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Nuevos ricos tiene pareja ideal y escándalo de sobra, pero un guion que se queda corto

Comedia francesa de estafas y criptomonedas dirigida por Julien Royal en 2023.
Martha O'Hara
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Un Rolex supuestamente auténtico dejado como garantía sobre una mesa de póker clandestina, una deuda con dos hermanos que mandan en el lugar y una pelea que estalla cuando Youssef ya no tiene con qué pagar. Así cuenta CinemaExpress el momento en que se le acaba la suerte al protagonista de Nuevos ricos, la comedia romántica francesa de Julien Royal que circula internacionalmente como All-Time High y cuyo título original es Nouveaux riches. Es un buen resumen de la película entera: un hombre que vive de la labia descubre que, cuando el discurso ya no alcanza, lo que le queda son los puños.

Youssef Bouahzizi, que para su novia es Thiago, es un estafador con los bolsillos vacíos. CinemaExpress lo ubica en el negocio de las bolsas de diseñador del mercado negro, que de un tiempo para acá no le deja nada, y con ganas de diversificarse para dar por fin el golpe grande. Su herramienta es el verbo. Vende una historia, una visión, y habla sin parar sin decir gran cosa. Algunos le compran el cuento y otros no. Lo mejor que hace la película con él es no tratarlo como a un genio del engaño, sino como a un vendedor ambulante en mala racha que improvisa sobre la marcha y se aferra a las apariencias. ReadySteadyCut señala justo ese rasgo: Thiago comete pequeñas estafas para mantener su imagen ante su novia, hasta que la máscara se le cae con estrépito y su desesperación crece.

Nassim Lyes encuentra el tono para ese personaje. ReadySteadyCut lo describe como un tipo más cursi que encantador, y ahí está el acierto de la interpretación: Lyes suelta sus líneas con una soltura que sostiene los chistes incluso cuando el chiste en sí es flojo. Para esa reseña, su mejor momento cómico llega en la escena en que le confiesa a su novia quién es de verdad y cómo luce sin disfraz. CinemaExpress es más reservado. Admite que el timing cómico de Lyes funciona de vez en cuando, pero sostiene que la escritura no logra seguirle el paso. Mi lectura queda a medio camino: el actor cumple casi siempre, y lo que falla es el material que le toca decir en los tramos menos inspirados.

Zoé Marchal interpreta a Stéphanie, una mujer a punto de hacerse muy rica gracias a las criptomonedas. ReadySteadyCut elogia su trabajo como una chica neurótica, en apariencia segura de sí misma pero insegura por dentro, y habla de una química sólida con Lyes. CinemaExpress aporta un ejemplo que explica por qué funciona la pareja: Stéphanie enumera con detalle cuánto valdrá su fortuna cuando venda las criptomonedas, pero arma un escándalo en el súper porque no le alcanza para pagar, y es Youssef quien termina cubriendo casi todo. Su riqueza existe en la conversación, no en la cartera. Él, por su parte, se convence de que va tras el dinero y nada más. Cuesta saber quién se enamora de quién, o si todo es una gran farsa, y esa incertidumbre es lo que mantiene vivo el vínculo entre ambos. Según CinemaExpress, son una pareja improbable, y eso juega a favor de la historia.

El punto de partida es conocido: un timador y una mujer con una fortuna en criptomonedas hacen clic, y cada uno puede ser el blanco del otro. CinemaExpress admite que el planteamiento es un lugar común, pero lo encuentra bastante entretenido. Coincido, con una salvedad. Como los dos personajes son mentirosos compulsivos, el espectador pierde con facilidad el rastro de sus intenciones. ReadySteadyCut lo dice sin rodeos: se preguntó hacia dónde iba la trama y cuál era el sentido de la película, hasta el punto de pausarla para prepararse un té. El mismo crítico reconoce, sin embargo, que el guion está muy bien escrito, que cuenta mucho y que no deja caer el ritmo. Ambas observaciones me parecen justas: el ritmo nunca se detiene, pero la dirección se vuelve borrosa cuando nadie en pantalla dice la verdad.

Las peleas son la sorpresa. Hay comedia física, gritos y situaciones desmesuradas, el slapstick y el screwball que ReadySteadyCut describe con precisión, y de pronto aparecen combates violentos y bien coreografiados que, según esa reseña, nadie esperaba y que empujan la narración. CinemaExpress ya había anotado que Youssef sorprende al público con su habilidad para pelear en la escena de la casa de apuestas. Un extracto de reseña listado en Metacritic también destaca esas peleas: las describe como a huesos rotos, filmadas en tomas largas y coreografiadas con esmero. Son el momento en que la película deja de depender de los diálogos y confía en el cuerpo de sus actores.

Hay además una veta de clase. CinemaExpress destaca que a Youssef le obsesiona pertenecer a las grandes ligas, y la película lo muestra en la casa de su acaudalada novia, donde el padre y el hermano se burlan de su manera exagerada y ostentosa de compensar lo que no tiene. Es la escena que más cuesta olvidar, porque ahí el estafador deja de ser un personaje cómico y se convierte en alguien a quien los demás miran por encima del hombro. El chiste sigue ahí, pero ahora tiene filo.

El reparto secundario está poblado de nombres con apodo. Adrien Essamir es Papillon, Yousef Ramal es Parpaing, Eric Cullet es Camion, y están además Yovel Lewkowski como Yaël y Yassine Stein como Zak. Hakim Jemili, Ciryl Gane y Adèle Exarchopoulos figuran en los créditos interpretándose a sí mismos. Aparte de eso, ReadySteadyCut tiene un elogio inesperado para el trabajo de las voces del doblaje, cuya calidad, dice, mejoró de manera notable: la comedia llega con fuerza incluso para quien no ve la película en su idioma original.

El tema de las criptomonedas funciona más como motor del enredo que como asunto de fondo. La fortuna de Stéphanie es una promesa de riqueza que ella cuenta pero todavía no puede gastar, y ese desfase entre lo que dice tener y lo que puede pagar encaja con un protagonista que también vive de aparentar. Los dos fingen una solvencia que no poseen, y la película encuentra ahí su mejor idea: el estafador y su presa hablan el mismo idioma, el de la apariencia.

El final, según ReadySteadyCut, es intenso y a la vez sentimental, y cierra el círculo de una manera que el espectador no anticipa: el jugador sí termina engañado, pero no por donde se esperaba. Nuevos ricos tropieza con el humor grueso que CinemaExpress le reprocha y con una trama que se enreda en sus propias mentiras. A cambio ofrece una pareja que se sostiene, peleas que se ven y una escena de confesión que Lyes resuelve con oficio. No reinventa la comedia de timadores, pero cumple lo que promete en sus dos protagonistas y en sus golpes.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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