Análisis

El receptor de los Bengals Ja’Marr Chase habló en Madrid: su enojo nunca fue la noticia

Molly Se-kyung
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A Ja’Marr Chase le bastó una conferencia de prensa en Madrid para cerrar una historia que persiguió a los Cincinnati Bengals hasta el otro lado del Atlántico. «Haga lo que haga, todo siempre se exagera», dijo el receptor abierto estrella a los periodistas en España, luego de explicar que él y su entrenador en jefe, Zac Taylor, ya habían hablado. Para entonces, un casco azotado y un rato a solas en el extremo de la banca llevaban casi una semana leyéndose como un pleito.

Chase tiene razón a medias. El enojo que mostró contra los Tennessee Titans fue normal, incluso útil, y su entrenador y su mariscal de campo lo dijeron a los pocos minutos del silbatazo final. La noticia vino después: un receptor que no quiso decir por qué estaba molesto y un vacío que aficionados y agregadores llenaron con gusto. El arranque de furia fue un problema de juego que se resolvió solo. El silencio fue un problema de comunicación que él mismo se fabricó.

La diferencia importa más allá de Cincinnati. Chase es uno de los jugadores más reconocibles de la NFL, una de las caras del partido de la liga en el Santiago Bernabéu y, a partir del lunes, protagonista de un comercial cómico. Entre más vende una estrella su personaje, menos puede darse el lujo de que lo narren otros. Su semana es un caso de libro: unos segundos de video sin una sola palabra terminaron convertidos en trama.

Qué hizo Ja’Marr Chase contra los Titans

Los Bengals vencieron 43-36 a los Titans en tiempo extra en el Paycor Stadium, en un partido que perdían 13-0 al terminar el primer cuarto, como señaló Newsweek. Ben Baby, de ESPN, reconstruyó el momento clave: al final del tercer cuarto, Chase le ganó al esquinero Joshua Williams con un doble movimiento y abrió 2.79 yardas de separación, pero el pase de Joe Burrow se quedó flotando lo suficiente para que Amani Hooker consiguiera su tercera intercepción del día. De regreso en la línea lateral, Chase azotó el casco. Con 6:59 por jugarse en el tiempo regular, caminó hasta el otro extremo de la banca y se sentó, solo salvo por las breves visitas del ala cerrada Mike Gesicki.

Nada de eso vino de un mal día. Chase terminó con 11 recepciones para 141 yardas, su mejor cifra de la temporada, y un touchdown, según ESPN, y sus dos recepciones en tiempo extra, de 17 y 14 yardas, prepararon la carrera ganadora de 9 yardas de Burrow. Además, era la segunda semana seguida que su carácter acaparaba titulares. Una semana antes, en Baltimore, con los Bengals abajo 13-0 al medio tiempo, dio un discurso que Taylor después elogió como liderazgo, y el equipo terminó ganando 35-13. «Estaba bastante enojado por cómo jugamos», le dijo Chase después al sitio del club. «Estaba gritando para que alguien hiciera una jugada por nosotros».

Zac Taylor y Joe Burrow lo vieron como una ventaja

Dentro de la organización, nadie trató el episodio contra los Titans como una crisis. «Puede que esté enojado conmigo, puede que esté enojado con quien sea», dijo Taylor después del partido, según citó ESPN. «Confío en que salga y haga su trabajo. Eso no cambia nada. La verdad, como que me gusta. Es algo diferente que manejar. Está bastante bien. Me gusta la competitividad de nuestros muchachos».

Burrow, su amigo desde sus tiempos universitarios en LSU, fue más lejos y se echó la culpa. «Me gusta cuando se emociona así», dijo, según ClutchPoints. «Normalmente quiere decir que tengo que hacer un mejor trabajo para lanzarle el balón». A ESPN le enumeró las razones sin rodeos: «Fue un partido muy emotivo. No lo conecté en el pase largo y entregamos el balón demasiadas veces». Cuando el entrenador dice que le gusta y el mariscal de campo se culpa por su propio pase, la versión oficial queda cerrada.

El silencio de Ja’Marr Chase dejó que otros escribieran el guion

Solo faltaba una voz: la de Chase. Después del partido, reportó ESPN, se negó a explicar por qué estaba molesto más allá de aceptar que «probablemente» lo estaba. Cuando le preguntaron por los malos arranques del equipo, respondió, según la versión de Newsweek: «Sí, no sé. Pregúntenle a Zac. No es mi trabajo. Pregúntenle a Zac».

Ahí la historia se le salió de las manos al equipo. Leído sin contexto, «Pregúntenle a Zac» suena a un receptor que se lava las manos frente a su entrenador, y así lo leyó mucha gente. Pro Football Network juntó reacciones de aficionados que veían tensión; uno de ellos aseguró que Chase «lleva años queriendo que corran a Zac (Taylor)». La imagen de una estrella sentada sola al final de la banca hizo el resto. Durante días, lo más comentado de un partido de 141 yardas fue un casco.

