Películas

Roberto Andò convierte la gesta de los Mil de Garibaldi en un truco de magia

Veronica Loop

Un ejército de voluntarios desembarca en una playa de Sicilia en franca inferioridad numérica, y el oficial decisivo no es el que dirige la columna más numerosa, sino el que comprende que el enemigo actúa según lo que se le hace ver. Sobre esa premisa levanta Roberto Andò su película L’abbaglio, estrenada en el circuito internacional como The Illusion. La campaña que dio forma a la Italia unificada no aparece aquí como un desfile de heroísmo, sino como un problema de percepción que se gana administrando lo que el adversario cree mirar.

El relato sigue al coronel Vincenzo Giordano Orsini, oficial de artillería en la expedición de Garibaldi, y a dos sicilianos que se integran a la marcha: un campesino desarraigado y un ilusionista de escenario cuyo juego de manos termina siendo justo lo que una fuerza menor necesita ante una mayor. El título opera en dos niveles. Hay un mago entre las filas y hay un engaño en el centro del plan militar, y Andò permite que el oficio del prestidigitador y la táctica del general se confundan.

YouTube video

El elenco es la declaración de intenciones más nítida. Toni Servillo construye a Orsini como el centro de gravedad del filme, el profesional sereno alrededor del cual se ordena el desorden, y el papel le devuelve a Andò la presencia ancla sobre la que ambos cimentaron una colaboración larga. Junto a él, Salvatore Ficarra y Valentino Picone, el dúo cómico siciliano de enorme arrastre popular, interpretan al campesino y al ilusionista. Es el mismo trío que Andò reunió en su película sobre Pirandello, y combinar la contención de un actor trágico con el ritmo de una pareja cómica es una apuesta calculada: que la guerra fundacional sostenga dos registros a la vez sin que uno cancele al otro.

La obra reciente de Andò adaptó literatura y política en piezas de cámara sobre el poder y la puesta en escena, casi siempre con Servillo como protagonista. La sátira de un líder de partido desaparecido y reemplazado por su doble, el thriller a puerta cerrada de unos ministros de finanzas en torno a un monje silencioso: ambos transformaron una institución en un escenario. L’abbaglio lleva ese interés a una escala mucho mayor, un filme histórico con desembarcos, escaramuzas y un tema de mito nacional, pero la fijación del director permanece. Regresa siempre a personajes que gobiernan desde la dirección de escena y que triunfan al controlar lo que los demás pueden ver.

Lo que la película plantea, en su arquitectura, es que el nacimiento de una nación fue en parte un acto teatral. Los Mil de Garibaldi quedaron muy superados por las fuerzas borbónicas que controlaban la isla, y el éxito inverosímil de la expedición siempre cargó con un aire milagroso. Andò reformula el milagro como método. El triunfo proviene de una finta, de una impresión fabricada, de un truco ejecutado en la escala y el momento exactos. Orsini, el artillero que encarna Servillo, fue en la realidad quien diseñó una de las maniobras de distracción decisivas de la campaña, y el filme presenta esa jugada como prolongación del arte del ilusionista.

Ahí mismo queda más expuesta L’abbaglio. Insertar la comedia popular siciliana en el relato de origen del país es un riesgo de tono, y no hay garantía de que los dos registros se fundan en vez de turnarse. La idea de la ilusión puede dar hondura a la historia o rebajarla a una broma. Ficarra y Picone convocan a un público numeroso y fiel, pero ese cariño es sobre todo un fenómeno italiano, y la complicidad cómica en la que descansan no se traslada de manera automática a otras audiencias. La película no despeja esa duda por adelantado.

Servillo, Ficarra y Picone encabezan un elenco que suma a Tommaso Ragno como Garibaldi, con Giulia Andò, Pascal Greggory y Leonardo Maltese. Andò dirige a partir de un guion que firmó con Massimo Gaudioso y Ugo Chiti. La cinta dura 131 minutos y enlaza los tres registros que su clasificación enuncia sin rodeos: drama, comedia e historia.

L’abbaglio se estrenó en Italia el 16 de enero de 2025 y llega a las salas de Corea del Sur el 10 de junio de 2026. Hasta ahora no hay fecha de estreno confirmada en México ni en el resto de América Latina. Con lo que se conoce, la apuesta de Andò es la clase de riesgo que vale la pena: una película de guerra que pregunta, en voz baja, si el arma decisiva fue alguna vez el fusil o siempre el relato armado a su alrededor.

Reparto

Etiquetas:

Discussion

There are 0 comments.