Negocios y Finanzas

La familia Sirivadhanabhakdi se queda con 848 millones en hoteles de Frasers

Victor Maslow

Las grandes familias de Asia y de América Latina tienen más en común de lo que parece: la riqueza no solo se acumula, también se hereda, y el proceso de heredarla puede ser tan complicado como el de crearla. La familia Sirivadhanabhakdi, dueña de ThaiBev y Frasers Property en Tailandia y Singapur, movió 848 millones de dólares en activos hoteleros desde su empresa cotizada en bolsa hacia un fondo privado controlado por los cinco hijos del patriarca Charoen Sirivadhanabhakdi.

El negocio es simple en apariencia: una firma de inversión familiar le compra hoteles a Frasers Property Limited, la promotora inmobiliaria que la familia también controla. Pero la transacción tiene una capa que importa: Frasers Property cotiza en Singapur y tiene accionistas minoritarios que no son de la familia. Las reglas del mercado bursátil singapurense exigen valoración independiente y, dependiendo del monto, aprobación de los accionistas externos.

Ahí está el nudo. Las operaciones entre partes vinculadas son legales y frecuentes en los grandes conglomerados asiáticos. El problema es estructural: cuando el comprador y el vendedor pertenecen a la misma familia, fijar un precio realmente de mercado se vuelve difícil. Los accionistas minoritarios de Frasers Property necesitan saber si S$1.100 millones es un precio justo. El regulador de Singapur lleva años ajustando sus normas para este tipo de casos.

Los activos en cuestión son hoteles y residencias con servicios de la cartera de Frasers Property, valorados en S$1.100 millones (unos 848 millones de dólares). Frasers Property manejó su portafolio con dinamismo en los últimos años, aprovechando condiciones de mercado inusuales en el sector hotelero pospandemia. Al transferir estos activos a un vehículo privado familiar, la empresa cotizada simplifica su balance; la familia, por su parte, concentra ingresos hoteleros en manos de la próxima generación.

Charoen Sirivadhanabhakdi, el segundo hombre más rico de Tailandia, construyó su fortuna alrededor de ThaiBev y la cerveza Chang, pero también en comercio minorista y bienes raíces. Sus hijos llevan tiempo asumiendo más protagonismo en el grupo. Esta transacción formaliza ese traspaso.

Lo que haga Frasers Property con los fondos de la venta definirá si la operación benefició también a sus accionistas minoritarios. Si reinvierte en activos rentables o reduce deuda, bien. Si no, el mercado tendrá razones para preguntar a quién benefició realmente este movimiento.

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