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Kristoffer Borgli mete a Zendaya y Pattinson en una boda que se pudre en «El drama»

Molly Se-kyung

La nueva película de Kristoffer Borgli arranca donde la mayoría de los romances prefiere terminar: con una pareja que ya decidió pasar la vida junta. A Charlie y a Emma les queda una semana para la boda, el lugar apartado y el primer baile a medio ensayar, cuando uno de los dos deja escapar algo del pasado que el otro nunca debió escuchar. «El drama» toma esa sola confesión y observa cómo se abre camino por todo lo que la relación daba por sabido de sí misma.

La premisa cabe en una invitación, y justo por eso se vuelve peligrosa en manos de Borgli. El director noruego construyó su obra sobre la distancia entre cómo quiere verse la gente y lo que de verdad está dispuesta a hacer al respecto, y un matrimonio es la versión más concentrada de esa distancia. La pregunta que persigue la película no es si Charlie y Emma se aman. Es si el amor sobrevive al instante en que descubres con quién te estás casando de verdad.

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Elegir a Zendaya y Robert Pattinson es lo más fuerte que dice la película antes de que alguien compre un boleto. Los dos llevan su carrera reciente cuidando cuánto de sí mismos puede ver el público: Zendaya dando vida a figuras que vuelven la compostura una armadura, Pattinson a hombres que esconden la inestabilidad detrás del encanto. Todo el método de Borgli consiste en aflojar ese control frente a la cámara. Como Emma Harwood y Charlie Thompson, los dos deben encarnar a personas que creían tenerse bien medidas y después dejar que la certeza se cuartee mientras la fiesta de bodas sigue sonriendo alrededor.

Borgli llega a esta escala con dos películas que hicieron del malestar su verdadero tema. Una seguía a una mujer que se inventaba una enfermedad porque la atención se parecía al amor; la otra metía a un hombre común en los sueños de desconocidos y dejaba que la fama repentina lo vaciara por dentro. Las dos pasaban por comedias solo en el sentido de que uno reía para no voltear la mirada. «El drama» es su primera vez con estrellas de este voltaje y la primera vez que apunta ese instinto a algo tan común como una boda. Eso es el paso natural que sigue o el momento en que su crueldad particular queda domesticada para una sala más amplia.

El título hace doble trabajo. «El drama» es el género en el que la historia amenaza con desplomarse, la palabra que usa una fiesta de bodas para el pleito que nadie quiere nombrar y la moneda de una cultura digital que trata los derrumbes ajenos como entretenimiento. Borgli suele nombrar las cosas con frialdad y dejar que esa frialdad se agríe. Titular «El drama» a un romance sobre un secreto enterrado es de esos gestos que parecen un encogimiento de hombros y caen como una tesis.

Debajo está el cliché más viejo sobre el amor, que es ciego, tomado al pie de la letra y puesto bajo una luz de fluorescente. El tráiler vende el secreto como motor, pero el historial de Borgli apunta a otro blanco: la gente acomodada alrededor de la pareja, los amigos y las familias y los padrinos que mantienen la celebración andando porque la alternativa es admitir que debería detenerse. Una comedia romántica suele preguntar si dos personas terminarán juntas. Esta pregunta si deberían, y si alguien en la sala es lo bastante honesto para decirlo antes de partir el pastel.

Nada de eso lo prueba un tráiler hecho para proteger su propio giro. El riesgo real de una película así es de tono. La mala leche de Borgli funcionaba a escala indie, donde ningún estudio tenía interés en un final amable. Doblada en un empaque de estrellas con dos de los actores más fotografiados del mundo, ese mismo instinto puede quedar lijado hasta volverse consuelo: una comedia incómoda que pierde el valor en el tercer acto y perdona a todos. El elenco y la sinopsis prometen fricción. Si la película terminada la conserva, o cambia el filo de Borgli por un final que manda al público a casa tranquilo, es lo único que el marketing cuida de no mostrar.

Para que conste: Zendaya es Emma Harwood y Robert Pattinson es Charlie Thompson, con Mamoudou Athie como Mike, Alana Haim como Rachel y Jordyn Curet como la Emma joven. Borgli firma guion y dirección, y detrás está A24, el estudio que apuesta a que su sensibilidad de cine de autor escala hasta dos de los nombres más grandes del planeta. La película dura cerca de una hora y tres cuartos, lo justo para sostener la semana de la boda en clave claustrofóbica y no dejar que se disperse.

«El drama» se estrena en los cines de México el 9 de abril de 2026 y llega como estreno de sala, no como un lanzamiento discreto en streaming. Es el formato que el material parece pedir: una película construida sobre el cambio de un rostro en primer plano, de las que funcionan mejor en una sala a oscuras llena de gente que llegó a averiguar si la pareja lo logra.

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