Ciencia

Un tercer ancestro se escondía en el ADN japonés y rompe el relato de dos orígenes

Peter Finch

Los habitantes de Japón no descienden de dos grupos ancestrales, como dicen los libros, sino de tres. Un estudio que leyó los genomas completos de 3.256 personas de todo el país encontró un tercer linaje distinto, más fuerte en el noreste, que los modelos previos habían disuelto. El hallazgo reescribe el origen de una población y conecta hebras de aquella vieja mezcla con enfermedades que la gente carga hoy.

La imagen vieja era pulcra. Decía que la ascendencia japonesa moderna venía de los jomon, los cazadores-recolectores que vivieron en las islas durante milenios, y de migrantes posteriores del este de Asia continental que trajeron el cultivo del arroz. Dos fuentes, trazadas con limpieza.

Los genomas no caben en dos casillas. La señal jomon sigue ahí y es más fuerte en Okinawa, donde representa cerca de un tercio de la ascendencia local. La señal continental domina en el oeste de Japón y muestra vínculos claros con poblaciones han chinas. Pero un tercer componente queda aparte en el noreste, donde vivieron los emishi históricos, y no se reduce a ninguno de los otros dos.

Leer genomas completos en vez de marcadores sueltos fue lo que cambió todo. El equipo secuenció cada letra de los 3.256 genomas tomados de un biobanco médico nacional y los reunió en una base de datos pensada para mapear a la vez ascendencia y salud. A esa resolución, la tercera hebra deja de parecer ruido y empieza a verse como una población aparte.

El pasado profundo también resulta médico. El análisis marcó 44 tramos de ADN arcaico heredado de neandertales y denisovanos. Un segmento de origen denisovano junto al gen NKX6-1 se asocia con la diabetes tipo 2 y hasta podría influir en cómo responden los pacientes al fármaco semaglutida, mientras que once tramos de origen neandertal acompañan a la enfermedad coronaria, el cáncer de próstata y la artritis reumatoide.

La división en tres es una inferencia estadística sólida, no un árbol genealógico. Las proporciones de ascendencia se reconstruyen a partir de patrones en muchos genomas, y la hebra del noreste se describe como relacionada con los emishi, no como prueba de que fueran los emishi. Las muestras vienen además de un biobanco médico, que se inclina hacia quienes se inscriben en uno, así que el equilibrio exacto de las tres fuentes hay que leerlo como una mejor estimación y no como cifra final.

El trabajo, dirigido por Chikashi Terao en el Centro de Ciencias Médicas Integrativas de RIKEN, salió en Science Advances en 2024 y recobró atención este mes al crecer la base de datos genómica que lo respalda, llamada JEWEL. El mismo enfoque se aplica ahora a otras poblaciones descritas mucho tiempo en dos partes, con la expectativa de que más de esos relatos pulcros terminen con un tercer hilo adentro.

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