Actores

Donald Pleasence, el actor que casi nunca dijo que no y le dio rostro a Blofeld

Penelope H. Fritz
Añádenos en Google
Donald Pleasence
Donald Pleasence
Photo: Allan warren / CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento5 de octubre de 1919
Worksop, Nottinghamshire, England
Fallecimiento2 de febrero de 1995 (75)
OcupaciónActor
Conocido porHalloween, El gran escape, Escape de Nueva York
PremiosBAFTA · Drama Desk · Officer of the Order of the British Empire

Hay una escena de Halloween que resume a Donald Pleasence: el doctor Sam Loomis, de pie en una calle tranquila de Haddonfield, explicándole a un policía que el hombre que busca no es un paciente fugado, sino el mal en estado puro. Nadie le cree. Pleasence lo interpretó como alguien que ya había visto lo peor y estaba harto de que lo tomaran por exagerado. Ese papel abrió todas sus necrológicas. Y es, curiosamente, lo menos interesante de su historia.

Detrás de esa mirada fija hubo antes un actor de teatro que le dio a Harold Pinter uno de sus vagabundos más recordados, y antes todavía un radiotelegrafista de la Royal Air Force a bordo de un bombardero Lancaster. Pleasence nunca vio como una derrota los locos y villanos que llenaron sus últimas décadas. Los vio como trabajo. El crítico Kim Newman aseguró que casi nunca rechazó un papel.

Hijo de un jefe de estación de trenes, Pleasence vio la luz en Worksop, Inglaterra, en octubre de 1919 y creció en una familia metodista estricta que se mudaba según los destinos ferroviarios del padre. En la escuela secundaria de Ecclesfield, cerca de Sheffield, un profesor de inglés con un grupo de teatro le abrió la puerta. Su padre le pidió al director que lo convenciera de no ser actor. No funcionó: tras 18 meses vendiendo boletos en la estación de Swinton, se fue a una compañía de repertorio en la isla de Jersey y en el verano de 1939 debutó como Hareton Earnshaw en Cumbres borrascosas.

Entonces llegó la guerra. Primero se declaró objetor de conciencia, pero cuando la Luftwaffe empezó a bombardear Londres cambió de opinión y se enlistó en la Royal Air Force. Volaba con el Escuadrón 166 del Mando de Bombarderos cuando lo derribaron sobre Francia en agosto de 1944. Terminó la guerra en el campo de prisioneros Stalag Luft I, donde organizó y actuó en obras de teatro para los demás cautivos. Casi dos décadas después, en el set de El gran escape, el director John Sturges le pidió que se guardara sus comentarios. Bastó que James Garner le contara de dónde venía esa experiencia para que Sturges empezara a consultarlo.

Después de la guerra hizo teatro de repertorio en Birmingham y Bristol y entró a la televisión británica cuando todavía era un medio joven. Fue Syme en el 1984 de la BBC, adaptado por Nigel Kneale con Peter Cushing como Winston Smith, y ganó el premio de la academia británica de televisión al mejor actor por su trabajo de 1958. En 1960 llegó su gran papel de teatro: Davies, el vagabundo aprovechado de The Caretaker, de Pinter, que llevó a Broadway y retomó en 1990. En Broadway lo nominaron cuatro veces al Tony, por The Caretaker, Poor Bitos, The Man in the Glass Booth y Wise Child. Nunca ganó. Por The Man in the Glass Booth sí se llevó un premio Drama Desk.

El cine aprovechó su calma inquietante. En El gran escape fue Colin Blythe, el falsificador bonachón que se está quedando ciego y aun así se suma a la fuga; la revista Variety lo destacó como el personaje más conmovedor de la película. Roman Polanski lo convirtió en el marido humillado de Callejón sin salida. Y en 007: Sólo se vive dos veces fue el primer Ernst Stavro Blofeld al que el público le vio la cara: calvo, con una cicatriz, hablando en voz baja. Esa imagen quedó tan fija que Mike Myers armó a su Dr. Evil de Austin Powers a partir de ella tres décadas después.

A principios de los setenta encadenó papeles sin red. En Wake in Fright, de Ted Kotcheff, fue Doc Tydon, un médico alcohólico del interior de Australia cuya hospitalidad es una trampa; la cinta compitió en Cannes y luego se dio por perdida durante décadas, hasta que apareció su negativo. En THX 1138, la primera película de George Lucas, fue SEN 5241, un burócrata solitario de un futuro sedado. En The Eagle Has Landed se puso en la piel de Heinrich Himmler.

Halloween le llegó casi de rebote. John Carpenter quería a Peter Cushing para Loomis, pero su agente rechazó el sueldo; Christopher Lee también dijo que no y años después reconoció que fue el mayor error de su carrera. El productor Irwin Yablans sugirió a Pleasence, que aceptó en parte porque a su hija Lucy, guitarrista, le encantaba la música de Carpenter para Assault on Precinct 13. Le pagaron 20,000 dólares, el sueldo más alto del rodaje.

YouTube video

Esa producción independiente lo volvió un rostro fijo del cine de género estadounidense. Regresó como Loomis cuatro veces más, fue el presidente secuestrado de 1997: escape de Nueva York y un sacerdote que enfrenta algo antiquísimo en el sótano de una iglesia en El príncipe de las tinieblas, las dos de Carpenter, y trabajó con Dario Argento en Phenomena, como un entomólogo en silla de ruedas junto a una jovencísima Jennifer Connelly.

Aquí es donde la versión oficial se queda corta. La cantidad de películas de terror baratas que hizo en Europa y Estados Unidos suele leerse como prueba de que aceptaba cualquier cosa, y la frase de Newman terminó convertida en chiste. Carpenter recordaba algo menos cómodo: Pleasence «se sentía mal por haber hecho tantas películas malas. Le molestaba de verdad». Lo barato y lo serio convivieron, y lo serio nunca se detuvo. En esa misma época fue el bondadoso reverendo Septimus Harding en The Barchester Chronicles, de la BBC, con su hija Angela interpretando a su hija. El crítico Terence Pettigrew escribió que su mirada podía levantar el esmalte de las ollas, y la broma funciona hasta que uno ve a Harding y descubre cuánta ternura cabía en esos mismos ojos.

Se casó cuatro veces y tuvo cinco hijas de sus tres primeros matrimonios. En 1994 recibió la Orden del Imperio Británico con el grado de oficial. Murió el 2 de febrero de 1995, a los 75 años, en su casa de Saint-Paul-de-Vence, en el sur de Francia, por complicaciones de insuficiencia cardiaca tras una cirugía de válvula. Halloween: la maldición de Michael Myers se estrenó ese mismo año dedicada a él.

Angela Pleasence murió en abril de 2026, y con ella se fue el lazo familiar más directo con su trabajo en pantalla. A Loomis lo han revivido imitadores de voz y, en Halloween Kills, otro actor con prótesis hechas para parecerse a él. La saga sigue reconstruyendo la advertencia. Pero si vuelves a ver la primera película, ese cansancio se lee como experiencia y no como técnica: un hombre que conoció el cautiverio de verdad, parado en un suburbio del Medio Oeste, insistiendo en que el mal no era una figura retórica.

Películas destacadas

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Discussion

There are 0 comments.