Críticas

Estafadoras en oferta, cuando la suburbia americana descubre que siempre fue criminalmente brillante

Camille Lefèvre

El engaño era tan simple en su diseño que parecía inventado. Comprar un producto, quejarse ante la empresa, cobrar los cupones de cortesía… y luego copiarlos, venderlos por internet y construir un negocio millonario desde el sótano de casa. Connie Janikowski (Kristen Bell) y JoJo (Kirby Howell-Baptiste) encontraron un hueco en el sistema del consumismo americano y lo atravesaron con todo. Que ese hueco valiera 40 millones de dólares en cupones falsos lo convierte en una película inevitablemente necesaria.

Estafadoras en oferta (2021) funciona porque los directores Aron Gaudet y Gita Pullapilly conocen exactamente el peso de cada escena. La película alterna dos tramas que corren en sentidos opuestos: las mujeres escalan con creatividad e impulso mientras los hombres — Vince Vaughn como inspector de pérdidas, Paul Walter Hauser como agente postal — tropiezan con todo. El montaje entre las dos líneas produce el efecto cómico más sostenido: cada avance de la investigación llega tarde, siempre tarde.

La base es un caso real: Lori Ann Talens y Robin Ramirez construyeron la red de cupones falsos más grande de la historia de Estados Unidos, con un fraude de más de 31 millones de dólares. Gaudet y Pullapilly toman esa historia y no la juzgan. Dejan que el espectador disfrute de ver a dos mujeres subestimadas ganarle la partida al sistema, y que sienta también la pregunta que la película no hace en voz alta: ¿por qué tuvieron que hacerlo así?

Bell construye un personaje de cansancio doméstico convertido en energía criminal, y lo hace con la misma precisión que la distingue en Veronica Mars o The Good Place. Howell-Baptiste lleva a JoJo por un territorio más oscuro — ambición sin límites y poca paciencia para las reglas — y le sale una actuación que supera a todo lo que la rodea. La química entre las dos no es de oposición sino de complicidad, y eso sostiene la película cuando el argumento se acelera.

Vaughn encuentra en este papel un tono que no siempre explora: la incompetencia que da ternura. Hauser, que ya brilló en Yo, Tonya, convierte a su inspector postal en una máquina de chistes involuntarios — un personaje tan convencido de su misión que cada fracaso suyo resulta perfecto.

El resultado final es una película que no reinventa la comedia criminal pero la ejecuta con solidez. Con 6.7 sobre 10, Estafadoras en oferta se queda en el territorio del entretenimiento bien hecho: un guion que funciona, un reparto que se divierte, una historia real que es más absurda que cualquier cosa inventada. La recomendación es clara.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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