Actores

Amy Schumer, la comediante que hizo del ridículo femenino una forma de poder

Penelope H. Fritz

Amy Schumer no construyó su carrera haciendo chistes sobre otras personas. La construyó haciendo chistes sobre ella misma, sobre su cuerpo, sobre el sexo, sobre el dinero, sobre el miedo a ser invisible —y lo hizo con tanta precisión que millones de mujeres reconocieron algo propio en cada confusión que ella ponía en escena. La apuesta era que nombrar el malestar femenino sin disculpas era más honesto, y más gracioso, que fingir que no existía. Ganó esa apuesta. El problema es que la sinceridad sin frenos no distingue entre el material que el público quiere escuchar y el que no.

Creció en circunstancias que serían el núcleo de toda su comedia. Su papá Gordon quebró con su negocio de muebles cuando ella tenía nueve años y poco después le diagnosticaron esclerosis múltiple. Sus papás se divorciaron a los doce. Se mudó con su mamá a Long Island. La enfermedad de su padre empeoró durante su adolescencia —lo suficientemente grave para marcarla, no lo suficientemente visible para generar compasión masiva—, y algo de eso explica cómo aprendió a hablar de lo difícil sin patetismo.

Estudió teatro en Maryland, volvió a Nueva York y empezó desde los open mics. Los años de bar en bar le dieron tiempo para pulir la voz: directa, escalada, sin red de seguridad. En 2007 apareció en Last Comic Standing y el mundo empezó a poner atención.

Inside Amy Schumer, la serie de sketches para Comedy Central que lanzó en 2013, ganó un Premio Peabody y un Emmy. Sus sketches más virales se convirtieron en material que la gente se mandaba mutuamente cuando no encontraba las palabras. El asunto era siempre el mismo: cómo la cultura trata a las mujeres, y cómo las mujeres responden.

Esta chica es un desastre, la comedia que escribió para Judd Apatow en 2015, recaudó 140 millones de dólares y le consiguió una nominación al Globo de Oro. Vinieron más películas: Snatched en 2017, Sexy por accidente en 2018. Los resultados fueron disparejos, pero la presencia cultural, no.

No toda la historia de Schumer está bien empaquetada. En 2015 se disculpó por un chiste con estereotipos raciales sobre hombres hispanos. En 2014 reveló públicamente un encuentro sexual universitario en términos ambiguos que dejaban poco claro quién tenía el poder en esa situación. Ninguno de esos episodios destruyó su carrera; los dos la siguieron. La tensión de fondo en su trabajo siempre fue que su análisis del comportamiento ajeno era más agudo que el análisis del propio. Schumer ha sido más honesta que la mayoría al reconocer esa contradicción.

Se casó con el chef Chris Fischer en febrero de 2018. Fischer es autista, algo que Schumer abordó sin condescendencia en su especial Growing. Su hijo Gene David nació ese mismo año. Life & Beth, la serie semiautobiográfica para Hulu, corrió de 2022 a 2024 antes de que la cancelaran. En 2024 le diagnosticaron síndrome de Cushing; bajó veinte kilos recuperándose. En diciembre de 2025 anunció su separación de Fischer.

En febrero de 2025 Netflix estrenó Algo embarazada, que ella coescribió y que acumuló 25,1 millones de reproducciones en sus primeros cinco días. La gira “Whore Tour” recorrió Norteamérica en la segunda mitad del año. Para 2026 dijo que se va a enfocar en el autocuidado. Lo que signifique eso para Amy Schumer probablemente incluye un show nuevo.

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