la circulación comercial privilegia lo que consuela, un jurado con Kaouther Ben Hania y Shahrbanoo Sadat — cineastas que hicieron de la ética de mirar la atrocidad su método — se inclina hacia lo que confronta. La predicción no descansa en el reparto ni en la escala, sino en la convicción de que este jurado premiará el riesgo formal por encima del alcance, y de que ese acceso al riesgo es exactamente lo que el cine de festival protege y el circuito industrial suele descartar antes de que crucemos el Atlántico.

Por otra ruta, el contendiente de mayor peso es A Bit of Light, de Ali Asgari. Su cine nace bajo restricciones que lo vuelven, en sí mismo, un acto político: Terrestrial Verses convirtió la humillación burocrática en forma, una sucesión de planos fijos ante un poder que nunca aparece en cuadro. Para un público latinoamericano que conoce de sobra el valor de filmar contra el poder, votar por Asgari es también defender la posibilidad misma de hacer esa película, y este premio ha honrado muchas veces esa inseparabilidad entre forma y presión.

El pronóstico más audaz es Dau, de Ilya Khrzhanovsky, y opera desde un ángulo distinto al de Asgari. Si el iraní encarna la urgencia política, Khrzhanovsky representa la provocación formal llevada al extremo: el experimento inmersivo y éticamente discutido del proyecto DAU, con su realidad construida durante años y sus dilemas irresueltos sobre el consentimiento, es el desvío divisivo que este premio existe para reconocer sin coronar del todo.

La advertencia obligada es que nadie ha visto un solo fotograma. Todo aquí es inferencia a partir del método, la premisa y el elenco, y esta es la categoría más propensa a caer en manos de una película que hoy nadie menciona, un título de mitad de programa que en diez minutos reordena la sala. La trayectoria de Tsukamoto también advierte: sus obras más intransigentes han resultado a veces demasiado austeras para jurados que las admiraban, reconocidas con el tiempo y no en el instante.

El fallo se conocerá en el Lido de Venecia el 12 de septiembre de 2026, cuando el jurado revele la cinta que no logró abrazar del todo ni soltar. En MCM narraremos el resultado apenas se anuncie y pondremos a prueba este pronóstico frente a la película que por fin habremos visto.

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