Críticas

El Padrino II, la secuela excepcional que convirtió la saga Corleone en tragedia

Martha Lucas
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La continuación que Francis Ford Coppola estrenó en 1974 cuenta dos historias en paralelo, el ascenso de Vito Corleone en Nueva York y el vaciamiento interior de su hijo Michael en Lake Tahoe, y fue la primera secuela en ganar el Óscar a mejor película.

El Padrino II termina donde pocas películas criminales de su época se atrevían a terminar: con el hombre que ganó todas las batallas sentado solo junto a un lago, después de ordenar la muerte de su propio hermano. La película de Francis Ford Coppola de 1974 toma el imperio construido en El Padrino dos años antes y dedica 200 minutos a desarmarlo desde adentro, mientras cuenta, en paralelo, la historia de cómo empezó ese imperio. Es al mismo tiempo una secuela y una precuela, y esa doble forma es la idea central de toda la película.

Dos historias, una familia

En 1958, Michael Corleone (Al Pacino) es el Don. Maneja la familia desde una residencia a orillas de Lake Tahoe, quiere una participación en los casinos de Las Vegas y lo corteja el jefe mafioso judío Hyman Roth (Lee Strasberg), que busca que invierta en La Habana bajo el gobierno de Batista. Un atentado contra Michael en la residencia, la noche de la primera comunión de su hijo Anthony, lo convence de que alguien cercano lo traicionó. La búsqueda de ese traidor pasa por un comité del Senado sobre el crimen organizado y por la caída de la Cuba de Batista en la noche de Año Nuevo, y termina en su propio hermano, Fredo (John Cazale).

La segunda historia empieza en 1901. Vito Andolini, un niño de nueve años, escapa del pueblo siciliano de Corleone después de que el cacique local, Don Ciccio, mate al resto de su familia; en Ellis Island, un agente de migración lo registra con el nombre de su pueblo natal. Para 1917, el joven Vito (Robert De Niro) está casado, tiene un hijo pequeño, Sonny, y pierde su trabajo en una tienda de abarrotes de la Pequeña Italia por culpa de Don Fanucci, el extorsionador de la Mano Negra que abusa del barrio. Empieza a robar con su vecino Peter Clemenza, mata a Fanucci y se convierte en el hombre al que los vecinos acuden para pedir protección. En 1922 regresa a Sicilia, monta un negocio de importación de aceite de oliva y salda sus cuentas con Don Ciccio.

La película salta de una línea temporal a otra en lugar de contarlas en orden, así que el ascenso del padre y la caída del hijo se comentan entre sí. Coppola describió su plan como contraponer el auge de la familia bajo Vito con su declive bajo Michael, un padre y un hijo vistos a la misma edad, ambos de treinta y tantos. Vito reúne gente a su alrededor; Michael pierde a los suyos uno por uno: su esposa Kay (Diane Keaton), su capo Frank Pentangeli (Michael V. Gazzo) y, al final, Fredo, el hermano al que alguna vez protegió.

The Godfather Part II (1974)
El Padrino II (1974) — el cartel original de estreno. Paramount Pictures.

Cómo se hizo la secuela

Mario Puzo, cuya novela de 1969 fue la base de las dos películas, empezó a escribir el guion de una continuación en diciembre de 1971, incluso antes del estreno de El Padrino; su título provisional era La muerte de Michael Corleone (The Death of Michael Corleone). Puzo y Coppola escribieron juntos el guion, y Paramount Pictures, después del éxito comercial de la primera película, le dio al director mucho más control del que tuvo la primera vez. Coppola contó que la doble estructura fue su forma de no limitarse a filmar otra vez la primera película. Llegó a reunirse con Martin Scorsese para que él dirigiera la secuela, pero Paramount se negó.

La producción estuvo a punto de frenarse antes de empezar. Los abogados de Al Pacino le avisaron a Coppola que el actor tenía serias dudas sobre el guion de Puzo y que no participaría; Coppola pasó una noche reescribiéndolo, Pacino aprobó la nueva versión y la filmación siguió adelante. El presupuesto original de 6 millones de dólares terminó por superar los 11 millones. La filmación principal se extendió del 1 de octubre de 1973 al 19 de junio de 1974. Las secuencias de La Habana se filmaron en Santo Domingo, en República Dominicana, y el pueblo siciliano que aparece en la película es Forza d’Agrò.

Coppola también peleó por el título. Paramount dudaba que el público quisiera más de una historia que ya había visto, pero él insistió en llamarla Parte II, y se convirtió en la primera gran película estadounidense en llevar un número de esa manera; las secuelas numeradas se volvieron práctica común después de su éxito. Tres semanas antes del estreno, críticos y periodistas que ya la habían visto la calificaron de desastre, sobre todo porque los saltos entre Vito y Michael eran demasiado frecuentes. Coppola y los editores, Peter Zinner, Barry Malkin y Richard Marks, regresaron a la sala de edición para reestructurarla. Según el propio Coppola, la audiencia del Senado se inspiró en las audiencias Valachi, con Pentangeli como un testigo al estilo de Valachi.

