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Los imperdonables: cuando Eastwood desnudó la violencia del western

Jun Satō

El encuadre habla antes de que nadie abra la boca. Barro de Kansas, dos hijos viendo cómo su padre se dirige hacia un caballo. El cielo no aclara. Clint Eastwood, director y protagonista como William Munny, establece desde la primera imagen la lógica de Los imperdonables: un mundo sin consuelo y sin partido.

La fotografía de Jack N. Green desdeña la luz cobriza que el género acostumbra ofrecer. El Wyoming de Los imperdonables es amplio y gris, horizontes planos, cielo bajo. El paisaje no sabe de justicia. Los hombres lo cruzan hacia la violencia y él permanece igual cuando ya no están.

El guion de David Webb Peoples formula una sola pregunta: ¿qué pasa cuando el mito del pistolero se examina desde adentro? William Munny, ex asesino de reputación “notoriamente violenta e intemperante”, ahora un ranchero fracasado y viudo, acepta una recompensa por dinero. Se lo dice de distinta manera: es por los hijos. Los hombres lo merecen. La película pasa su metraje desarmando cada argumento.

Gene Hackman construye a Little Bill Daggett, el sheriff de Big Whiskey, como el personaje más perturbador del film: un hombre que cree que el orden justifica la crueldad, que levanta su casa con sus propias manos y resulta casi agradable en los momentos calmos. No es un villano que se reconozca como tal. Hackman obtuvo el Óscar al Mejor Actor de Reparto. La Academia no se equivocó. La superficie civil del personaje esconde algo que el género rara vez mira: que quienes mantienen el orden y quienes lo violan operan con la misma lógica.

Morgan Freeman interpreta a Ned Logan con una quietud que es la conciencia del relato. La escena en que Ned descubre que no puede matar —cuando el rifle simplemente no dispara— es uno de los momentos más sobrios del cine americano. La música de Lennie Niehaus deja ese silencio en pie: sin metales, sin cuerdas que suban, sin resolución. Solo lo que pasó y lo que costó.

Richard Harris aparece brevemente como English Bob, cuya fama Little Bill destruye frente a un cronista con cuaderno. La secuencia es la tesis del film: la leyenda existe porque alguien la registró, y el registro siempre fue más amable que el hombre. La dedicatoria final a Don Siegel y Sergio Leone reconoce la tradición que Eastwood vino a desmantelar.

Los imperdonables ganó cuatro premios de la Academia, entre ellos Mejor Película y Mejor Director. La secuencia final en el bar de Greely no tiene gloria: lo que parece el clímax del western funciona como un crimen. Munny mata a varios hombres, el último desarmado, y sale a la lluvia. No hay amanecer. La película no pide ser querida. Solo insiste en que nadie, tampoco el espectador, salga sin hacerse cargo.

Dirección

Clint Eastwood
Photo via The Movie Database (TMDB)

Clint Eastwood

Reparto

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