Críticas

El Sexto Sentido, la historia de fantasmas de 1999 que escondió su giro a plena vista

Camille Lefèvre
Añádenos en Google

El tercer largometraje de M. Night Shyamalan convirtió una discreta historia de fantasmas ambientada en Filadelfia en el segundo mayor éxito de 1999, en seis nominaciones al Oscar y en una reputación que su director carga desde entonces.

El Sexto Sentido arranca en la peor noche de la vida de Malcolm Crowe, un psicólogo infantil de Filadelfia al que la ciudad acaba de reconocer por su trabajo. Un expaciente, Vincent Gray, se mete a la casa que Crowe comparte con su esposa, lo acusa de haberle fallado cuando era niño y le dispara. La historia retoma meses después, con Crowe de vuelta en el consultorio y concentrado en un caso nuevo que se parece de forma incómoda al anterior: Cole Sear, un niño pequeño y retraído que vive aislado en la escuela, asustado en casa y que, a todas luces, carga con algo que no se atreve a decir en voz alta.

YouTube video

Lo que Cole termina por confesar es la frase que hizo famosa a la película: “Veo gente muerta”. Los muertos, explica, caminan entre los vivos sin saber que están muertos, y quieren algo de él. Crowe tiene que decidir si el niño está enfermo, traumatizado o si dice la verdad, y si ayudarlo podría saldar la deuda que todavía siente que tiene con Vincent Gray. A su alrededor, dos hogares están bajo presión. La mamá de Cole, Lynn, lo cría sola y no logra entender qué le pasa a su hijo, y el matrimonio de Crowe con Anna se apagó en un silencio que ninguno de los dos parece capaz de nombrar.

Un guion escrito por cuenta propia y un tercer largometraje

El Sexto Sentido fue escrita y dirigida por M. Night Shyamalan, nacido en la India y criado en Penn Valley, en las afueras de Filadelfia, la ciudad donde ambientó casi todas sus películas. Era su tercer largometraje. El primero, Praying with Anger (1992), fue un pequeño drama autobiográfico filmado en la India; el segundo, Wide Awake (1998), una amable comedia dramática sobre un alumno de escuela católica que busca pruebas de la existencia de Dios tras la muerte de su abuelo, tuvo un estreno accidentado y casi no encontró público.

El guion que cambió su carrera se vendió a Disney, supuestamente por alrededor de 3 millones de dólares, con la condición de que el propio Shyamalan lo dirigiera. La película salió bajo el sello Hollywood Pictures de Disney y fue cofinanciada por Spyglass Entertainment, en la que fue la primera producción de la compañía, y la produjeron Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Barry Mendel. En el papel era un thriller sobrenatural de presupuesto medio, con una estrella de cine en el protagónico y un director con dos títulos casi desconocidos en su haber. En la ventana de estrenos de finales del verano, en agosto de 1999, las expectativas eran modestas.

Bruce Willis contra su imagen y un protagonista de diez años

Bruce Willis llegó como una de las estrellas de acción más grandes de Hollywood, una década después de Duro de matar y un año después de Armageddon, con Pulp Fiction y 12 monos como prueba de que podía asumir material más extraño. Darle el papel de un terapeuta de voz suave que pasa la mayor parte de la historia escuchando en lugar de actuar fue la primera apuesta silenciosa de la película, y Willis regresaría dos veces al universo de Shyamalan: en El protegido (2000) y, casi dos décadas después, en Glass (2019).

El peso de la historia, sin embargo, recae en Haley Joel Osment, que tenía alrededor de diez años cuando se filmó la película y ya era conocido como el hijo del personaje de Tom Hanks en Forrest Gump (1994). El papel de Cole le valió una nominación al Oscar como mejor actor de reparto a los once años, además de una nominación al Globo de Oro. Toni Collette, la actriz australiana que se dio a conocer con Muriel’s Wedding (1994), interpreta a Lynn Sear y fue nominada como mejor actriz de reparto; su escena con Osment dentro de un auto detenido en el tráfico es la que más se destaca cuando se habla de la película. Olivia Williams, recién salida de Rushmore (1998), interpreta a Anna Crowe, y Donnie Wahlberg da vida a Vincent Gray en el prólogo.

