Directores

Álex de la Iglesia, el cineasta que se fue de la Academia para no traicionar el cine

Penelope H. Fritz
Álex de la Iglesia
Álex de la Iglesia
Photo: Martin Kraft / CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento4 de diciembre de 1965
Bilbao, Spain
OcupaciónDirector de cine, guionista
Conocido porEl día de la bestia, El bar, Perfect Strangers
PremiosSilver Lion · Osella · 2 Goya

En El día de la Bestia, un sacerdote vasco comete actos de maldad deliberadamente —roba a mendigos, insulta desconocidos— porque cree que así podrá invocar al Anticristo en Nochebuena y matarlo antes de que nazca. Premisa de horror. Ejecución de comedia absurda. Álex de la Iglesia rodó esa película a los veintinueve años, en un momento en que el cine español apenas se animaba a hacer terror y casi nunca se reía de él.

Antes de dirigir, dibujaba. Creció en Bilbao haciendo cómics para fanzines underground, estudió Filosofía en la Universidad de Deusto y llegó al cine cuando un cortometraje llamó la atención de Pedro y Agustín Almodóvar. Ellos produjeron su debut, Acción mutante (1993), una sátira de ciencia ficción con discapacitados terroristas como protagonistas. Desde esa primera película quedó clara una cosa: De la Iglesia iba a mezclar registros que otros mantenían separados, y no por accidente sino por convicción.

Álex de la Iglesia
Álex de la Iglesia en la Berlinale, 2017. Foto: Martin Kraft, CC BY-SA 3.0

El día de la Bestia ganó seis Goyas —incluida Mejor Dirección— y convirtió a Santiago Segura en estrella. La comunidad (2000), con Carmen Maura en una trama de vecinos que se disputan la herencia de un muerto, fue lo más visto en la taquilla española ese año. No eran películas raras que buscaban un público de nicho: eran éxitos que además eran distintas.

Con el guionista Jorge Guerricaechevarría construyó una sociedad creativa que atraviesa casi toda su filmografía. Juntos escribieron Las brujas de Zugarramurdi (2013), que ganó ocho Goyas y recaudó más de catorce millones de euros. La pregunta de si el cine de género podía ser también cine de premios quedó respondida de manera bastante convincente.

El reconocimiento internacional llegó con Balada triste de trompeta (2010): el jurado de Venecia, presidido por Quentin Tarantino, le dio el León de Plata a la Mejor Dirección y la Osella al Mejor Guion. La película narra el enfrentamiento de dos payasos —uno triste, uno violento— por una mujer durante el franquismo, y es a la vez melodrama, terror y alegoría histórica. Tarantino premió lo que otros no sabían cómo clasificar.

El episodio que más lo define no es una película. En 2009 fue elegido presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Duró menos de dos años. En enero de 2011 renunció por Twitter, en protesta por la Ley Sinde —una ley antipiratería negociada entre el PSOE y el PP sin que la comunidad creativa tuviera voz real en el resultado. Dijo que la política, en tiempos de alta polarización, es incompatible con el arte. Se fue. Volvió a hacer películas.

Su serie para HBO, 30 Monedas, tuvo dos temporadas y fue cancelada antes de completar la trilogía que De la Iglesia había diseñado desde el principio. La tercera temporada ya está escrita; todavía busca dónde producirla. Netflix tiene en posproducción La cuidadora, un thriller de 2025 con Carmen Maura y Blanca Suárez, y desarrolla Felicidades, comedia adaptada de una obra argentina.

Para finales de 2026 está anunciado su debut en animación: Ages of Madness: The Howling of the Jinn, una película de animación adulta ambientada en el universo de Lovecraft. «Empecé creando cómics y la animación siempre estuvo ahí», dijo al anunciarlo. El hombre que comenzó dibujando vuelve a la imagen dibujada, no para nostalgia sino para seguir preguntando lo mismo que siempre: qué pasa cuando el horror se vuelve cómico y qué pasa cuando el chiste revela que siempre fue serio.

YouTube video

Películas destacadas

Etiquetas: , , , , ,

Discussion

There are 0 comments.