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Masaki Kobayashi, el director de Harakiri que filmó contra el código samurái

Penelope H. Fritz
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Masaki Kobayashi
Masaki Kobayashi
Photo: 新潮社 撮影者不明 / Public domain, via Wikimedia Commons
Nacimiento14 de febrero de 1916
Otaru, Hokkaido, Japan
Fallecimiento4 de octubre de 1996 (80)
OcupaciónDirector de cine
Conocido porHarakiri, El más allá, Rebelión
Premios2 Special Jury Prize, Cannes Film Festival · San Giorgio Prize, Venice Film Festival · FIPRESCI Prize, Venice Film Festival · Order of the Rising Sun · Ordre des Arts et des Lettres

Un ronin entra al patio de un clan poderoso, pide permiso para hacerse el harakiri ahí mismo y, mientras espera, desmonta pieza por pieza el código de honor de sus anfitriones. Esa escena de Harakiri resume a Masaki Kobayashi mejor que cualquier ficha técnica. El director que la filmó había pasado la guerra como soldado raso y rechazó cada ascenso que le ofreció el Ejército Imperial japonés, porque se consideraba pacifista y socialista. Todo su cine gira alrededor de esa negativa: hombres que descubren que la institución a la que obedecen está dispuesta a devorarlos. Lo es Kaji en La condición humana; lo es el vasallo de Toshiro Mifune en Rebelión.

Nació el 14 de febrero de 1916 en Otaru, un puerto de Hokkaido, en una familia acomodada: su papá trabajaba para Mitsui y la actriz Kinuyo Tanaka era su prima segunda. En la Universidad de Waseda estudió filosofía y arte de Asia oriental con el poeta Aizu Yaichi, lo acompañó a los templos de Nara y escribió su tesis sobre la datación de Murō-ji, un templo de montaña donde vivió un mes. En 1941 entró a Shochiku como asistente de dirección en formación. Ocho meses después lo reclutaron.

Lo mandaron a la frontera de Manchuria con la Unión Soviética y, en 1944, a Miyako-jima, en las islas Ryukyu, donde su unidad construía una pista aérea y sobrevivía comiendo chapulines y perros. Nunca peleó en el frente. Después de la rendición pasó casi un año en un campo de trabajo para prisioneros en Kadena, Okinawa, donde armó una compañía de teatro con otros presos. Cuando lo liberaron, en noviembre de 1946, se enteró de que su padre había muerto y de que su hermano mayor había caído en China.

De regreso en Shochiku fue asistente principal de Keisuke Kinoshita en once películas. Debutó en 1952 con el mediometraje My Son’s Youth, el mismo año en que se casó con la actriz Chiyoko Fumiya. La primera película realmente suya fue La habitación amurallada, escrita por Kōbō Abe con base en los diarios de criminales de guerra de bajo rango presos en Sugamo. Shochiku, que no quería incomodar a Estados Unidos, se negó a estrenarla sin cortes; él no aceptó, y la cinta esperó tres años, hasta 1956. Luego vinieron Te compraré, sobre la corrupción en los fichajes del béisbol profesional, y Black River, sobre el crimen y la prostitución alrededor de una base estadounidense, con un joven Tatsuya Nakadai, que se volvería su actor de cabecera.

Entre 1959 y 1961 estrenó La condición humana, la adaptación de la novela de Junpei Gomikawa en seis partes y tres películas, casi diez horas de cine. Nakadai interpreta a Kaji, un pacifista que administra un campo de trabajo en Manchuria, termina reclutado y cruza el derrumbe del ejército de Kwantung hasta caer en manos soviéticas. Kobayashi había vivido una versión de esa historia, y se le nota en la paciencia con la que filma cómo se desarman las buenas intenciones. La película ganó el premio San Giorgio en Venecia.

Con Harakiri, escrita por Shinobu Hashimoto, llevó la misma pregunta al Japón feudal. La consideraba la más densa de sus obras, y ganó el Premio Especial del Jurado en Cannes en 1963. Luego vino Kwaidan, su primera película a color: cuatro historias de fantasmas de Lafcadio Hearn filmadas entre escenografías pintadas dentro de un hangar abandonado, con música de Tōru Takemitsu que funciona casi como efecto sonoro. Volvió a ganar en Cannes en 1965 y estuvo nominada al Óscar a mejor película extranjera. Rebelión, la primera producción de la empresa de Mifune, obtuvo el premio FIPRESCI en Venecia en 1967.

La versión oficial lo presenta como la conciencia del cine japonés, opacado en vida por Akira Kurosawa y Yasujirō Ozu y reivindicado después. Esa versión deja fuera lo que su intransigencia les costó a otros. Kwaidan se salió tanto del presupuesto, con tres horas de metraje y unas 800 personas en el equipo y el reparto, que quebró a su productora independiente, Ninjin Club. Sus títulos más famosos son de samuráis, justo el género de la lealtad que tanto atacó. Y Tokyo Trial, su enorme documental sobre el tribunal de crímenes de guerra, fue elogiado por su trabajo de archivo y cuestionado por usar imágenes chinas de la masacre de Nankín cuya fiabilidad los historiadores ponen en duda. El hombre que no quiso cortar un solo plano de La habitación amurallada podía ser tan terco como las instituciones que retrataba.

Lo que vino después fue cuesta arriba. Junto con Kurosawa, Kinoshita y Kon Ichikawa fundó el Club de los Cuatro Caballeros, que produjo Dodes’ka-den de Kurosawa en 1970. Lo consideraron para las secuencias japonesas de Tora! Tora! Tora! tras la salida de Kurosawa, pero eligieron a otros. Pasó años preparando una adaptación de Tun-huang, la novela de Yasushi Inoue, con el guion listo, hasta que un choque con el productor Yasuyoshi Tokuma la canceló. Tokyo Trial llegó en 1983 después de cinco años de trabajo, y su último largometraje, The Empty Table, un drama familiar marcado por los crímenes del Ejército Rojo Unido, compitió en Venecia en 1985.

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Fuera del set cuidó a Kinuyo Tanaka durante su última enfermedad: pidió un préstamo para liberar la hipoteca de su casa y pagó sus cuentas de hospital. Por su insistencia, los premios Mainichi crearon en 1985 un reconocimiento con el nombre de la actriz. Japón le otorgó la Orden del Sol Naciente en 1990, el mismo año en que Francia lo nombró miembro de la Orden de las Artes y las Letras.

Murió de un infarto en su casa de Setagaya, en Tokio, el 4 de octubre de 1996, a los 80 años, mientras preparaba una película sobre su maestro Aizu Yaichi. Sus cenizas se dividieron entre el templo Engaku-ji de Kamakura y un cementerio de Shimonoseki, donde descansa Kinuyo Tanaka.

A treinta años de su muerte, su cine vuelve a moverse. La restauración 4K de Toho del montaje del director de Kwaidan, de unos 183 minutos, se presentó en Venice Classics en 2025, llegó a los cines de Japón en agosto de 2026 y arrancó el 11 de septiembre su recorrido con Janus Films en el Film Forum de Nueva York. Del 31 de octubre al 21 de noviembre, el Berkeley Art Museum and Pacific Film Archive la proyecta junto a copias en 35 mm de Harakiri, Rebelión y las tres partes de La condición humana. Juntas siguen preguntando lo mismo que aquel soldado raso se respondió en Miyako-jima: qué le debe una persona a una institución que le exige la vida.

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