El Sexto Sentido (1999)
El Sexto Sentido (1999)

Pistas a la vista de todos

El diseño de la película gira en torno a una sola revelación, y la razón por la que sigue funcionando para quienes ya la conocen es que no se esconde nada. Shyamalan escribe las pistas en los diálogos y en la puesta en escena desde el primer acto, y explicó en entrevistas que reservó el rojo para los momentos en que el mundo de los muertos toca el de los vivos. Ese uso del color se volvió uno de los detalles más comentados de la película, precisamente porque solo se vuelve legible una vez que se conoce el final.

Shyamalan se rodeó de gente con experiencia. El director de fotografía fue Tak Fujimoto, quien había filmado El silencio de los inocentes para Jonathan Demme; la música estuvo a cargo de James Newton Howard, el inicio de una colaboración que seguiría en El protegido, Señales, La aldea y La dama en el agua; y el editor fue Andrew Mondshein, cuyo montaje fue nominado al Oscar. Es una película de género hecha con el equipo de un drama de prestigio, y su reputación descansa tanto en esa combinación como en el giro final.

El Sexto Sentido (1999)
El Sexto Sentido (1999)

Seis nominaciones, ningún Oscar y una marca

La taquilla rebasó por mucho las proyecciones. El Sexto Sentido debutó en el primer lugar en Estados Unidos y se mantuvo ahí cinco fines de semana consecutivos, impulsada en gran parte por la recomendación de boca en boca y por un público que quería volver a verla una vez que conocía el final. Cerró con cerca de 300 millones de dólares en Norteamérica y unos 670 millones a nivel mundial, solo por detrás de Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma entre los estrenos de 1999, y se convirtió en uno de los thrillers más taquilleros de la historia.

En los premios Oscar recibió seis nominaciones: mejor película, mejor dirección, mejor guion original, mejor actor de reparto para Osment, mejor actriz de reparto para Collette y mejor edición. No ganó ninguna, en el año de American Beauty. El premio más duradero fue una identidad pública para su director. A partir de la siguiente película, M. Night Shyamalan se promocionó como el cineasta del giro final, y cada estreno, de El protegido y Señales a La aldea, se recibió en parte como un juego de adivinanzas. Esa etiqueta ayudó a vender boletos durante años y se convirtió en una carga en la década de 2000, hasta que La visita (2015), Fragmentado (2016) y Glass lo reconectaron con un público más amplio, las dos últimas al regresar al universo de El protegido.

Por qué se sigue redescubriendo

“Veo gente muerta” entró en la lista del American Film Institute de las 100 mejores frases del cine, y el final se volvió tan conocido que la película es una de las más spoileadas de la cultura popular, parodiada en sketches y referida en otras películas durante más de dos décadas. Esa omnipresencia es un destino extraño para una historia cuya estructura depende de la sorpresa, y explica por qué tantos análisis posteriores de El Sexto Sentido se centran menos en la revelación en sí que en el cuidado con el que se preparó.

También adquirió un peso distinto en la filmografía de Bruce Willis. En 2022 su familia anunció que se retiraba de la actuación tras un diagnóstico de afasia, que después se actualizó a demencia frontotemporal, y El Sexto Sentido se cita con frecuencia como el ejemplo más claro del rango que mostró fuera del cine de acción. Para Osment y Collette sigue siendo el papel más ligado a sus nombres, incluso después de las largas carreras que vinieron después, la de Collette con un regreso al terror familiar en El legado del diablo (2018).

Vista hoy, El Sexto Sentido ocupa un lugar poco común: una película de terror cuyos elementos más recordados son una madre, un niño y un matrimonio, y una película de giro final a la que el público regresa cuando el giro ya no es sorpresa. Que funcione como historia de fantasmas o como drama familiar con fantasmas adentro tal vez dependa de qué mitad recuerde cada espectador. De cualquier forma, es la película que definió cómo se vería, y se juzgaría, a M. Night Shyamalan por el resto de su carrera.

Dirección

M. Night Shyamalan

M. Night Shyamalan

Reparto

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.