Documentales

Chompoo: La niña desaparecida y olvidada: el documental de Netflix pone la lupa en el público que miró, no en el crimen

Martha Lucas

Para casi todo el país que siguió el caso, la historia tiene un rostro, y es el del hombre acusado del crimen. Sonreía en las miniaturas de sus videos, encabezaba ceremonias, bendecía a quienes iban a buscarlo y respondía a sus críticos frente a la cámara ante un público que solo crecía. La niña de tres años cuya muerte lo detonó todo terminó siendo lo que menos gente podía describir: un nombre, una edad, una foto escolar que se veía mucho menos que la de él.

Chompoo: La niña desaparecida y olvidada toma ese desequilibrio como tema, no como fondo. El documental de Nontawat Numbenchapol es el primer largometraje de no ficción que Netflix produce en Tailandia, y no busca resolver nada, porque los tribunales ya lo hicieron. Reconstruye cómo la desaparición de Orawan Wongsricha —conocida por todos como Nong Chompoo— en una aldea de Mukdahan se volvió meses de programación nacional, y lanza una pregunta que ninguna sentencia tuvo que responder: quién decidió que el interesante era el sospechoso.

Lo esencial de lo ocurrido no está en duda. La niña desapareció de una pequeña comunidad del distrito de Dong Luang, en el noreste del país, y su cuerpo apareció tres días después en una ladera boscosa lejos de casa, en un terreno que una niña no habría cruzado sola. Lo que siguió no fue una investigación rural discreta, sino una de las historias más vistas del país, cuya cara más visible no fue un detective ni un fiscal, sino un recolector de caucho que vivía a unos pasos.

Ese hombre, Chaiphol Wipha, era tío político de la niña y el público tailandés lo conoció como Uncle Phol. Entendió antes que nadie que una investigación se podía actuar. Abrió un canal, juntó cientos de miles de suscriptores y montó su propia inocencia como un show: mitad plática, mitad devoción, mitad espectáculo de pueblo. Numbenchapol lo filma como siempre ha filmado los relatos oficiales, como un texto con autor encima de la gente que queda adentro, y observa tanto la actuación como a la multitud que la hizo redituable.

Numbenchapol es documentalista antes que otra cosa, y eso marca hacia dónde apunta la cámara. Boundary, sobre la frontera en disputa con Camboya, y By the River, sobre aldeanos karen junto a un agua envenenada con plomo, estudian cómo la versión que se transmite tapa la que viven los retratados. Luego hizo ficción con Doi Boy, el drama de Netflix, pero el instinto no cambia: le importa menos la montaña que el flujo de videos, menos el crimen que su cobertura.

Ahí coloca la película su verdadera escena del crimen. La cultura tailandesa del directo y de hacer méritos le dio al caso un escenario diario: amuletos, bendiciones, números de lotería sacados de la tragedia y camiones llenos de gente que llegaban a un distrito que nunca pidió ser foro. El duelo se volvió un formato con capítulos fijos. El documental no desprecia a los vecinos que llegaron —trata su atención como algo genuino—, pero guarda su mirada más severa para la maquinaria que premiaba todo eso y para lo fácil que resulta volver celebridad a un sospechoso cuando basta con entretener.

Los que el espectáculo mandó al margen eran quienes más se jugaban. La mamá de Chompoo y su familia vivían dentro de una historia que ya no era sobre ellos, compitiendo por atención con un hombre que para entonces manejaba una cámara mejor que nadie. Parte de lo que el documental devuelve es proporción: pone la maquinaria de la fama junto a los hechos pequeños de una familia que perdió a una hija, y deja que la distancia acuse sola.

El título es el argumento. Todos recuerdan a Uncle Phol; la niña en cuyo nombre se juntaron las cámaras es la que quedó perdida y olvidada. Numbenchapol no lo arregla rogando por ella, pero se niega a aceptar que la atención equivalga a justicia o que un público enorme sea una forma de luto. Quien llegó por el caso famoso termina, sin regaños, convertido también en su objeto.

Para quien conoce el caso apenas por encima, el expediente ya cerró. Un tribunal de Mukdahan condenó a Chaiphol en 2022 y, el 13 de agosto de 2025, el Tribunal de Apelación subió su pena a 26 años por asesinato premeditado, secuestro y ocultamiento de cadáver; su esposa, tía de la niña, fue absuelta. Chompoo: La niña desaparecida y olvidada es un solo largometraje documental, no una serie, y todos los que aparecen son participantes reales, no actores. Llega a Netflix el 20 de agosto de 2026, dirigido por Numbenchapol y producido con la singapurense Beach House Pictures y Thai Film Works.

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