Los actores que volvieron y los que no

Varios rostros de la primera película regresaron: Robert Duvall como el consigliere Tom Hagen, Diane Keaton como Kay, Talia Shire como Connie y John Cazale como Fredo. Otros no. Marlon Brando aceptó aparecer en un flashback del cumpleaños de Vito, el 7 de diciembre de 1941, pero, como se sentía maltratado por el consejo directivo de Paramount, no se presentó al único día de filmación, y Coppola reescribió la escena ese mismo día. Richard S. Castellano no regresó como Clemenza, y la parte de la trama pensada para el Clemenza mayor pasó a un personaje nuevo, Frank Pentangeli. James Cagney rechazó el papel de Hyman Roth porque se había retirado de la actuación, y el personaje fue para Lee Strasberg, el maestro de actuación conocido sobre todo por su trabajo en el Actors Studio. James Caan volvió como Sonny solamente para la escena del cumpleaños.

Robert De Niro, que acababa de darse a conocer con Mean Streets, interpretó al joven Vito en gran parte en siciliano, el mismo personaje que Brando había interpretado dos años antes. Brando ganó el Óscar por ese papel en 1973; De Niro ganó por él el de mejor actor de reparto, la primera vez que dos actores recibieron premios de la Academia por interpretar al mismo personaje. Pacino, que había estado nominado a mejor actor de reparto por la primera película, fue nominado esta vez a mejor actor y ganó el BAFTA, un premio compartido con Tarde de perros (Dog Day Afternoon). Gazzo y Strasberg estuvieron nominados a mejor actor de reparto, y Talia Shire, a mejor actriz de reparto.

El oficio detrás de la cámara

La mayoría de los colaboradores clave de la primera película regresaron. Gordon Willis volvió a encargarse de la fotografía, y su imagen cálida, en tonos ámbar, de los capítulos de principios de siglo es una de las estéticas más reconocibles del cine estadounidense de los años setenta. Dean Tavoularis hizo el diseño de producción, desde la Pequeña Italia y Ellis Island del cambio de siglo hasta una residencia de los años cincuenta junto a un lago de Nevada y La Habana prerrevolucionaria; compartió el Óscar a mejor dirección artística con Angelo P. Graham y George R. Nelson. Theadora Van Runkle estuvo nominada por el vestuario. El Padrino II fue además la última gran película estadounidense cuyas copias de estreno se hicieron con el proceso de imbibición de tintes de Technicolor hasta finales de los años noventa.

La música es de Nino Rota, con aportaciones de Carmine Coppola, padre del director. Los temas que Rota compuso para la primera película regresan junto con música nueva para los capítulos de Sicilia y Nueva York, y la partitura ganó el Óscar a mejor música dramática original. La película dura 200 minutos, está hablada en inglés y siciliano, y la produjeron Paramount Pictures y The Coppola Company.

Seis Óscar y un debate que sigue vivo

La película se estrenó en Nueva York el 12 de diciembre de 1974 y llegó a los cines de todo Estados Unidos el 20 de diciembre. Recaudó 47.5 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, menos que la original pero suficiente para ser la película más taquillera de Paramount en 1974, y alrededor de 93 millones de dólares en todo el mundo con el paso de los años. En la 47.ª ceremonia de los premios de la Academia recibió once nominaciones y ganó seis: mejor película, mejor dirección, mejor actor de reparto para De Niro, mejor guion adaptado para Coppola y Puzo, mejor dirección artística y mejor música dramática original. Fue la primera secuela en ganar el Óscar a mejor película, y El Padrino y su continuación siguen siendo la única pareja de original y secuela en la que ambas películas se llevaron el premio principal. Coppola ganó además el premio del Sindicato de Directores de Estados Unidos (Directors Guild of America).

Su prestigio no dejó de crecer desde entonces. La Biblioteca del Congreso (Library of Congress) la incorporó al National Film Registry en 1993. El American Film Institute la colocó en el lugar 32 de las películas estadounidenses en 1998 y de nuevo en 2007, puso a Michael Corleone en el lugar 11 de su lista de villanos del cine e incluyó «Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca» en su lista de las frases más memorables del cine estadounidense. Las palabras de Michael a Fredo, «Sé que fuiste tú, Fredo. Me rompiste el corazón», están entre las más citadas de toda la saga.

Coppola volvió sobre el material más de una vez. The Godfather Saga, una reedición cronológica de las dos primeras películas con material no utilizado, se preparó para la televisión y la transmitió NBC en 1977, y El Padrino III llegó en 1990. Las dos primeras películas fueron restauradas por Robert A. Harris para una edición de 2008 y remasterizadas otra vez con motivo del 50.º aniversario de la original, en 2022.

Lo que sigue atrayendo al público es su forma: una épica criminal de más de tres horas que rechaza la fórmula habitual de las secuelas, la de ofrecer más de lo mismo, y en cambio se pregunta cuánto costó el final de la primera película. El Padrino planteaba si Michael podría mantenerse fuera del negocio familiar. La Parte II responde que terminó por encarnarlo tan por completo que, en la última escena, ya no queda nadie a su alrededor: únicamente Michael, solo en la residencia junto al lago. Si supera o no a la original es un debate que lleva ya cincuenta años, y eso por sí solo la distingue de casi cualquier otra secuela.

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