El mejor argumento para quedarse callado

Chase tiene buenas razones para cuidarse, y vale la pena escucharlas. En 2023, después de una derrota en Tennessee, su comentario de que siempre estaba desmarcado, dicho con una grosería, se recortó y se tomó como una crítica a Burrow y a la ofensiva. Taylor vio la entrevista completa, llamó a Chase a su oficina y, para sorpresa del receptor, le dijo que había sido una gran entrevista, según el sitio de los Bengals. La lección que sacó Chase en ese momento fue directa: «Últimamente trato de cuidar lo que digo, porque cualquier cosa que digo se vuelve un escándalo». Visto así, no decir casi nada minutos después de un partido en tiempo extra es defensa propia. No hay nada que recortar, su entrenador y su mariscal de campo ya hablaron y ningún atleta le debe a nadie un reporte de sus sentimientos camino a la regadera.

Esa lógica solo funciona si el silencio es neutral, y aquí no lo fue. Un casco azotado frente a las cámaras ya es un mensaje; negarse a explicarlo no lo borra, sino que le regala la explicación a quien la quiera. «Pregúntenle a Zac» ni siquiera fue silencio. Fue una frase, y apuntaba al entrenador. Basta compararlo con el viernes. Chase dijo unas cuantas frases sobre liderazgo y respeto, y el conflicto se esfumó: el sitio de Sports Illustrated dedicado a los Bengals concluyó que había «cero resentimientos» entre él y Taylor. La explicación real siempre fue inofensiva. Un casco azotado en la línea lateral dura unos segundos; un encogimiento de hombros sin explicación dura todo un ciclo de noticias.

Ja’Marr Chase llega a Madrid sabiendo cómo usar una cámara

El momento de su siguiente aparición le da la razón al argumento. En un comercial de Fabletics compartido en exclusiva con Heavy, que saldrá al aire el lunes 9 de noviembre, Chase interpreta al solemne vocero de una parodia de anuncio de servicio público que pide rescatar a los atletas de su mala ropa fuera de la cancha. Según Heavy, el comercial toma prestado el piano melancólico de las campañas de beneficencia, asegura que 3,000 atletas fueron rescatados de malos atuendos el año pasado y pide a la audiencia sumarse a la causa con el hashtag #FixTheFits. Fabletics lo nombró su primer embajador atleta profesional en septiembre de 2025, y cuando lanzó su colección de otoño lo dijo sin vueltas: «Convertirte en la mejor versión de ti mismo dentro y fuera de la cancha empieza por la confianza».

Un jugador capaz de vender una crisis falsa sin inmutarse sabe exactamente cómo se encuadra, se programa y se entrega un mensaje. Esa habilidad también estaba disponible el domingo del partido contra los Titans. Antes del viaje, Taylor describió Madrid como una oportunidad «para mostrar la marca Bengals» y mencionó a Burrow, Chase y Tee Higgins entre los jugadores más reconocibles del mundo, reportó Bengals.com. Una estrella de ese tamaño no puede renunciar a contar su propia historia; cuando lo hace, alguien más toma el trabajo.

También hay una razón de juego por la que su frustración es fácil de malinterpretar. Chase está produciendo: el sitio del club lo ubicó segundo de la liga en touchdowns, con Burrow registrando un rating de pasador de 113.6 cuando lo busca a él. Su valor también se nota en recepciones que nunca hace. DAZN explicó cómo el touchdown de 25 yardas de Gesicki contra los Titans salió de un amago hacia Chase. «Un amago a Ja’Marr para que se movieran un poco, y luego meterme por el carril interior», explicó Gesicki. Un receptor que atrae tanta atención a veces va a querer el balón que no le llega, y lo va a decir con el cuerpo.

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El veredicto es simple. El enojo de Chase no es el problema que las redes quisieron ver; su entrenador lo celebra y su mariscal de campo lo lee como un mensaje para sí mismo. El problema es el hueco entre el momento y la explicación. Las estrellas que viven de vender su personalidad, desde comerciales de tenis hasta parodias de anuncios públicos, les deben a sus equipos una frase clara después de explotar en público. Chase la encontró en Madrid, cinco días después.

Lo documentado frente a lo que todavía es especulación

Documentado: en la victoria 43-36 en tiempo extra sobre los Titans del 1 de noviembre, Chase azotó el casco tras una intercepción y más tarde se sentó solo en la banca; después se negó a explicar y dijo «Pregúntenle a Zac» sobre los malos arranques; Taylor y Burrow dijeron públicamente que les gustaba su competitividad; y el 6 de noviembre, en Madrid, Chase dijo que había hablado con Taylor y que la reacción a su comportamiento se había exagerado. El comercial de Fabletics y su fecha de transmisión vienen del adelanto exclusivo de Heavy.

Todavía especulación: qué lo hizo explotar exactamente, más allá del pase largo fallido y las pérdidas de balón que enumeró Burrow, y si queda alguna fricción duradera con Taylor. Algunos aficionados en redes aseguran que sí. Nadie en la organización de los Bengals lo ha dicho, y los dos le restaron importancia en público. Mientras ninguno de ellos diga lo contrario, el pleito solo existe en las repeticiones.

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