Actores

Kylie Minogue: cuarenta años discutiéndole al título de princesa del pop

Penelope H. Fritz

La princesa del pop es un título con fecha de caducidad incorporada, salvo para la persona a la que se le entregó primero. Kylie Minogue ha visto la corona pasarse a mujeres más jóvenes media docena de veces. Ha visto a las revistas retirar el título en su nombre. Y sigue ahí, justo cuando un documental de Netflix abre su archivo personal, como la persona a la que se le pide decir qué nombra realmente esa corona.

YouTube video

Melbourne la formó. La casa Minogue funcionaba con la disciplina de ballet de su madre Carol, galesa de nacimiento, y la sensatez de su padre Ron, contador de una agencia de autos. Su hermana menor Dannii la siguió al mismo negocio desde la habitación de al lado. Cayó en la televisión casi sin querer: una mecánica marimacha llamada Charlene Robinson en Neighbours, la telenovela australiana convertida en fenómeno inexplicable del Reino Unido a finales de los ochenta. El episodio de la boda de 1987 atrajo a unos veinte millones de espectadores británicos. Tenía diecinueve años, salía de una secundaria en las afueras de Melbourne y los tabloides británicos decidieron que ella sería el próximo proyecto.

El procesamiento llegó en forma de Stock Aitken Waterman. Su versión de ‘The Loco-Motion’ ya había encadenado siete semanas en lo alto de la ARIA Singles Chart y se había convertido en el sencillo más vendido de Australia en los ochenta. PWL agregó ‘I Should Be So Lucky’, cinco semanas en el número uno británico, el dueto con Jason Donovan ‘Especially for You’ y un álbum debut, Kylie (1988), que vendió más de cinco millones de copias. La disquera lo llamaba pop. La prensa la llamaba el periquito cantante. Ninguna de las dos lecturas estaba del todo equivocada, y la música envejeció mejor de lo que ambas partes esperaban.

Rompió ese arreglo a propósito. La relación con Michael Hutchence, líder de INXS, que empezó en 1989 y sobrevivió a su contrato con PWL, suele leerse como el momento en que decidió que el pop no tenía que significar lo que Stock Aitken Waterman había dicho que significaba. Los años en Deconstruction Records —Kylie Minogue (1994), Impossible Princess (1997)— viraron hacia la electrónica y el dance con un orgullo herido audible. Y entonces, en 1995, llegó el dueto que se ha releído como su llegada al territorio adulto: ‘Where the Wild Roses Grow’ con Nick Cave and the Bad Seeds, una balada criminal cuya atmósfera oscura la crítica de rock no pudo descartar con un encogimiento de hombros. Dejó de hacerlo.

Parlophone llegó en 1999. Light Years (2000) le dio su primer número uno en ARIA. Fever (2001) vendió más de seis millones, y ‘Can’t Get You Out of My Head’ se convirtió en la canción contra la cual su catálogo se mediría desde entonces. El Grammy a ‘Come Into My World’ llegó en 2004. Baz Luhrmann ya la había usado como el Hada Verde en Moulin Rouge. La gira Showgirl fue una declaración sobre qué podía ser el pop arena hecho por una mujer entrando en sus treintas.

Y entonces, en mayo de 2005, le diagnosticaron cáncer de mama a los treinta y seis, lo que quedaba de Showgirl quedó pospuesto, y la versión pública de Kylie pasó un tiempo siendo la filtrada por la quimioterapia. Lo que ella hizo con ese diagnóstico es su propio argumento. Es la cara más visible de la sensibilización contra el cáncer de mama en Australia y Reino Unido desde hace dos décadas; el Cancer Council lanzó el Kylie Minogue Breast Cancer Fund a partir de su anuncio. Regresó al trabajo. Los discos que vinieron después —X (2007), Aphrodite (2010), el de Navidad (2015), el country Golden (2018), el Disco (2020) que reordenó el confinamiento— se empeñaron en afirmar que sobrevivir no era el hecho biográfico al que estaba dispuesta a reducirse. Aphrodite, en particular, la convirtió en la primera mujer con álbumes número uno en el Reino Unido en cuatro décadas seguidas. El dato seco hace parte del trabajo que la prosa no puede sostener sola.

La carrera como actriz corrió en paralelo de un modo que la industria nunca supo del todo qué hacer con. Holy Motors, la película de Leos Carax que compitió en Cannes en 2012, le dio el papel más respetado críticamente de su filmografía: una intervención breve y demoledora como una mujer de otra vida dentro de una limusina parisina. Estuvieron San Andreas, Galavant, el especial de Doctor Who en 2007 como Astrid Peth y un regreso fugaz a Charlene Robinson en Neighbours en 2022 para la despedida del programa. Nada de eso desplazó la identidad pop. Nada de eso terminó siendo tampoco una nota al pie.

Tension (2023) iba a ser un disco competente de carrera tardía. Llevaba ‘Padam Padam’, construida sobre el latido onomatopéyico de un número de Édith Piaf de 1951, que se enganchó en TikTok el verano pasado y se negó a salir. El Grammy a Best Pop Dance Recording en 2024 —año inaugural de la categoría— fue su segundo Grammy en dos décadas. Tension II salió ese mismo año. La Tension Tour cruzó 2025 con cinco estrellas del Guardian, i Paper y Rolling Stone Australia, con un setlist que recorría de ‘The Loco-Motion’ hasta ‘Padam Padam’. El álbum Tension Tour//Live 2025 salió en febrero.

La vida privada acumula el registro público cuidadoso que se espera: los años con Hutchence, la relación con Olivier Martinez durante su tratamiento, el breve compromiso de 2016 con Joshua Sasse, la pareja con Paul Solomons que terminó en 2023. No se volvió a casar. El documental de Netflix, que se estrena el 20 de mayo, abre su archivo personal sobre estas y otras preguntas, con Dannii Minogue, Jason Donovan, Nick Cave y Pete Waterman entre los testimonios. Dirige Michael Harte —Bafta y Emmy— y produce Ventureland, el equipo detrás de WHAM! y BECKHAM.

El documental es el signo de puntuación, no el epitafio. Las fechas de la Tension Tour se alargan más, la edición del décimo aniversario de Kylie Christmas viene en camino y el título ‘princesa del pop’ —el que tiene fecha de caducidad para todos menos para la dueña original— sigue siendo la pregunta, no la respuesta.

Etiquetas: , , , , , , ,

Debate

Hay 0 comentarios.