Música

Miley Cyrus ganó su primer Grammy a los 31 y la industria tardó más en entenderla que ella misma

Penelope H. Fritz

Después de dos décadas reinventándose — del pop de Disney al hip-hop, del country al rock y de vuelta al pop — Miley Cyrus consiguió en 2024 lo que la mayoría de artistas logra en sus primeros años: su primer Grammy. El retraso dice más sobre la industria que sobre su trabajo.

Cuando ‘Flowers’ rompió el récord de reproducciones semanales en Spotify en enero de 2023, era la primera vez en mucho tiempo que el público y la crítica miraban a Miley Cyrus sin buscar el contexto. Sin la peluca de Hannah Montana. Sin el escándalo de los VMA de 2013. Sin el divorcio. Solo la canción. Y la canción era suficiente.

Nació el 23 de noviembre de 1992 en Franklin, Tennessee, como Destiny Hope Cyrus, hija del cantante de country Billy Ray Cyrus y de Tish Cyrus. El apodo «Smiley» — por su disposición alegre de niña — se redujo a Miley y terminó siendo su nombre legal. Creció en una granja familiar en las afueras de Nashville, donde la música era parte del paisaje cotidiano antes de ser una meta. A los nueve años ya tenía un papel pequeño en una película de Tim Burton. A los once audicionó para la que sería su plataforma y su jaula durante los siguientes años.

Hannah Montana debutó en Disney Channel en 2006. La premisa era una obra de ingeniería narrativa: una adolescente que lleva una vida normal de día y es estrella del pop de noche, con una peluca rubia como único disfraz. La serie fue un éxito inmediato y total. La franquicia vendió decenas de millones de discos y generó una cantidad de merchandising que ningún contador pudo rastrear del todo. Cyrus trabajaba jornadas de doce horas a los trece años para mantener dos versiones de sí misma en pie. La serie duró hasta 2011. La propiedad duró mucho más.

Lo que siguió fue una negociación larga y pública. Breakout (2008) y ‘Party in the U.S.A.’ (2009) marcaron la transición del pop infantil al pop adulto mientras el contrato con Disney se enfriaba. Bangerz (2013) fue la ruptura más ruidosa y más mal comprendida: hip-hop, provocación calculada, ‘Wrecking Ball’ como single y como imagen, y una actuación en los VMA que generó más debate moral que cualquier otro momento musical de esa temporada. La prensa vio exhibicionismo. Ella veía un intento de que la tomaran en serio como adulta.

Después vino el experimento libre de Miley Cyrus and Her Dead Petz (2015), el giro country-pop de Younger Now (2017), y luego Plastic Hearts (2020): glam-rock, con Joan Jett y Billy Idol, grabado después de un incendio que destruyó su casa en Malibú y de un divorcio de Liam Hemsworth que se volvió público con todos sus detalles. Fue el álbum que recibió la atención crítica más seria que había tenido, y también el que más claramente mostró que los giros de estilo no eran caprichosos sino consecuentes.

El problema que los críticos le señalaron durante años fue la falta de coherencia. Cambiaba demasiado, demasiado seguido, para que alguien pudiera entender qué artista era en realidad. La respuesta que la carrera da en retrospectiva es que el hilo no estaba en el género sino en el control. En cada etapa, Cyrus se alejó un poco más de lo que otros habían decidido que debía ser y se acercó un poco más a lo que ella quería hacer. Las reinvenciones no eran escapes sino avances.

Endless Summer Vacation llegó en 2023 y con él ‘Flowers’, el primer single. Batió el récord de reproducciones en Spotify en una semana. En los Grammy de 2024, ganó el Disco del Año y la Mejor Actuación Pop en Solitario — sus primeros Grammy en dos décadas de carrera, a los 31 años. En su discurso dijo: «Este premio es increíble, pero espero que no cambie nada porque ayer mi vida ya era hermosa.»

Something Beautiful (2025), su noveno álbum, fue un álbum-concepto acompañado de una película que codirigió, descrito como «un intento de medicar una cultura enferma a través de la música». En septiembre del mismo año salió una edición deluxe con Lindsey Buckingham, Mick Fleetwood y David Byrne. Las críticas fueron divididas en lo musical, unánimes en señalar que era lo más artísticamente propio que había entregado.

En mayo de 2026 recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, la número 2.845. En junio, el Attention Tour arrancó en el Dodger Stadium. La chica que trabajó jornadas de doce horas a los trece años para sostener una doble identidad que no eligió lleva ahora el show más grande de su carrera. Ya solo con la suya.

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