Actores

Ben Kingsley ocultó que era indio y ganó el Oscar siendo Gandhi

Penelope H. Fritz

Krishna Pandit Bhanji eligió llamarse Ben Kingsley porque entendía, con la claridad dolorosa de los años sesenta en Gran Bretaña, que la industria del cine y del teatro tenía ideas muy estrechas sobre quién podía interpretar a quién. El cambio no fue reinvención: fue retroceso estratégico. Lo que no anticipó fue que ese mismo retroceso terminaría siendo la ironía más perfecta de su carrera: el hombre que borró su apellido indio para conseguir trabajo ganó el Oscar siendo Gandhi, la figura india más reconocible del siglo veinte.

Nació en Snaith, Yorkshire, hijo de Rahimtulla Harji Bhanji, médico y actor gujarati de Jamnagar, y de una madre inglesa de origen irlandés y keniano. Siguió el camino de la Royal Shakespeare Company desde 1967, pasó unos quince años en escenarios antes de que el cine lo descubriera, y llegó al set de Gandhi en 1980 con una preparación que la mayoría de actores habría rechazado por imposible: dos años aprendiendo a hilar algodón, perdiendo peso, estudiando los gestos y los silencios del hombre. El resultado no parecía actuación. Parecía otra cosa.

Las películas que eligió después de Gandhi no eran las de un ganador del Oscar que busca consolidar su prestigio. Bugsy le dio a Meyer Lansky —leal, contenido, eficiente— junto a Warren Beatty. En La lista de Schindler fue Itzhak Stern, el contador que inventarió vidas mientras el mundo las destruía. Luego llegó Sexy Beast: un gánster compacto y explosivo llamado Don Logan del que emana amenaza no como actuación sino como fenómeno atmosférico. La cuarta nominación llegó con La casa de arena y niebla, como el coronel Behrani, un militar iraní cuya dignidad colapsa ante las leyes de propiedad americanas.

La controversia de Iron Man 3 en 2013 fue real y su historia posterior resultó extraña. Kingsley fue contratado como El Mandarín, apareció en los avances como un villano aterrador, y en la película resultó ser Trevor Slattery: un actor británico en declive, contratado para hacer de terrorista como teatro. Parte del público sintió que lo habían engañado. Otros reconocieron la jugada: un comentario sobre la interpretación, sobre qué amenazas el cine decide dramatizar y quién las representa. Kingsley regresó al personaje en el cortometraje All Hail the King, en Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, y en 2026 protagoniza la serie de Disney+ Wonder Man como coprotagonista. El personaje que parecía chiste de un episodio se convirtió, en doce años, en uno de los más ricos del universo Marvel.

Se casó en 2007 con Daniela Lavender. Tiene cuatro hijos de matrimonios anteriores. Recibió el título de Caballero Bachelor en 2002 —Sir Ben Kingsley—, y las historias sobre su insistencia en ser llamado por ese título han circulado en Hollywood con la consistencia de una leyenda urbana muy bien documentada. En 2025 y 2026, a los 82 años, Kingsley participa en cinco proyectos: The Thursday Murder Club junto a Helen Mirren y David Tennant, Desert Warrior con Anthony Mackie, Deep Water, Young Washington y The Old Stories: Moses para Prime Video. Nada de esto tiene el aspecto de una despedida. Tiene el aspecto de alguien que lleva sesenta años acumulando personajes y que decidió usar el tiempo que le queda en los que se resisten a simplificarse.

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