Series

Our Sticky Love: un giro crudo y áspero al romance con amnesia

Camille Lefèvre
Añádenos en Google

En cuanto Go Eun-sae (Ahn Ha-young) entra tambaleándose al gimnasio de boxeo de Jang Tae-ha (Jung Hae-in) en Our Sticky Love, con el cabello pegado al rostro por la lluvia, no solo llega a un lugar nuevo: también se adentra en una vida que no es suya. Así arranca la serie: una fiscal con amnesia que se oculta a plena vista y un exintegrante de una pandilla convertido en entrenador de boxeo que asegura ser su novio, en una mezcla de protección y nostalgia. Creada por Kim Jang-han y Mo Ji-hye, esta serie original de Netflix de 2026 toma el gastado recurso de la amnesia e intenta darle un giro fresco, en un terreno enredado, complejo y, sí, pegajoso.

Our Sticky Love sabe a quién va dirigida. Arranca con una premisa que parece sacada de una comedia romántica —una mujer amnésica y un interés amoroso dispuesto a protegerla—, pero no se queda ahí. Desde temprano, la serie se adentra en el thriller criminal e introduce una organización delictiva liderada por Baek Sang-gil, el personaje de Heo Sung-tae, que le da a Eun-sae algo de lo que esconderse y a Tae-ha alguien de quien protegerla. No es solo una historia de enamoramiento: habla de supervivencia, identidad y de las maneras silenciosas en que las personas se aferran unas a otras cuando el mundo intenta separarlas.

YouTube video

Jung Hae-in ofrece una de sus interpretaciones más matizadas hasta la fecha como Tae-ha. Su actuación tiene una dimensión física que hace que cada gesto —ya sea lanzar un golpe en el ring o tomar la mano de Eun-sae con vacilación— parezca deliberado. Carga con el peso de su pasado sin convertirse nunca en una caricatura del ex pandillero atormentado. La escena en que le enseña a boxear a Eun-sae resulta particularmente efectiva, no solo porque muestra a Tae-ha en su elemento, sino porque revela cómo expresa su afecto: con acciones, no con palabras.

Por su parte, Ahn Ha-young tiene la tarea más difícil. Interpretar a una mujer con amnesia exige transitar por una amplia gama de emociones —confusión, miedo, curiosidad—, y ella lo hace con sutileza. Sin embargo, hay momentos en que el guion le exige demasiado y le pide reacciones que parecen más propias de un cliché que de un personaje genuino. Cuando Eun-sae se enfrenta a pruebas de su vida anterior como fiscal, por ejemplo, la interpretación de Ha-young pierde algo de fuerza ante unos diálogos poco naturales.

El elenco secundario enriquece el material siempre que puede. Kim Yeong-ok, como Go Yeon-hong, la abuela de Tae-ha, aporta calidez y sabiduría a cada escena en la que aparece. Sus miradas serenas y cómplices a Eun-sae y Tae-ha dicen más sobre la relación entre ambos que cualquier monólogo explicativo. De manera similar, Jeon Bae-soo y Seo Jeong-yeon le dan profundidad al entorno de pueblo pequeño y hacen que Taffy Village se sienta como un personaje más: un lugar donde es difícil guardar secretos, pero más fácil compartirlos.

La dirección de Kim Jang-han es sólida, aunque poco memorable. Sabe encuadrar una escena para lograr un efecto emocional —como cuando Eun-sae y Tae-ha se sientan en la azotea del gimnasio a contemplar las estrellas—, pero no se arriesga demasiado en lo visual. La serie se apoya mucho en los diálogos y las actuaciones para transmitir el peso de sus temas. Donde sí destaca es en el ritmo de los momentos más tranquilos. En su primera mitad, combina los enredos de la amnesia, el humor de pueblo pequeño y el drama de pandillas, aunque con resultados dispares. Algunos episodios se sienten alargados y dependen demasiado de la comedia física o de los malentendidos repetitivos entre Eun-sae y Tae-ha.

El giro hacia el drama criminal con tintes de cine negro resulta brusco, aunque ofrece un cambio de ritmo bienvenido frente a los elementos de comedia romántica. La serie no se compromete del todo con ninguno de los dos géneros, y esa es su mayor debilidad. Cuando se inclina por el romance, pierde equilibrio; cuando se adentra en el crimen, le faltan la tensión y lo que está en juego en un thriller de verdad.

En cuanto a sus temas, Our Sticky Love intenta plantear que el amor es un acto de sacrificio y protección. La decisión de Tae-ha de mentir sobre su relación no busca beneficiarlo a él, sino mantener a salvo a Eun-sae, aunque ella no lo recuerde. La serie explora cómo el amor puede existir más allá de la memoria y ser una elección, no solo un sentimiento. Esta es su idea más convincente y la que le da a la historia una profundidad que va más allá de los enredos de la amnesia.

Para quienes disfrutan los K-dramas que mezclan romance y comedia con un toque de crimen, Our Sticky Love probablemente dé en el clavo. No es revolucionaria, pero entretiene, cuenta con buenas actuaciones y por momentos conmueve. A quienes busquen algo más original o visualmente impactante, quizá les sepa a poco.

En definitiva, Our Sticky Love es una comedia romántica encantadora, aunque irregular, con momentos de auténtica calidez y humor. La interpretación de Jung Hae-in es lo más destacado y mantiene a flote la serie en sus pasajes más flojos. La dirección es competente, pero poco memorable, y los cambios de género a veces resultan bruscos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.