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Una peli de fútbol… y mutantes es puro disparate con monstruos que asustan a los más chicos

La cinta animada de Mitch Schauer (2022) junta a Zlatan, Megan Rapinoe y "Weird Al" en una comedia al estilo Looney Tunes.
Martha O'Hara
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Una peli de fútbol… y mutantes arranca en pleno partido. Zlatan Ibrahimović mete un gol, el estadio se viene abajo y el comentarista Rob Stone celebra con la gente. Según High on Films, “Weird Al” Yankovic anda por ahí sin que nadie sepa por qué y le dice a Stone que él también quiere el trofeo. Poco después Zlatan abre una caja de regalo con un balón y de ahí sale una babosa verde que chilla y le muerde la coleta. La película no aspira a más que a ser un desmadre absurdo. Ni con una meta tan modesta consigue que el desorden funcione de principio a fin.

Mitch Schauer dirige estos 73 minutos para Netflix. Ibrahimović y Megan Rapinoe ponen su propia voz a versiones animadas de sí mismos, y el científico malvado, interpretado por Yankovic, quiere robarles el talento. Al rescate van cuatro fans de entre 10 y 12 años, según Artsfuse, que manejan un servicio de control de plagas llamado Creature Catchers. Decider la describe como un Space Jam de hoy, con futbolistas en lugar de Michael Jordan y un científico loco en lugar de los extraterrestres, y la fórmula es tan conocida que casi se anuncia sola. El mismo medio advierte que el humor y el tono solo les harán gracia a los niños de 10 años o menos. Además, la película se apoya mucho en que reconozcan a jugadores y celebridades que a esa edad casi nadie conoce.

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Lo mejor son los momentos más descaradamente tontos. Artsfuse cuenta que Ibrahimović se divierte a lo grande con su versión de sí mismo, un narcisista exagerado que presume de sus habilidades hasta frente a cuatro niños. Decider rescata una línea que lo resume: antes de abrir la caja, Zlatan exclama «¡Un regalo! ¿Qué será? ¡Ojalá sea un jetpack!», y cuando se le escapan los poderes grita que le han puesto un uniforme nuevo. Para Decider, la verdadera estrella es Yankovic, que sabe sacarle jugo a una situación ridícula y actúa al villano con todo el histrionismo que el papel permite. No es su mejor trabajo del mes, añade ese medio: para eso hay que ver su biopic Weird, en el Roku Channel. Artsfuse apunta además que el científico es idéntico a una versión joven del cómico y que manda mutantes escondidos en balones a los jugadores más talentosos. Es una idea de caricatura clásica, y el villano la sostiene con aplomo.

Los niños son el flanco débil. Artsfuse los considera quizá lo más aburrido de la historia y lo justifica diciendo que alguien tiene que hacer de comparsa serio. High on Films describe a Zana impresionando a Zlatan con sus atajadas de portera y a Nautai con sus malabares con el balón, y con eso queda dicho casi todo lo que los distingue. En una película donde los famosos se la pasan en grande, cuatro personajes que sobre todo reaccionan se quedan en segundo plano.

El problema mayor es el miedo. Common Sense Media explica que Ibrahimović, Rapinoe y el propio Yankovic se transforman en monstruos verdes de dientes irregulares que se lanzan gruñendo hacia la cámara. Hay una coleta con vida propia, un hombre que ataca con una sierra giratoria y un jefe final mezcla de araña y escorpión con dos filas de dientes y un ojo suspendido al fondo de la garganta. Según el mismo medio, una babosa monstruosa muerde la cabeza de un cachorro, lo suelta al segundo y el perro queda bien. Common Sense concluye que todo esto resulta demasiado violento y aterrador para el público al que se dirige la película.

El humor funciona por acumulación, y no siempre a su favor. Artsfuse defiende el chiste del locutor que se pregunta quién ganará el premio al máximo All-Star de todos los tiempos, y asegura que mejora cada vez que reaparece. Decider habla de una película agresivamente tonta que intenta meter cuantas frases pegajosas caben en 73 minutos. Common Sense menciona un chiste recurrente sobre los gases y una sola vez la palabra «butt»: humor que a los más pequeños les saca la risa y al resto del sillón no le dice nada. Un usuario de Rotten Tomatoes ni siquiera pide tanto y la despacha como una pérdida de tiempo.

La animación tampoco ayuda. Artsfuse sostiene que habría valido la pena dedicar más tiempo y atención al aspecto visual, aunque lo perdona en vista de lo divertida que le resulta la película. Esa indulgencia es discutible, porque la imagen es tan plana como varios de los chistes. La banda sonora, de cinco canciones, no deja una melodía que uno quiera tararear.

Artsfuse recuerda con nostalgia a los Looney Tunes, cuando bastaba un yunque cayéndole en la cabeza a un supuesto genio para que todos se rieran, y Una peli de fútbol… y mutantes sí intenta ese camino. El resultado queda a medias. Los chistes están pensados para menores de diez años, y los monstruos que Common Sense considera demasiado espantosos para esa edad los ahuyentan. Lo que sobrevive es la voz de Yankovic, una escena con una caja de regalo y un jetpack que nunca llega, y la curiosidad de oír a Zlatan reírse de sí mismo.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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